Editorial

M醩 vida y m醩 seguridad
5 de Noviembre de 2013


La meta cero muertes por asesinato es m醩 posible de alcanzar si se avanza en la tendencia decreciente que viene mostr醤dose desde mediados del a駉 2012.

Al concluir octubre, los gobiernos de Antioquia y Medellín reportaron la disminución significativa de homicidios registrados en los diez primeros meses del año en Antioquia (487 en total), el Valle de Aburrá (267) y Medellín (300), tendencia que se ha confirmado en siete de las nueve subregiones de Antioquia y en 14 de las 16 comunas de Medellín, así como en los cinco corregimientos de la capital. En lo corrido de 2013, y en relación con 2012, se han registrado disminuciones en 19 % y 22 % del número de homicidios en Antioquia y Medellín, respectivamente, mientras que en Medellín se registran disminuciones en la ocurrencia de otros delitos como el robo de vehículos y motos. Las autoridades de Medellín han confirmado también que en este año se han registrado 33 días, el último de los cuales fue el domingo 3 de noviembre, sin ocurrencia de muertes violentas. 


No somos conformistas, por eso compartimos el concepto de las autoridades en el sentido de que la existencia de una sola muerte violenta es un reto a la sociedad y amerita seguir haciendo esfuerzos para garantizar el respeto a la vida. Sin embargo, consideramos que la meta cero muertes por asesinato es más posible de alcanzar si se avanza en la tendencia decreciente que viene mostrándose desde mediados del año 2012. 


Los anuncios de la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín sobre la significativa disminución de muertes violentas en el mes de octubre se hicieron a los medios de comunicación el viernes primero de noviembre. Al presentarlos, los voceros de las administraciones tenían los datos de la víspera a las 12 de la noche y plena certeza de que decían la verdad. Esa existencia de datos actualizados, plenamente verificados en mesas de trabajo con la Fiscalía, la Policía Nacional y Medicina Legal, representa un avance sobre el cual sustentar la confianza ciudadana, las estrategias de las autoridades y los análisis de los académicos (cuya notoria ausencia inquieta), los cuales deben confluir en la lucha contra la criminalidad.


La efectividad de la Policía, con operativos y golpes cada vez más eficientes, es una explicación incontrovertible, pero no suficiente, para esos resultados. A esa eficacia han contribuido el aumento en el pie de fuerza, logrado por el encuentro de voluntades de los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal; su ubicación racional según radios de acción controlables, como los cuadrantes, y su dotación con equipamientos acordes con su responsabilidad en el combate a los combos, organizaciones criminales y grupos terroristas, y  a sus negocios, en particular el microtráfico, la extorsión y la minería ilegal. Dados los resultados operativos de la Policía Nacional en la protección de la vida, saludamos la decisión del presidente Santos de aumentar el pie de fuerza en esta región y la determinación de la Alcaldía de destinar recursos del Fondo Medellín para la Vida al aumento de cuadrantes y al apoyo a la formación de los policías, necesidad que han identificado otros alcaldes, con la diferencia de que varios de ellos proponen que ese proceso educativo sea asumido por el Gobierno Nacional.


El proceso de conquista del respeto por la vida y la seguridad, también tiene como protagonistas a los ciudadanos, que han asumido su compromiso con la denuncia de hechos que conocen, así a ellos no los afecten directamente, lo que es un importante y adicional indicador del logro. Ese despertar de los habitantes de Antioquia y Medellín como copartícipes de la conquista de la seguridad nace en la creciente confianza en los gobernantes y en la Policía; lo que los compromete aún más a no defraudar esa fe pública en sus gestiones.


Las razones aquí expuestas son suficientes para dudar de justificaciones basadas en rumores que pretenden quitarle legitimidad a la acción del Estado. Que personas supuestamente bien  informadas amplifiquen rumores para explicar resultados en materia tan sensible como la seguridad, demuestra la necesidad de que las universidades y los académicos independientes acometan estudios y análisis de datos que brinden explicaciones confiables sobre los hechos que provocan los alentadores resultados, y presenten propuestas para darles sostenibilidad en el tiempo, de manera que más pronto que tarde la noticia sea que se presentó una muerte por violencia, no que hay días en que ellas no ocurren.