Columnistas

¿Nos llegó la hora?
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
13 de Noviembre de 2013


A raíz del colapso de un edificio en la zona de El Poblado, circunstancia aciaga que no debió ocurrir, han surgido innumerables manifestaciones, con un trasfondo de eludir responsabilidades y endilgarle, los unos a los otros, las responsabilidades.

A raíz del colapso de un edificio en la zona de El Poblado, circunstancia aciaga que no debió ocurrir, han surgido innumerables manifestaciones, con un trasfondo de eludir responsabilidades y endilgarle, los unos a los otros, las responsabilidades.


Entre tales manifestaciones, cabe destacar la de un “experto en desarrollo Urbano, exdirector de Planeación  y vinculado en forma permanente al desarrollo (?) urbano de la región.


Bajo el subtítulo “llegó la hora de revisar el desarrollo de El Poblado”, hace algunas manifestaciones muy francas que tristemente corresponden a la realidad. Al referirse al reciente desastre manifiesta: “…esto es un llamado de atención para hacer un alto, revisar el desarrollo de esta zona y que reciba un tratamiento diferente con una mayor planificación”. ¡Que belleza de hermosura! Y al terminar, al ser preguntado: “¿En el Concejo Asesor de Planeación del que es miembro se ha planeado el desarrollo urbano de El Poblado?”. Responde: “No se ha planteado  el tema específicamente, pero espero que se plantee el tema forzosamente en una reunión…...”.


De nuevo “¡Que belleza de hermosura”! Y si por “El Poblado llueve, por las otras comunas no escampa”.


Es evidente, en todos los niveles, la incapacidad del Estado para ejercer algún tipo de control sobre las actividades relacionados con la construcción.


Como era de esperarse el señor Alcalde “se energizó” y comenzó a impartir instrucciones exigiendo estudios, recomendaciones, cumplimiento de las normas etc. y cabe preguntar ¿por qué no lo hizo antes? ¿Tuvo que presentarse la tragedia antes de actuar?


En los últimos tiempos el Ejecutivo, a todo nivel, se ha preocupado más por aumentar la burocracia para poder dar cabida a un clientelismo abusivo, y es así como abundan los altos comisionados, las agencias, los vicealcaldes, etc. llegando a los extremos de que, como decía Marañas: “Hay subsecretarios de subsecretarios” y habiendo ministros, hay viceministros, comisionados etc. Y de “aquello (buena gestión, buena administración, buena ejecución) nada”.


A nivel local se cumple mucho el dicho de que “cada alcalde manda su año” y en los últimos tiempos, cada uno aparece con su embeleco: Recientemente el de los Parque biblioteca, los Colegios de Calidad (sin calidad en la construcción) y las Pirámides de la Oriental, se pasó al “Puente más largo” (sin calidad en la movilidad) y ahora el Puente de la Madre Laura “el más ancho” y “Jardinera” Botánica del Río. Se pone de relieve que no hay ninguna Planeación a largo plazo y, si la hubo alguna vez, no tuvo continuidad como en el caso del corredor Multimodal del Río.


Respecto al Puente de la Madre Laura existen muchas reservas porque, entre otras cosas, con el diseño que ha trascendido, se entierra, de una vez por todas, la Avenida Regional, proyectada hace muchos años en dicha zona. 


En cuanto al proyectado Jardín Botánico del Río, existen demasiadas objeciones de índole técnica, económica y práctica, que parecen ser ignoradas.


Finalmente, volviendo a los constructores, cabe recordar la sabia fábula de los tres cerditos. Dos de ellos construyeron con materiales no aplicables y técnicas obsoletas y el tercero  lo hizo aplicando la buena práctica de la construcción. Cuando vino la solicitación, exigencia o carga, en forma del Lobo Feroz, las dos primeras construcciones colapsaron y la tercera resistió los embates de la fiera. 


¡Nos llegó la hora de ser serios y responsables a todo nivel!