Economía

The challenge is to reach the poorest ones
El reto es llegar a los más pobres
Autor: Angela María Agudelo Restrepo
8 de Noviembre de 2013


La Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema trabaja desde 2011 en un modelo de intervención integral con alianzas público-privadas para generar “zonas libres de pobreza extrema”. Buriticá, Antioquía, es una de esas 23 zonas.


Foto: Archivo El Mundo 

Con el apoyo de un actor privado o público, la Anspe acelera los procesos de intervención en 23 “Zonas libres de pobreza extrema” que benefician a 10.931 familias en el país. Las regiones del departamento con mayor índice de pobreza son, en su orden, el Bajo Cauca, el Urabá, el Occidente y el Nordeste antioqueño. 

La Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe) anunció que 50.445 familias colombianas salieron de la pobreza extrema entre enero y octubre de 2013, y de ellas 7.201 lo hicieron en Antioquia.


Celebró el incremento en las cifras, pues en 2012 el total de familias que salieron de esta condición fue de 34.437. 


La pobreza extrema “no se restringe al nivel de ingresos económicos sino que trasciende al escenario de los derechos y las libertades humanas”, dijo Beatriz Linares Cantillo, directora de Anspe.


La funcionaria recordó que “el Estado debe promover las condiciones para que la igualdad en el acceso a los derechos, libertades y oportunidades sea real y efectiva a través de medidas en favor de aquellas personas y grupos que por su condición económica, física o mental, se encuentran en circunstancia de debilidad manifiesta”.


De ahí que la estrategia de la Agencia se concentre en el acompañamiento familiar y comunitario, al tiempo que articula la oferta de servicios de las instituciones públicas, la inversión social privada y las iniciativas de innovación social.


Más de 45 organizaciones del sector privado y de cooperación internacional se han sumado al esfuerzo de la Anspe, con una inversión cercana a los $28.000 millones, indicó Linares Cantillo.


Combatir el flagelo


Y es que el Estado no ha sido tan eficaz a la hora de combatir la pobreza extrema, especialmente en las zonas rurales, donde en 2012 afectaba al 22,8 % de la población, es decir, siete puntos porcentuales por encima de la cifra registrada en 2011. La indigencia en las trece principales áreas metropolitanas se ubicó el año pasado en 3,3 % y en las demás cabeceras alcanzó 11,4 %.


Así lo informó el Centro de Investigación Económica y Social Fedesarrollo, al destacar que Colombia no avanza en la reducción de la pobreza extrema y además muestra un retroceso en su zona rural.


Uno de los factores para que haya una mayor incidencia de la pobreza extrema en esas zonas son “los mayores costos que representa para el Estado atender a una población dispersa y en un ambiente de muy baja disponibilidad de infraestructura”, dijo Leonardo Villar, director Ejecutivo de Fedesarrollo.


El experto sugirió que “es urgente que el Gobierno Nacional lidere una estrategia para apoyar a los gobiernos departamentales en la estructuración de proyectos de construcción, rehabilitación y mantenimiento de red vial terciaria y secundaria”.


De ahí que la estrategia de la Anspe incluya a un equipo de más de 10.000 cogestores sociales, que recorren el país acompañando a las familias más pobres para que den su salto del asistencialismo a la promoción de sus capacidades humanas, con la ayuda de entidades del Gobierno y del sector privado.



Serán muchas más familias

La Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe) tiene presencia en 1.102 municipios del país, ha promovido a 85.462 familias que estaban en situación de pobreza extrema y ha acompañado a 1’439.919 familias en su objetivo de cumplir los resultados que les permitan salir de esa situación.


“El promedio de tiempo requerido para lograr resultados concretos en las diez dimensiones es de tres años; por lo tanto, el crecimiento de las familias promovidas es exponencial. Nuestra expectativa es que al finalizar 2014, 150.000 familias hayan superado la pobreza extrema”, dijo la directora.


Las diez dimensiones a las que se refiere son: identificación, ingresos y trabajo, educación y capacitación, salud, nutrición, habitabilidad, dinámica familia, bancarización y ahorro, acceso a la justicia y primera infancia.


La Anspe hace acompañamiento personalizado a través de 10.329 cogestores sociales, los cuales actúan como enlace entre la demanda de las familias y la oferta social local. 


Su labor contribuye a orientar el accionar de las instituciones de tal modo que ellas beneficien integral y oportunamente a las familias durante el tiempo que dura el acompañamiento, que puede ser hasta por cinco años.