Columnistas

Fútbol profesional: ¿otra vez ganarán los dueños?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
2 de Noviembre de 2013

pakahuay@gmail.com


En 2004, El periódico EL MUNDO de Medellín siguió el drama del futbolista Alexander “Pelusa” Orrego quien había pertenecido al Deportes Tolima -mayor accionista Gabriel Camargo- pero en 2003 jugó con el equipo Envigado. Hasta ahí normal el negocio futbolero profesional. Según el diario, el equipo tolimense le quedó debiendo al jugador $24 millones (¿con o sin intereses de un año de no pago?, no aclara). ¿Qué ocurrió entonces? No lo escogen para ellos, pero tampoco se le permite trabajar en el que está interesado en el torneo 2004, el mismo club Envigado. El jugador advierte tutelar su derecho al trabajo y entonces el equipo Tolima manifiesta que “cedía sus derechos deportivos”. Pero la verdad no contada era que “Camargo [...] a cambio [de sus derechos deportivos] exigió el no pago de la deuda a Orrego” (14.II.04).El jugador no cede, antes hace otra denuncia: “que a él le descontaron, durante los cuatro años que actuó con el Tolima lo concerniente a pensión y salud pero que ahora no aparece registrado ese tiempo ante las empresas que administran tales servicios” (Ibíd). ¿Por qué no hubo algún “periodista deportivo” que complementara la investigación?


17.II.04: “...su situación [de Orrego] no ha variado, es decir no le dan el aval para que... actúe con el Envigado [...] Algo raro había con la gentileza del ‘senador’ Gabriel Camargo que declaró que le entregaban los derechos deportivos al profesional”. 18.II.04: El jugador viaja –al parecer el día anterior- a Ibagué “para tratar de solucionar su situación [...] con ‘El Senador’ Gabriel Camargo”. Al parecer, la idea era que el jugador “perdone” los 24 millones de la deuda a cambio del pase, es decir comprarlo, pero el jugador “no está en condiciones ni interesado en hacerlo”. 19.II.04: “Y el ‘Senador’ se volvió a salir con la suya. Alex ‘Pelusa’ Orrego tuvo que renunciar a los 24 millones de pesos que le debía el Tolima para recibir la documentación y poder jugar este torneo con el Envigado. El jugador, que había viajado a Ibagué para solucionar el tema [...] no tuvo otra salida que aceptar las condiciones [...] Otro que se suma a la ‘triste’ lista por falta de una agremiación que defienda sus derechos”. 


Dramas humanos de iguales o peores contextos se han conocido antes y después y, al parecer, no son aislados. Por lo que se escucha o se lee, parece que estas situaciones son lo usual dentro de unas presuntas irregulares (¿ilegales? ¿delictuosas?) condiciones de trabajo, quizá por aquello de que “la costumbre hace ley”. Se puede leer en Semana.com (05.II.13, “Boyacá Chicó es una dictadura”) el drama del futbolista Jhonny Ramírez. Del ex futbolista Jorge ‘El Abuelo’ Agudelo, se supo que –ya retirado- debió demandar ante la justicia ordinaria a su antiguo club y –al parecer- ganó. “Acusan a la Dimayor de veto laboral. Jugadores alegan que no los contratan en otros equipos cuando terminan contrato por justa causa” (El Tiempo.com, 21.I.12). 


Ante estos dramas, el ministro Pardo presentó un proyecto una ley, tratando de quedar bien con unos y otros, pero “Al no haber consenso entre dirigentes y futbolistas el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, planteó la posibilidad de hundir la iniciativa y dejar el debate para más adelante” (El Espectador.com, 22.X.13). ‘“Hay aspectos que aún no se han podido conciliar. Uno de ellos es la inclusión de cláusulas de indemnización a favor de los clubes cuando un trabajador se retire de manera unilateral o con justa causa [¡¿?!]’, explicó en Caracol Radio, Carlos González Puche, quien dirige la agremiación de futbolistas profesionales”, (22.X.13). “El problema es que por proteger laboralmente a los jugadores y patrimonialmente a los clubes, el ministerio del trabajo no logró resolver el conflicto entre las partes”, Semana.com, 26.X.13. ¿El excandidato y ministro Pardo quiso aparecer como un salvador salomónico de los futbolistas sin afectar a los dueños del negocio? ¿Presión de una parte? ¿Visión política futurista?