Columnistas

Salvando a Murphy
Autor: Rodrigo Pareja
29 de Octubre de 2013


En la tan llevada y traída reforma a la salud que este martes continuará su recorrido por la Cámara de Representantes, el gobierno, los lobistas -dueños del dinero y las presiones de todo tipo- y los senadores,  parecen haberse puesto de acuerdo

En la tan llevada y traída reforma a la salud que este martes continuará su recorrido por la Cámara de Representantes, el gobierno, los lobistas -dueños del dinero y las presiones de todo tipo- y los senadores,  parecen haberse puesto de acuerdo en una sola cosa: hacer quedar bien a Edward Aloysius Murphy y confirmar lo que este vaticinó a fines de la década de los cincuenta: cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar.


También dijo este ingeniero norteamericano que si algo puede salir mal así saldrá, y en atención a estos  imperecederos adagios, los responsables o irresponsables de la tal reforma, actuaron en consecuencia.


Porque lo que se está cocinando en el Congreso dizque para reformar la salud y hacer que este vital derecho sea de verdad prestado como debe ser, no es más que un maquillaje imperfecto de lo existente, como producto de la nefasta Ley 100.


Por ejemplo las EPS, tan criticadas con razón por su pésima y casi criminal atención a los pacientes, pasarán a ser Gestoras de Salud, pero se mantendrá vigente el espíritu mercantilista que ahora las anima, consistente en prestar menos y peor atención a cambio de mayores utilidades.


Esta reforma, peor que la Ley 100 según algunos, permite la integración vertical en los llamados “servicios de salud primarios”, que constituyen el 65% del gasto total del país en materia de salud.


Esto, en concepto del experto Álvaro Cardona Saldarriaga, abre la peligrosa posibilidad de que las tales Gestoras de Salud asuman los servicios que hoy prestan los hospitales públicos, contribuyendo así a su desaparición en aras de completar el pernicioso proceso de privatización de la salud, el cual de hecho se da en Antioquia donde el 93.6% de las instituciones del ramo son privadas.


Ahora hay infinidad de facultades de medicina de garaje y por consiguiente una producción cuantitativa de profesionales que salen a ejercer, pero al mismo tiempo una degradación cualitativa de quienes están llamados a defender y procurar la vida de los colombianos.


No contentos con esto,  gobierno y senado proponen en esta azarosa reforma que la formación de especialistas pueda ser asumida por los hospitales, tarea inmensa que siempre ha sido cumplida por las universidades, con rigor académico y científico.


“De este modo se introduce una indebida reforma en la ley de educación superior vigente en el país”, dijo el experto Cardona Saldarriaga, quien agregó que esa propuesta “incentivará la profundización del modelo de atención costosa y centrada en la asistencia médica especializada que se ha impuesto en Colombia”.


Lo anterior, “en detrimento de un modelo que haga énfasis en la atención primaria, en la promoción y en la prevención de la salud, que debe tener como eje al médico general bien preparado y que ejerza su profesión en condiciones dignas”, agregó Cardona Saldarriaga.


Como puede apreciarse, lo que supuestamente gobierno y congreso buscan reformar, no es más que el agravamiento de la dramática situación que la salud padece en Colombia desde la aprobación de la Ley 100, que algunos de sus defensores justifican al atribuirle, por ejemplo, que con ella se llegó al 93% de cobertura.


Como si carnetización fuera igual a cobertura y un cartón le permitiera a la mayoría de expósitos colombianos acceder en procura de atención a cualquiera de las EPS o en el futuro Gestoras de Salud, en condiciones de oportunidad y sobre todo de dignidad.


A este gobierno le gustan los paros aunque a veces los ignore, y desde ahora viene gestando el que con toda razón le harán para protestar por ese esperpento que cursa en el congreso.


Finalmente, ¿que dirían los ingenieros colombianos si en las entidades encargadas de la infraestructura del país fueran nombrados ginecólogos, pediatras y cardiólogos?