Columnistas

Gobernador al debate
Autor: Guillermo Maya Muñoz
6 de Noviembre de 2013


La Asamblea de los estudiantes de la U de A, institución que está en cese de actividades académicas por casi más de un mes, invitó al Gobernador de Antioquia a un debate sobre la situación actual de la Universidad:

La Asamblea de los estudiantes de la U de A, institución que está en cese de actividades académicas por casi más de un mes, invitó al Gobernador de Antioquia a un debate sobre la situación actual de la Universidad: “Siempre hemos estado abiertos al debate (...) y estamos dispuestos a mostrar nuestros argumentos en un diálogo abierto con el presidente del Consejo Superior Universitario y gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, en programa televisado de cara a la opinión pública” (Comunicado a la opinión pública 004, Asamblea General de estudiantes UdeA, 30 de octubre de 2013).


El gobernador respondió, a través del noticiero Hora 13, que “eso no es real, no es serio. (...) los invito a un dialogo”.  El gobernador considera que debatir la problemática universitaria, en un foro público, con los ciudadanos no es apropiado y acorde con su condición de gobernante.  El gobernador se equivoca. El debate hace parte de la vida pública desde los atenienses, en el ágora o plaza pública, para discutir los asuntos de la polis (ciudad-estado), y la universidad es por esencia un asunto de la polis moderna, como institución clave para el desarrollo social.


El gobernador que es portador de un estilo de política nueva e innovadora, y así quiere ser reconocido, en el que lo importante es  convencer con ideas y no con emociones y lealtades dogmáticas, diferente a la política tradicional colombiana,  no debería rehuir el debate público, pues no se trata de cruzar espadas verbales destempladas en un encuentro callejero, espontáneo. No. El debate tiene un tema, unos objetivos y unas reglas, que como punto de partida deben reconocer el respeto por el otro, hablando con ética, aplicando las normas de la conversación civilizada, de acuerdo al filósofo alemán Jurgen Habermas: No mentir, poner atención, no burlarse,  cooperar, no gritar, dejar hablar al otro, tener mente abierta, explicar cuando sea preguntado, y no recurrir a la violencia o a la conspiración en ayuda de sus ideas.


Igualmente, el debate, en cuanto a su mecánica, cuenta con un moderador, para que coordine el uso de la palabra y llame la atención a quienes no respeten las reglas de juego, e incluso podría, en caso de que no se respeten las reglas, dar por terminado el debate.


La U de A ha venido sufriendo un deterioro en sus actividades académicas hace varios años, con suspensión de las mismas por parte de los estudiantes o de algunos grupos de estudiantes, sin que los objetivos de sus solicitudes al gobierno de la U sean claros y conocidos por la opinión pública. Ahora solicitan, entre otras,  que se permitan las ventas informales, ejercida por estudiantes de bajos recursos, dentro de la U, y que ello no sea motivo de falta disciplinaria; que los estudiantes de estrato 3 paguen 1000 pesos de matrícula; que se aumente la cobertura de los auxilios alimentarios a 1000 estudiantes más; etc. ¿Cuánto valen estas solicitudes? ¿Cuánto vale la U paralizada por estas solicitudes? Los antioqueños desconocemos completamente esta situación.


Un debate sobre la U de A frente a los antioqueños, a través de la televisión regional, debería servir de proceso pedagógico para educar al público general, a los estudiantes y profesores, en particular, en cuanto a la legitimidad del conflicto actual, de tal manera que la misma opinión pública, con conocimiento de causa, pueda manifestarse frente a los sectores que alientan la suspensión de actividades, y exigir una universidad abierta y deliberante, cumpliendo con sus objetivos docentes, investigativos y de servicio a la comunidad.


En este sentido, el debate sobre la universidad es la opción universitaria y democrática. El debate es un instrumento de participación política en la búsqueda de la universidad que la sociedad quiere.