Columnistas

Tributación e inequidad
Autor: José Hilario López A.
13 de Noviembre de 2013


Según un informe de la ONU del 2011, el 52% de la tierra en Colombia pertenece a grandes propiedades y está en manos de solo el 1% por ciento de terratenientes.

Según un informe de la ONU del 2011, el 52% de la tierra en Colombia pertenece a grandes propiedades y está en manos de solo el 1% por ciento de terratenientes.  Como lo vimos en mi última columna, somos uno de los países más inequitativos de Latinoamérica y una de sus causas es la estructura en la tenencia de la tierra, a lo cual se suma una política tributaria regresiva que en nada ayuda a disminuir la desigualdad, como trataremos lo resumirlo en el corto espacio de este escrito.


La base fundamental de la inequidad radica en la alta participación de los impuestos indirectos, los que pagamos todos los mortales sin importar su condición socio económica, que en Colombia es del 61%, mientras que los directos, aquellos que afectan las grandes rentas y patrimonios, solo constituyen el 39% restante.


Como bien se entiende hoy la democracia en los países depende de las políticas fiscales y del gasto público.  Como lo anota el Nobel J.Stiglez  pagar impuestos es comprar civilización y, para nuestro caso, junto con el gasto público  significa también un fundamental aporte para  la búsqueda de la  paz.


Veamos algunos datos comparativos para ilustrar la influencia de la tributación en la reducción de las desigualdades. Mientras que en Colombia los impuestos como porcentaje del PIB sólo representan el 15,2%, en países como Dinamarca, Suecia, Bélgica, Francia, Italia y Austria este mismo indicador es superior al 40%. En países latinoamericanos como Argentina  y Méjico esta  participación es superior al 20%.


Pero mucho más interesante es analizar como la política fiscal bien aplicada si es una herramienta redistributiva del ingreso, para lo cual se pueden contrastar los resultados de las políticas redistributivas del Reino Unido y de Colombia.  Mientras que en ambos países la desigualdad antes de impuestos y transferencias es prácticamente igual (0,52 y 0,54, donde 1 es inequidad absoluta y 0 completa equidad), después de impuestos (directos e indirectos) la inequidad en Colombia se mantiene casi igual, en el Reino Unido este mismo indicador se reduce al 0,35. 


Por otro aspecto, después de las transferencias a la población más pobre, el Reino Unido logra que la desigualdad se reduzca al 39%, en Colombia sigue siendo la misma (0,52).  Mirando bajo un espectro más amplio, mientras que América Latina después de impuestos y transferencias sólo reduce las desigualdades en el ingreso en un 3,8%, Europa lo hace en un 32,6%.


Uno de los más fuertes argumentos que se esgrimen contra el incremento de la tributación directa en Colombia es que la carga impositiva hoy recae sólo sobre los  500.000 contribuyentes que acumulan las grandes riquezas, sin considerar que los   consumidores estamos contribuyendo con el 61% del total recaudado por el fisco, y que los asalariados dedican casi todos sus ingresos al consumo.


Para volver al principio, no es propiamente la pobreza sino la inequidad la que genera el conflicto social. Sí queremos que los acuerdos de las negociaciones que se adelantan en La Habana con las Farc se materialicen en bienestar e inclusión social para el pueblo colombiano, tenemos que aceptar cambios sustantivos en las políticas tributarias, con mayores gravámenes a los que todo lo tienen, unidas a la reducción de los impuestos a los consumidores, a más de intensificar la lucha contra la corrupción.