Economía

Freedom for unions, in search of labor guarantees
Libertad sindical, en busca de garantías laborales
Autor: Duván Vásquez
10 de Noviembre de 2013


A pesar de los buenos réditos en materia de derechos laborales en la región del sur del continente, en Centroamérica hay altos indicios de represión sindical.


Los representantes de empresas y sindicatos internacionales destacaron el crecimiento en las garantías de los derechos laborales en América Latina en el marco del III Foro Empresarial del Pacto Mundial de Naciones Unidas realizado en Medellín.


Martha Pujadas, representante de la Confederación General del Trabajo en Argentina y del movimiento de la Central Sindical de las Américas, aseveró que hay un avance en Latinoamérica porque los empresarios han entendido la importancia de permitir la unión sindical y la negociación colectiva.


“Tiene que haber un conocimiento de responsabilidad en el caso del empresario por saber que esa libertad sindical que se respeta,  va a redundar en un mejor ejercicio de su empresa con la productividad, con sus ganancias, pero con respeto a los derechos de los trabajadores de poder organizarse y peticionar”, afirmó la líder sindical.


En los últimos diez años, ha habido en la región de América Latina una transformación progresista que se ha visto reflejada en países como Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador y Colombia, de acuerdo con los análisis de la Central Sindical de las Américas. Sin embargo, Pujadas indicó que lo mismo no sucede en Centroamérica porque “detectamos que hay además de ataques a la libertad sindical, hay una cuestión de no proteger a los dirigentes sindicales en algunos países como Guatemala donde la situación es extrema y otros de gravedad con actos antisindicales”.


Por su parte, Emilio Gilolmo, presidente del Consejo Directivo del Centro Regional para América Latina y el Caribe, dijo que la representatividad sindical es importante en las organizaciones y eso se ha visto con un cambio positivo en el sur del continente americano, que ha sido efecto del compromiso que las empresas han suscrito con los diez principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas que incita a respetar los derechos laborales.


Aunque Gilolmo aclaró que las garantías laborales no solo están representados con  la creación de asociaciones sindicales, sino con que las empresas “respeten los principios elementales, que no haya trabajo infantil, que se permitan las actividades de esos grupos sindicales y que no haya discriminación por sexo o por raza, por nada”.


Por esas represiones y obstaculización dentro de las empresas para las actividades de los trabajadores es que nacen los sindicatos, según Martha Pujadas, representante de la Confederación General del Trabajo en Argentina y del movimiento de la Central Sindical de las Américas, quien indicó que “individualmente no logramos nada, pero evidentemente con la unidad y sindicatos representativos podemos lograr otros resultados” que las empresas no conceden.


El contexto colombiano


Pese a los importantes avances en garantías laborales, todavía hay un gran reto para disminuir el trabajo informal, debido a que en Colombia, de acuerdo con los análisis del Departamento Administrativo  Nacional de Estadísticas (Dane) en las trece principales áreas metropolitanas durante el trimestre de julio a septiembre de este año, el 49,2 % de los ocupados tienen un empleo informal.


A eso se suma que haya obstáculos empresariales y políticos para la asociación colectiva. Según Carlos Julio Díaz, analista Laboral de la Escuela Nacional Sindical (ENS) menos de cinco trabajadores de cada 100 pueden sindicalizarse. El 95 % de los ocupados del país tienen restricciones para la asociatividad o simplemente no lo desean. En cambio en los demás países de Latinoamérica el promedio de sindicalidad está sobre el 20 %, debido a que hay países como Argentina o México que tienen ese índice por encima del 60 %.


En ese sentido, las condiciones laborales no han mejorado mucho, debido a que solo ha tenido una reducción de 0,3 puntos porcentuales en las cifras del subempleo contempladas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal-C) entre 2010 y 2012.


Por esa razón, la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), gremio que coopera con el Pacto Mundial, ha realizado seguimientos en temas laborales a sus afiliados, debido a que también hace parte de los compromisos suscritos para que funcionen los Tratados de Libre Comercio (TLC) y los programas de cooperación con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Alberto Echavarría, vicepresidente de Asuntos Jurídicos y Sociales de la Andi, aseveró que el gremio está comprometido con estos acuerdos porque “la precariedad laboral es un tema de orden mundial y en el contexto colombiano se plantea que las formas indirectas de contratación son precarias. Por eso lo que se debe evitar es que esas formas de contratación indirectas legales, que caben dentro de los marcos internacionales, no sean utilizadas de manera abusiva”.


En ese sentido, la Andi respalda las asociaciones sindicales para que estén vigilando ese tipo de situaciones y generen garantías laborales para los trabajadores.


Según el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, “en Colombia tenemos avances importantes en las garantías de los trabajadores, porque dentro de la política de Derechos Humanos están los derechos laborales y las libertades sindicales, porque los trabajadores tienen derecho de crear sindicatos y que los voceros sindicales sean respetados y escuchados”.


Pese a que ya en el país hay garantías para la asociatividad de los trabajadores, todavía hay falencias en la capacidad de las asociaciones sindicales y las empresas para concertar acuerdos satisfactorios para ambas partes, lo que se vio reflejado en las huelgas ocurridas este año en Drummond, Cerrejón y Avianca en las que representantes del Estado tuvieron que intervenir ante la infructuosa conciliación.


Así lo confirmó el alto funcionario quien dijo que “cuando no hay un entendimiento entre empresarios y sindicatos, pues el Gobierno interviene a través del Ministerio del Trabajo para que a través de ese entendimiento pueda fructificarse en acuerdos. Lo mejor sería que los empresarios o los sindicatos no tuvieran que llamar al Estado y que hubiera un entendimiento normal de las empresas con los trabajadores”.



Se suman al pacto

Actualmente hay catorce empresas colombianas de las 150 que componen el Pacto Mundial, en el que implementan prácticas para que sus trabajadores tengan una representatividad y sean un respaldo para la productividad empresarial.


Camilo Abello, vicepresidente de Asuntos Corporativos del Grupo Argos, empresa que está en el Pacto Mundial, explicó que los problemas que hay en el país ya no son de irrespeto a un derecho laboral sino que no se entienden los roles de los trabajadores sindicalizados, de la administración o de la compañía.


“El trabajador sindicalizado ha ido cambiando, el sindicato se ha ido modernizando y entendiendo sus posiciones. Por eso consideramos que el rol es muy importante porque conoce sus derechos y entiende su función”.




Reseña del Pacto Mundial

El Pacto Mundial es una iniciativa de la Secretaría General de las Naciones Unidas presentada en el World Economic Forumde Davos en 1999. A través de esta propuesta, y tras reconocer el papel de los mercados como impulsores del desarrollo, las Naciones Unidas invitan a los actores económicos, a adoptar la Ciudadanía Corporativa como eje transversal para contribuir con la solución de los retos que plantea la globalización. De acuerdo con ello, el Pacto Mundial consta de diez principios que están   agrupados en los cuatro ejes temáticos: derechos humanos, aspectos laborales, medio ambiente y anticorrupción, a los que se pueden adherir aquellas organizaciones que deseen contribuir con el desarrollo sustentable a través de la responsabilidad social.