Columnistas

Escenario de reelecci髇
Autor: Alberto Maya Restrepo
25 de Noviembre de 2013


Santos dijo una cosa cuando hizo campa馻 por su elecci髇 en 2010 y luego hizo lo contrario.

Santos dijo una cosa cuando hizo campaña por su elección en 2010 y luego hizo lo contrario. Ha hecho cambios pero en asuntos fundamentales ha quedado muy mal, y para muestra recordemos tres ejemplos: 1- La reforma a la educación finalmente no salió, puesto que el proyecto que presentó al Congreso se hundió porque hasta en los kínder lo rechazaron y la ministra de educación no logró (si fue que lo intentó) concertar algo mejor. 2- La reforma a la justicia aprobada en el Congreso y luego “derogada” fue una suma de disparates y hasta de ilegalidades. Si el mismo Santos dice que esa reforma es necesaria, ¿por qué no se ha movido a presentar otra correcta? 3- La reforma a la salud todavía no se sabe en qué va a parar, pero voces autorizadas dicen que la presentada por el Ejecutivo nada va a remediar y solamente es ruido; hay que creerles a esas voces porque a Santos… ¿se le cree? O sea, mucho tilín y pocas paletas en temas tan sensibles y urgentes como los mencionados, temas que han debido ceder el paso a cosas como los tales referendos que no son más que una ensillada sin haber traído las bestias, para lo que la mermelada repartida en el Congreso tanto ha servido y todo porque Santos trabajaría bajo la premisa de su ruego a Dios: Señor, dame lo superfluo que yo me paso sin lo necesario.


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Todavía se escuchan voces sorprendidas por la manera tardía y nada clara como Santos actuó frente al paro en el Catatumbo. Por esas tierras como que no hay aire acondicionado y por eso ni se apareció por allí. Después vino el apagón en Tumaco, con pérdidas por 40.000 millones de pesos por 18 días sin energía. En esa zona del Pacifico comentan que hay 7.000 soldados y aun así ¿cuántas torres voló la guerrilla que, paralelamente, conversa en La Habana? A Tumaco fue Santos en reacción tardía y, según escuché en la TV, no lo hizo antes porque no se le podía garantizar su seguridad. ¿Se imaginan en medio de qué zozobra se encuentra el departamento de Nariño, paraíso de los cultivos de coca? Ni el Presidente con toda su parafernalia puede hacer más oportuna presencia de Estado, así que no venga a decirnos que la seguridad en el país está bien y que las quejas al respecto son asunto solamente de “percepción”, ya que hasta los temidos “retenes” o “pescas milagrosas” de la guerrilla han regresado.


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A finales del pasado octubre escuché una entrevista de Yamid Amat al director de Aerocivil, Santiago Castro, típico funcionario político manejado por políticos. Es de los que espera a que amanezca para ver qué hacer frente a lo que se vaya presentando. No sabe qué es lo que “maneja”. Sobre casi todos los temas habría preferido las explicaciones de un niño de 10 años. Lástima que organismo tan importante y que maneja asuntos tan delicados esté en manos tan inadecuadas.


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Hace unos días leí que el príncipe Felipe de España le entregó un premio iberoamericano a la señora Campo, ministra de Educación de Colombia. No entiendo porqué se le hizo “reconocimiento”; debió haber sido por la siesta más larga o por haber durado tanto en su cargo sin hacer méritos para permanecer allí. Al fin de cuentas, me contaron que al diseño del edificio Space también le habían dado otro premio iberoamericano. ¿La diferencia? Space se derrumbó pero la ministra no. A los españoles les divierten los premios iberoamericanos de cualquier cosa para alegrarle así el ego a sudacas (como ellos nos llaman despectivamente).


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Santos dice que quienes no creemos en los diálogos de Cuba somos buitres del miedo. De quien nos da miedo a algunos es de él, de lo que hace. Ahora dice que Uribe es mezquino. Es tiempo de preguntarnos si es que llegaron instrucciones de Caracas sobre cómo hacer campaña reeleccionista. Santos empezó a usar ya el modelo chavista para referirse a sus opositores, o sea la herencia de su “nuevo mejor amigo”.