Economía

Colombia, four years without advancing in competitiveness
Colombia, cuatro años sin avanzar en competitividad
8 de Noviembre de 2013


La debilidad institucional ha sido uno de los principales factores para que Colombia no haya mejorado en el ranking de competitividad.


Redacción Economía-EFE


Según el Indicador Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), Colombia ocupaba en 2009 el puesto 69 de entre 133 países, y cuatro años después permanece en esa misma posición, a pesar de que el indicador estudia en esta ocasión a 148 naciones.


El estancamiento colombiano en materia de competitividad contrasta con las estables cifras macroeconómicas y también con el ritmo de crecimiento de otros países vecinos en el indicador del WEF, como Ecuador, que en cuatro años ha avanzado 34 puestos y ahora se encuentra en el puesto 71, solo dos por detrás de Colombia.


Al respecto, la presidente del Consejo Privado de Competitividad, Rosario Córdoba, precisó que “las fallas más protuberantes están en que tenemos una institucionalidad que deja mucho que desear”, en alusión al Gobierno y al sector privado, pero también “al Congreso y a la rama judicial”. Sumado al rezago en infraestructura vial, fluvial, ferroviaria y en consecuencia en la logística, y otros desafíos en materia de educación básica y en indicadores de salud. 


Pese a esto, Córdoba resaltó como logros la creación de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la apertura de las primeras licitaciones para la construcción de carreteras y el nacimiento de Innpulsa Colombia, la unidad gubernamental creada para promover la innovación y el emprendimiento dinámico.


Al respecto, el presidente Juan Manuel Santos reconoció que el país “tiene un camino por recorrer y aseguró que “hace tres años nos planteamos metas ambiciosas relacionadas con la competitividad, metas que hemos cumplido y hasta sobrepasado en muchos casos”. Precisó que “es el momento de reconocer que en años recientes concretamos avances que nos tienen viviendo en un país distinto”. 


Santos explicó que son cuatro los temas prioritarios en competitividad para su Gobierno: infraestructura, calidad y pertinencia de la educación, aplicación de la estrategia, de ciencia, tecnología y educación a las empresas, y la reducción de los costos de producción logística.


Para estos objetivos, el mandatario encomendó a la Alta Consejería Presidencial para la Competitividad y Proyectos Estratégicos, que interactuará con el  Consejo  Nacional de Políticas Económicas y Social (Conpes) y el Consejo de Ministro, y que estará a cargo del economista Jaime Bueno Miranda. 


En ese sentido, Córdoba reconoció que los esfuerzos del Gobierno han sido enormes para mejorar la competitividad y que seguramente verán sus frutos “en uno o dos años”, pero señaló que no será posible sin el compromiso de las empresas, de la Justicia y del Legislativo.


Visión de Stace Lindsay


Precisamente, durante la presentación del Informe Nacional de Competitividad, en Bogotá, asistió el experto estadounidense Stace Lindsay, quien asesoró a Colombia en la década de los 90 en el proceso de apertura económica. 


Aseguró que para ser más competitivos y mejorar estos indicadores, “el reto es innovar, ser creativos, ser destructivos de su propio modelo de éxito” y advirtió que de continuar con “la receta de éxito del pasado” es el certificado de defunción de las empresas.


Los tiempos y los modelos cambian. En 1993 el Producto Interior Bruto (PIB) de Colombia sumaba US$55.807 millones, con un crecimiento de 5,4 % y una población de 33,1 millones de habitantes.


Por eso, Lindsay recordó que en aquellos años, cuando inició la apertura,  “había mucha violencia”, era la época en la que el narcotraficante Pablo Escobar impuso su ley y el país estaba paralizado.  Entonces, las empresas buscaban cómo sobrevivir y enfrentar los cambios económicos, pero no pensaban en invertir en capital humano ni miraban oportunidades a largo plazo.


Ahora, con un PIB que el año anterior fue de 4 %, alcanzó los US$369.800 millones y con una población de 47,7 millones de habitantes, los desafíos para a la industria colombiana y el Gobierno han crecido.


Recomendaciones


Lindsay advirtió que con el éxito de las empresas y la economía que ha tenido el país, viene el peligro de tratar de preservar el modelo que llevó al triunfo y que hoy no sirve. “Reinventar, pensar de nuevo en oportunidades, en otro estilo de negocios, más ágil, más rápido”, aseguró.


En ese sentido,   hay que dejar de “depender de ventajas comparativas como mano de obra barata y acceso a capital subsidiado”, así como de las “exportaciones de materias primas básicas” sin valor agregado.


“Los colombianos siempre han sido innovadores, siempre han sido soñadores y hay un subgrupo que está creando empresas grandes internacionales con sede en Colombia y que pueden competir en cualquier parte del mundo”, remarcó Lindsay, quien invitó además a repartir la riqueza.



Balance, 20 años después

El experto estadounidense Stace Lindsay, quien hizo parte del proceso de apertura económica de Colombia,  opinó que en estas dos décadas hay “unas cuentas buenas y unas cuentas malas” para las empresas en Colombia. Por ejemplo, el sector del cuero es un “caso muy exitoso” por haber creado marcas propias, exportado productos sofisticados y marcar una diferencia en los mercados internacionales.


Lo contrario ha ocurrido con el sector floricultor, que, a su juicio, no ha prosperado porque su competitividad sigue basada en el “tipo de cambio, mano de obra barata y productos no muy sofisticados”.


Actualmente, Colombia  tiene algún tipo de Acuerdo Comercial vigente con México, Triángulo Norte de Centroamérica, Comunidad Andina, Comunidad del Caribe, Mercosur, Chile, Efta, Canadá, Estados Unidos, Venezuela, Cuba, Nicaragua y la Unión Europea.