Palabra y obra

Gabo, the journalist, “The Other”
Gabo, el periodista, “El Otro”
Autor: Daniel Grajales
23 de Noviembre de 2013


El Premio de Periodismo Gabriel García Márquez reunió en Medellín a varios de los periodistas que compartieron la sala de redacción con el dueño de historias mágicas que no se alejan del realismo, que puede tener el ejercicio periodístico.


El periodismo es una pasión insaciable que solo puede dirigirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”, es una de las tantas frases que Gabriel García Márquez ha inmortalizado para describir el periodismo, ese trabajo que él mismo considera “el mejor oficio del mundo”, que lo ha acercado a esa realidad social que en su obra literaria volvería mágica.


“Soy trece años menor que ‘Gabito’, y recuerdo que cuando yo tenía 7 años, él era ya un periodista de cierta categoría. Yo lo escuchaba en radio, me sentía orgulloso de mi hermano que tenía 20 años y ya estaba en los medios. En 1947 recuerdo que publicó su primer cuento en un medio, ‘La tercera resignación’, un cuento en el que narró la historia de un niño que fue declarado muerto en vida por un médico y al que su madre le construyó un ataúd más grande que él, porque no sabe cuándo desaparecería, es un relato bellísimo”, recordó su hermano y ahijado Jaime García Márquez.


Para él, “Gabito”, como lo llama cariñosamente, siempre estuvo presente en los medios y aunque mucho del tiempo estaba ausente de su casa, sus trabajos periodísticos le permitieron acercarlos un poco:


“En sus primeros años como periodista estuvimos muy alejados hasta que nosotros nos mudamos a vivir a Cartagena y él trabajaba como reportero en un diario de la ciudad, ahí logramos compartir mucho más. De sus reportajes recuerdo mucho cuando él vino a Medellín para hacer un trabajo especial sobre un desastre que tuvo lugar en Santa Elena, es el escrito que me dejó marcado de ‘Gabito’”.


Tirando “La última piedra”


Con nostalgia Guillermo Dávila, “el mago”, aún recuerda al “joven periodista” Gabriel García Márquez. “Yo era el linotipista preferido y consentido de la redacción del diario El Universal. Gabriel García Márquez y yo salíamos por las tardes, cuando terminábamos la jornada, al Atrio de San Pedro Claver a conversar. Él esperaba un premio por una revista que se llamaba ‘La Hojarasca’, en cada correo anhelaba que le llegara la notificación”, aseguró entre sus historias sobre Gabo.


Dávila fue el primer socio en un proyecto editorial que tuvo García Márquez, un periódico en pequeño formato llamado “Comprimido”, que fue creado en 1951, costó 140 pesos publicar sus cinco números y entró en quiebra ya que ningún comerciante se interesó en pautar en él.


“Le dije: Gabriel, por qué no hacemos un periódico y eso fue diciendo y haciendo. Construimos una media carta de ocho páginas, le pusimos ‘Comprimido’ porque no nos iba a caber nada. Eso fue hace exactamente 63 años y en ese momento los dos ya pensábamos en economizar papel. Gabriel se gastaba una hora escribiendo y yo dos en el linotipo armándolo y lo llevaba a impresión, pagaba 28 pesos por la impresión, quebramos porque los turcos que eran los dominantes de la economía de la ciudad no pautaron nunca y yo no tenía más presupuesto”, relató con su sonrisa “el mago”.


Al ver que el proyecto editorial terminaría, Gabo decidió escribir un último editorial, el cual tituló “La ultima piedra”, un escrito en el que despidió la publicación con su particular estilo.


“Seis días después de haber tirado la primera, Comprimido lanza esta segunda piedra que tiene la sospechosa apariencia de ser la última. Nuestro propósito -inflexible en estos seis largos y sobresaltados días de labores- de prosperar a costa de nuestra propia quiebra ha sido realizado con una prontitud que superó de manera amplia y por cierto muy halagadora los cálculos más optimistas”, escribió García Márquez en ese editorial que aun conserva y guarda “como el tesoro que es” el dueño de “Comprimido”.


“El Otro”


“A mí me gustaría volver al periodismo pero sobre todo a ser reportero porque tengo la impresión que a medida que uno avanza en el trabajo literario va perdiendo el sentido de la realidad y en cambio el trabajo de reportero tiene la ventaja que lo tiene a uno todos los días en contacto con la realidad inmediata”.


Con estas palabras Gabriel García Márquez afirmaría en una conversación con su amigo, el poeta Pablo Neruda, que quedó en las imágenes inéditas del periodista “El Perro Olivares”, quien vivió la unión de estos dos personajes días antes del golpe de Estado que tuvo lugar en Chile por lo que su nota nunca fue publicada.


Afirmaciones que logran explicar por qué Gabo intentó varias veces tener su propio medio de comunicación, en el que pensaba trabajar con periodistas jóvenes puesto que, según varios de sus colaboradores, amigos, compañeros de trabajo y colegas, veía en ellos ausencia de intereses.


“Al día siguiente de la entrega del Premio Nobel mi hija, que era apenas una niña, me dijo que un señor con nombre extraño, nunca había oído ese nombre, me llamaba al teléfono. Pasé a atender la llamada y una voz me dijo, Rodolfo Terragno es Gabriel García Márquez, te llamo porque quiero poner el dinero que me dieron al ganarme el Nobel para hacer un periódico y quiero que usted lo haga. Nos vimos después en París para hablar del proyecto y lo único que tenia del periódico era el nombre, ‘El Otro’”, recordó el periodista argentino Rodolfo Terragno. 


“El Otro”, es un nombre que Terragno pensaba que había salido de la idea de diario complementario o suplemento de un periódico tradicional que es concebido como “el otro” de una casa editorial, sin embargo el escritor colombiano que ya ostentaba el título de Premio Nobel de Literatura lo sorprendió: “Me sorprendí cuando Gabo me dijo que el nombre era un homenaje a Borges, yo nunca lo había oído hablar de Borges y pensaba que tenía una adversidad política muy grande con él, afirmó entonces que Borges era el escritor que agotaba los adjetivos, el rey ostrero y el arfil oblicuo”, narró.


Redactando junto a un Nobel


Las labores periodísticas de García Márquez han sido innumerables, cada texto o reflexión pública suya comenzó, cada vez más, a convertirse en noticia. Su trabajo periodístico ha recibido innumerables reconocimientos en todo el mundo que comenzaron con el Premio Cuarenta Años que le otorgó el Círculo de Periodistas de Bogotá en 1972.


De sus recientes proyectos y escritos periodísticos no se escapa la Revista Cambio, que al igual que otras aventuras del Gabo periodista no prosperó para el futuro pero quedó grabado en los recuerdos de muchos.


“Yo recuerdo que cuando nosotros llegamos a Cambio, todos los demás habían tenido alguna experiencia profesional con él y cuando estábamos pensando en la primera edición nos encomendaron escribir a Gabo y a mí un artículo sobre el proceso de paz con el presidente Pastrana y yo me sentí muy asustada de trabajar con un Nobel. Repartimos el trabajo, cada uno hizo lo suyo y yo le mandé mi trabajo esperando que él articulara la gran historia y mi gran sorpresa fue que no lo tocó, no lo miró, me lo devolvió intacto y me dijo que escribiera yo el artículo, él no le cambió ni una coma. Ese día entendí que solamente una persona con su generosidad y grandeza podía ganarse un Nobel, como se lo había ganado”, finalizó Pilar Calderón, actual directora de la revista Diners.



QAP

Jorge Alfredo Vargas, quien fue jefe de redacción del desaparecido Noticiero QAP, recordó su trabajo de la mano de Gabo en este medio de comunicación para el que el también escritor participó como asesor y editor en el año 1995.


“Tener a Gabo en la redacción era increíble. Uno llegaba a la redacción del noticiero y él se sentaba a revisar la nota con los periodistas y en vez de cortarlas, que es la ambición de cualquier editor o director de noticias, las alargaba. El tiempo en televisión no puede ser mayor a 50 segundos y editada por él duraba 3,50 minutos. Decía que no contábamos bien las historias, que había que contarlas todas”, relató.