Gente

With Gabo flavor
Con sabor a Gabo
Autor: Carmen Vásquez
25 de Noviembre de 2013


Esto sí no fue ninguna mamadera de gallo. Lo que se vivió durante tres días en esta ciudad innovadora fue puro periodismo. Aquí llegaron todos

Foto: Angela Patricia Zapata 

Giuseppe Restrepo.

Esto sí no fue ninguna mamadera de gallo. Lo que se vivió durante tres días en esta ciudad innovadora fue puro periodismo. Aquí llegaron todos. Pero uno en especial, voló sobre nubes, madrugó, mejor dicho ensilló el burro, tocó puertas, habló aquí y allá, puso la cara, echó carreta y por él fue posible que aquí entre talleres, charlas, discusiones, parlamentos cortos y largos, se sintiera palpitar la pasión del periodismo.


Premio de Periodismo Gabriel García Márquez y estas ya son palabras mayores. 


Gracias a Jaime Abello Banfi,  un costeño, abogado, buen bailarín, carnavalero, hace parte de la comparsa “disfrázate como quieras”, sensible como buen signo de Cáncer, puede llorar perfectamente viendo una película, buen lector, un hombre que adora su biblioteca y su hamaca, al que le encanta el cine, fue fundador de la cinemateca de Barranquilla, un sancocho de guandul es lo máximo para él pero lástima que el sobrepeso, esos tormentosos kilos de más de los que ya se zafó gracias a las técnicas médicas lo tienen flaco, con los sacos grandes, con nueva silueta, pero ya no puede comerse el sancocho de guandul. Botó 18 kilos en dos meses... se pueden imaginar. Jaime Abello nos trajo a Gabo y volverá a traerlo. Esta mezcla entre costeño y paisa es perfecta, tiene magia, produce mariposas amarillas en el estómago.


Nos pateamos dos festejos. Y los dos a punta de ron. El ron es el canalete perfecto para navegar entre fantasías de pueblo polvorientos, en donde el viento silba como aguda gaita y la arena se levanta tamboreando soledades.


En la costa no se toma ron... se mama ron y con discreción.


El primer festejo fue la tarde-noche de ceremonia de entrega del Premio, con lluvia anunciada como todas las que están atormentando la epidemia de gripa que hay en la ciudad, pero el calor humano y amigable fue el remedio perfecto para desbordar alegrías ante tantas personalidades del periodismo latinoamericanas y del país. Esta fue la invitación del alcalde Aníbal que quería saber quién era la “Cándida”.


El segundo festejo fue entre barriles. Ron ventiao para todo el mundo en la inmensa bodega de robles, aroma de maderas, un personal invitado bastante surtido y notoria participación de las eminencias de la tinta y el papel. Saludo corto del cheverísimo gerente de la FLA y saludo medio ladrilludo del gobernador Sergio. Mejor dicho el gober no tiene quién le escriba.


La idea de un conversatorio entre cuatro recordando a Gabo genial, lo malo fue que el sonido falló y además, mientras todos estaban con más de una copita de ron encima, los cuatro de la tarima tomaban agua... fiesta de ron, es fiesta de ron para todo el mundo así tenga el micrófono en la mano. El ron es para saborearlo suavemente. Total que el moderador dijo... terminemos esto porque nadie nos escucha. ¡Güepajé!


Lo chévere fue lo de Daniel Samper Pizano que sus recuerdos divagaron a punta de música con el compae Chipuco, Pastor López, Alejo Durán.


Ron, mujeres, tabaco y Gabo presente.


Todos salieron con la nueva botella de Ron Maestro   Gabo en la mano.


Todavía tenemos mariposas amarillas en el estómago.


Seguiremos esperando las cartas del Coronel.


Sabemos que muchos pasan más de cien soledades.


Que si la muerte es anunciada la crónica tiene que estar lista.


Y que la Cándida se quedó con el alma desalmada.