Columnistas

“No llega primero el que madruga”
Autor: Bernardo Trujillo Calle
2 de Noviembre de 2013

Pachito Santos venía ufano en su campaña presidencial y había creado por su cuenta un tinglado que lo llevaría en hombros de la consulta a la nominación uribista. Todo se le presentaba a pedir de boca y él, que había jurado ser el más fiel escudero del caudillo, el amigo que jamás lo traicionaría, fue víctima de la confianza y cayó en la celada de la Convención que se le armó, quién lo creyera, desde los cuarteles del expresidente.  Oscar Iván Zuluaga no tenía chance en las encuestas y con Trujillo, apenas sí marcaban algunos puntos en la balanza, muy por debajo de Pachito que tampoco subía, pero que lideraba por el momento la pobreza de los resultados que daban las encuestas.


Así las cosas, el problema para Uribe era buscar la forma de desmontar a Pachito de la candidatura sin que se les desbaratara la terna de segundones que había logrado reclutar a falta de figuras más llamativas que andaban por fuera a causa de circunstancias bien conocidas: Fernando Londoño Hoyos, Andrés Felipe Arias, por ejemplo.  Y fue entonces cuando empezó a tomar cuerpo lo de la Convención que la Revista Semana titula “Crónica del reversazo de Uribe”, una obra sutil de malicia y traición, maniobra que Pachito entendió que se adelantaba contra su candidatura.


El golpe no fue asimilado en el acto por el descartado candidato que unos minutos más tarde anunció su retiro de la contienda, así como antes lo había hecho Zuluaga cuando el procedimiento de elección acordado era la consulta.  El exitoso ministro de Hacienda vio naufragar sus aspiraciones por razón de su baja popularidad, amén que se le juntaba con el choque que provocó su destemplado comunicado contra la inclusión de José Obdulio Gaviria en la lista de Senado, pasajera rebeldía que Uribe hábilmente sorteó, puesto que su hombre para la candidatura que él llevaba entre ceja y ceja muy bien guardado no era Pachito, sino Zuluaga, persona de temperamento tranquilo, sumiso y dispuesto a obedecer sin chistar.  En suma, un sujeto ideal que haría el deslucido papel de ventrílocuo de Uribe.


Más pronto de lo previsto, el Centro Democrático empezó a hacer agua en la Convención.  Los más entendidos aseguran que este fue el fin de la supuesta unidad monolítica del movimiento uribista.  Pachito era el rompeolas que insultaba, desafiaba a su primo Presidente, pagaba vallas altisonantes, gastaba dinero en el montaje de su campaña, tenía su propia corte de aduladores que le hacían coro.  El sabio refrán, “no llega primero el que madruga, sino al que Dios le ayuda” tuvo su prueba de fuego con Pachito.  Dios lo abandonó en el segundo más importante de su vida, y Uribe también.


Y como Pachito es adinerado y rencoroso, sus allegados están hablando de que se lanzará de todas maneras por firmas y que ingresará a otro partido.  Hay quienes lo dudan.  Lo que sí es presumible dado su abultado ego, hondamente lastimado, es que no será jefe de debate de Zuluaga, ni alzará un dedo en defensa de sus aspiraciones presidenciales.  Tal vez se siente en el quicio de su casa como los chinos, para ver pasar el cadáver político de su adversario.


Pachito -diminutivo que conspira contra él- va a tener que recuperar su nombre de pila, ese que infunde respeto: doctor Francisco Santos Calderón.  Mientras siga siendo identificado como un niño travieso, la gente no lo respetará.  Deberán entonces ser los amigos quienes hablen por él.  Alguna vez alguien de sus entrañas me corrigió amablemente.  Yo le hablé de Pachito y él, discretamente, me dijo “¿el doctor Francisco Santos?” Y una nota final:  Uribe dice que Juan Manuel Santos lo traicionó.  Ahora su primo dice que fue traicionado por Uribe. En todo caso, hay que decir por el momento: ¡chau Pachito!


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P.S.  El magistrado Villarraga no es más que un mal ciudadano que ha prostituído la justicia y puesto en boca de la nación una sola palabra: destitución.  No hay por qué concederle licencias o algún otro beneficio personal que aplace decisiones contundentes, pues la marrullería y los escapes que ha protagonizado para no responder de las 10 o más gravísimas denuncias que hay contra él, son precedentes funestos.  ¿Quién lo sostiene?  ¿Qué poderes secretos maneja este señor?