Política

Football, peace and reelection
Fútbol, paz y reelección
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
22 de Noviembre de 2013


Colombia no tendrá en el próximo año un minuto de respiro por lo turbado que será la agenda política, futbolera y social.

Desde ya el 2014 pinta como un año muy agitado en la cotidianidad colombiana, pues habrá mundial de fútbol, elecciones a granel, nuevamente reelección presidencial y seguirán, con fuerte oposición y debate, los esfuerzos de reconciliación o como llaman de paz con la Farc.


Mejor dicho, la agenda nacional estará copada todo el primer semestre, pues, además, nadie puede olvidar que el país requiere de fuertes retoques sociales y económicos para mejorar la calidad de vida de millones de colombianos, sobre todo en empleo y pobreza.


La quinta presencia del balompié criollo en la cita mundialista de junio y julio en Brasil tiene a todos los colombianos, de todos los estratos, hablando mañana, tarde y noche haciendo pronósticos, pensando en las pollas y esperanzados en los goles de Falcao y en las atrapadas de Ospina.


Pero paralelamente a la enorme carpa que es el fútbol, el país, en medio de sus alegrías y pesares, se adentró en la campaña electoral por el poder político en el legislativo en marzo y por la silla presidencial en mayo o en junio en segunda vuelta como las estadísticas parecen indicar.


Y esta cruzada democrática se alteró o se calentó desde pasadas las siete de la noche del pasado miércoles cuando en once minutos el actual mandatario nacional Juan Manuel Santos dio múltiples razones para intentar su reelección.


La reelección


Inmediatamente terminó Santos su alocución en la que pidió una segunda oportunidad para terminar la tarea, sobre todo la de la paz, comenzó, otra vez, el debate sobre la conveniencia o no de la reelección presidencial en Colombia, que revivió en el 2006 el Gobierno de Uribe, quien logró su segundo mandato, pero quien hoy es víctima de su propio invento, porque es el más enconado contradictor de Santos, a quien acusa de hacerse elegir con sus banderas de la seguridad democrática, para después traicionarlas, según el exmandatario.


Uribe no calculó lo distinto que son las rancias y sosegadas familias del norte rolo, a las fogosas y montañeras nacidas en las brechas cafeteras de Salgar, en el Suroeste antioqueño.


Las reacciones políticas, como es obvio, fueron dispares según el interés de cada bando. Liberales, Cambio Radical y la U apoyan la decisión de Santos, los conservadores fueron más cautos y están al acecho, y el uribista Centro Democrático arreció en sus cuestionamientos tanto en los twitter de Uribe como en el muy sorprendente manifiesto programático que tenía preparado su candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, quien parece que sabía que Santos, con quien fundara el partido de la U para reelegir a Uribe, se lanzaba otra vez la noche del miércoles.


Por su parte, a la eterna izquierda le gusta el tema de la paz, pero recalca el fracaso santista con su cacareada prosperidad.


Los peritos


Entre tanto, los analistas están haciendo desde esa noche su agosto con sus opiniones sobre la reelección en Colombia. Los más ortodoxos exigen su eliminación pues la catalogan de perversa, por el asfixiante poder presidencial del país, que le otorga enormes ventajas como candidato sobre sus émulos por la gran mermelada  que tiene para untar y sin olvidar los abusos que se pueden cometer.


Pero otros más abiertos esgrimen que la reelección es una figura ya muy común en las democracias occidentales y como en Colombia, en los Estados Unidos, es obvio que el presidente candidato le lleva ventaja a sus rivales.


Hacen ver que la diferencia con la reelección del 2006, es que Uribe tenía una popularidad de más del 70%, pero  Santos tendrá que hacer un máximo esfuerzo para ganar, al tener solo hoy un 26% del cariño en la opinión.


Y anotan que el gran problema de los otros candidatos es que pese a los líos santistas por sus bajos niveles de aceptación, sus rivales están hoy más en el sótano y muy lejos de él en las temibles encuestas.


Pero todo el mundo está de acuerdo que el nuevo intento reeleccionista colombiano, dependerá, otra vez como en los comicios del 98 y el 2002, de las Farc, esta vez con lo que suceda en La Habana.


Pero como ha dicho el muy elocuente senador Roy Barrera: “en el 2014 Colombia podría tener campeón mundial de fútbol, la paz con las Farc y a Santos reelegido”.



Los jugadores

Con el anuncio de Santos de que intentara alargar su mandato a ocho años, sigue creciendo el número de jugadores que disputarán en las urnas el gran partido por la Presidencia de Colombia en el 2014.


A Santos ya le salió como gran rival su aliado en el Partido de la U y hoy fuerte opositor uribista, el exministro Óscar Iván Zuluaga.


La izquierda, que no aprende del pasado, ya tiene dos candidatos. Una del Polo con Clara López Obregón y otra mujer, Aída Abella, con el aval de la resucitada Unión Patriótica.


La llamada tercería de centro como sería la Alianza Verde no ha sacado candidato entre Enrique Peñalosa, Antonio Navarro, John Sudarsky y Camilo Romero.


Entre tanto, los conservadores andan enredados en el tema presidencial y solo tienen como precandidatos a Marta Lucía Ramírez y a Pablo Victoria.


Entre tanto algunos liberales no santistas sueñan con proponer a la Convención de diciembre en Cartagena el nombre del expresidente César Gaviria, pero ya su hijo está con Santos.