Columnistas

¿Se saturó el José María Córdova?
Autor: Alberto Maya Restrepo
28 de Octubre de 2013

almayres@yahoo.com


Recientemente el periódico El Colombiano publicó un interesante trabajo sobre la situación actual del aeropuerto José María Córdova, y luego sacó un bien elaborado editorial sobre ello. Punto importante de aquellos trabajos era el de lo tocante a la saturación que se estaría dando allí, llegando a concluir que ya se alcanzaron las metas previstas para el año 2032, metas que habrían servido de base para las ampliaciones y para la remodelación del edificio terminal que hace poco entraron en pleno servicio. De ahí estos comentarios:


He buscado desde hace años que a ese aeropuerto se le preste debida atención y que se mire su infraestructura para aprovecharlo debidamente en bien de los usuarios, ya de esta región, ya provenientes de otras partes del país y del exterior, llamando, además, varias veces la atención de la autoridad aeronáutica para que en un gesto de descentralización no deje que el aeropuerto Eldorado se congestione más y considere al de Rionegro como opción importante para vuelos internacionales, es decir, para que no todo tenga que ser pasando por Bogotá si se quiere viajar al exterior. Algo se ha logrado y hoy vemos más aviones procedentes o con destino a unos pocos lugares internacionales, pero diría que lo alcanzado obedece más a positiva reacción del mercado que a seria voluntad de servir mejor a Medellín.


Yo no creo que la saturación planeada a 20 años se haya alcanzado. Tal vez en horas puntuales se ve más congestión, pero la distribución del tráfico no es homogénea y a veces, como se dice, por los pasillos del terminal espantan. De otro lado, si, como están las cosas, ya se habla de que se alcanzaron las metas propuestas para 2032, entonces o no hubo la tal planeación o, como es frecuente aquí, lo que se proyectó fue chiquito, poquito, angostico, sin una real visión de lo mucho que nos depara la aviación comercial. AirPlan parece que jamás conversaría con los planificadores, por ejemplo, de Avianca, quienes sí vieron el potencial del tráfico aéreo y así se embarcaron en una ampliación grande de su flota. Quiero decir que el crecimiento en movilización de pasajeros, en frecuencias, en destinos, impulsado por Avianca no se puede comparar con la tal proyección hecha por AirPlan y por eso, mientras la aerolínea se expande, aquí dicen que se alcanzó ya lo previsto para 2032.  


Que hicieron o no la tarea queda a juicio del observador, lo que sí resultaría bien es pensar desde ya en los trabajos de expansión del edificio del José María Córdova, por ejemplo, continuándolo hacia el Oeste, a partir de lo que hoy es la sección internacional, con los consiguientes trabajos de plataformas y servicios complementarios.


Si el concesionario amplía la capacidad de manejo de pasajeros y realmente tiene voluntad de invertir como Dios manda, por la pista no debe preocuparse, pues el aeropuerto Gatwick, que sirve a Londres, tiene también una sola pista y poniéndola al día, al compás de la tecnología, estiman que por allí pueden movilizar 45 millones de pasajeros al año. El asunto es querer hacer buena planeación y destinar recursos suficientes para mejorar y obrar conforme a ella. Espero que el caso de AirPlan no sea el de un concesionarios que quiere gastar unos pocos pesos y con ello justificar su presencia, dejando que los factores que inciden en mayor tráfico los atropellen y en 2032 devolver un aeropuerto insuficiente, deteriorado y que, eso sí, les generó jugosas ganancias.


PS.- Las conversaciones de paz en Cuba están embadurnadas de reelección. Ante tan pobres resultados del mandato Santos, concluir algo de esos diálogos le resulta necesario a Juan Manuel para lanzarse a otro período. Ese afán podría llevarlo, al estilo de su nuevo mejor amigo, a solicitar a “su” Congreso, arrodillado y “aceitado”, una ley habilitante para quedar con poderes para firmar una paz que a él le convenga, que no necesariamente sería la que el país demanda.