Columnistas

La sordera de algunos funcionarios
Autor: Jaime Tobon Villegas
24 de Octubre de 2013


Corr韆 el a駉 de 1968 cuando ocupaba la Alcald韆 de Medell韓, y se iniciaba el proyecto de las famosas transversales o paralelas de El Poblado.

Corría el año de 1968 cuando ocupaba la Alcaldía de Medellín, y se iniciaba el proyecto de las famosas transversales o paralelas de El Poblado. Los pobladores pudientes me citaron para dar explicaciones sobre el costo de las obras, reunión que se llevó a cabo con los funcionarios de Planeación de la Alcaldía en las Oficinas del Banco Comercial Antioqueño. No aceptaron entonces la amplitud de las avenidas debido a dos causas: que no se requerían porque El Poblado permanecería sin desarrollar; y que era muy costosa la tasa de valorización.


En este empeño me acompañó también le doctor Jorge Restrepo Uribe. Y hubo que recibirles fajas de terreno a cambio de valorización. Las avenidas quedaron como están.


Posteriormente, ya hace varios años, cuando se trató de carretera Las Palmas y su ampliación y el Túnel del Oriente, volvió la discusión sobre las edificaciones en las laderas de El Poblado.


A raíz de la tragedia en la Cola del Zorro en Alto Verde, volvimos a la discusión sobre las aguas perdidas, la proliferación de construcciones y se repitió la discusión sobre las laderas de El Poblado.  


Del documento que pasé con fecha de noviembre 9 del 2008 al señor Alcalde de Medellín doctor Alonso Salazar Jaramillo, tomo tres párrafos 4, 5 y 6 y la sugerencia  de suspender transitoriamente los permisos de construcción y formar una comisión compuesta por la SAI, decanos de las facultades de Ingeniería y Arquitectura de las principales universidades, y aun con expertos internacionales para a definir la vocación de El Poblado al futuro y aún con consulta a expertos internacionales y asegurar así la supervivencia de sus habitantes.


“4. En sus declaraciones de ayer. Usted hizo una aclaración pertinente: el Municipio se desprendió de la facultad de otorgar los permisos de construcción y resolvió entregar  esta función a los particulares con el nombre de “Curadores”. Estos, desde luego con innegable categorías técnicas y morales, suponemos, pero quizá, prima en ellos el desarrollo urbanístico y el aspecto de ingresos futuros para el ente municipal, y sin mayores consideraciones del medio ambiente, la preservación de los recurso naturales y quizá con desconocimiento total y absoluto de las normas


Constitucionales y la legislación  sobre el medio ambiente y de manera especial los Artículos 49,79,80 y 366 de La Constitución Nacional, el 69 de la Ley 99 de 1993 y las demás disposiciones legales, Decretos y Resoluciones que regulan la materia, por conducto de las Corporaciones Regionales.


Qué tristeza Señor Alcalde, lo mismo nos está ocurriendo en el oriente cercano con la destrucción de los recursos naturales sin conservación del medio ambiente, donde prima solo la rentabilidad del dios dinero sin importar el bienestar de la comunidad.


5. En aquella época advertimos la necesidad de conservar las corrientes de agua que corrían a campo abierto desde la parte alta de la cordillera, atravesaban los campos del El Poblado hasta su confluencia en el río Medellín. ¿Qué se hicieron aquellas fuentes en número de 40-50 o más o se sumergieron y son hoy corrientes subterráneas que pueden estar erosionando el territorio?


6. Declaro mi ignorancia en el conocimiento de ingeniería en construcciones y en muchos otros campos. Pero, como ciudadano del común, pienso en las incalculables cargas de peso que estamos colocando sobre unos terrenos inestables, de alto riesgo, con pendientes de más de 50%. Me hago esta pregunta de cualquier montañero o campesino de Antioquia:


¿cuántas toneladas, en estos últimos 40 años, hemos colocado en cemento, hierro, adobes, maderas, vehículos y habitantes de las construcciones en altura sobre el área de El Poblado?”.