Columnistas

El camino es la innovación
Autor: Danny García Callejas
27 de Noviembre de 2013

danny.garcia@udea.edu.co


En 1991, según datos del Banco Mundial, del total de las exportaciones de productos manufacturados en Chile, China y Colombia, 2%, 6% y 7% correspondió a mercancías de alta tecnología, respectivamente. En 2011, este indicador alcanzó 5%, 26% y 4% para estos países. Es decir, de forma proporcional, Colombia cada vez exporta menos artículos relacionados con la industria aeroespacial, informática, farmacéutica, de instrumentos científicos y de maquinaria eléctrica.


Igual sucede en América Latina pues las principales exportaciones corresponden a bienes primarios —petróleo y metales como el cobre y el oro—. Y las bonanzas generadas por la alta demanda y precios lucrativos de estos productos podrían haber llegado a su fin. La economía China ha estabilizado su tasa de crecimiento y sus décadas de gloria parecen quedar atrás. Por un lado, los crecientes costos laborales le restarán competitividad y, por el otro, el envejecimiento de su población y reclamos sociales, de salud y ambientales, obligarán al gobierno comunista a dedicar recursos para atender estas necesidades.


Aun así, Latinoamérica estaría lejos de competir con las exportaciones chinas. Mientras China invierte casi 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) en Investigación y Desarrollo (I&D), en América Latina dedicamos 0,8%. En los casos de Chile y Colombia se invierte 0,4% y 0,2% en I&D, según datos de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana (Ricyt). El problema es que la innovación requiere de I&D con el fin de aumentar la competitividad industrial y la calidad de vida.


Las patentes, que corresponden a los derechos para explotar una invención de un producto, proceso o solución técnica a un problema industrial, científico o social, dan cuenta del progreso de las economías en cuanto a innovación. Con base en datos del Banco Mundial, en 2011, Chile, China y Colombia registraron 20, 310 y 4 patentes por cada millón de habitantes. ¡Las diferencias son abismales!


Sin embargo, Chile y Colombia pueden invertir más en educación y actividades de ciencia y tecnología para fomentar la innovación pues poseen una deuda pública de 11% y 32% del PIB, respectivamente. Aunque el país andino tiene un déficit fiscal del 1% del PIB, de invertir de manera eficiente sus recursos públicos —como las regalías— podría garantizar progreso económico para el futuro. Pero la corrupción será la piedra en el camino para Colombia.


Solo queda esperar que los futuros gobernantes latinoamericanos decidan invertir más en educación, ciencia y tecnología. Salidas populistas, cuentos de conspiraciones, promesas vacías y dictaduras solo impiden que más ciudadanos y empresas se beneficien del crecimiento económico. El desarrollo latinoamericano solo será posible si en vez de repartir mermelada invertimos más en actividades para la innovación. El camino es la innovación.


 


*Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia