Columnistas

¿Hasta cuando más tragedias en las laderas del Valle de Aburrá?
Autor: José Hilario López A.
23 de Octubre de 2013

Aunque según opiniones preliminares de especialistas la dolorosa tragedia ocurrida el pasado 12 de octubre en el Conjunto Residencial Space de El Poblado, podría ser atribuida al diseño estructural y/o a pobres técnicas constructivas,  lo prudente es esperar el informe técnico de la comisión de expertos de la Universidad Nacional, nombrada por la Alcaldía de Medellín.  No obstante, es necesario empezar desde ya un debate ético sobre el ejercicio de la ingeniería en nuestro medio, ahora que estamos celebrando el centenario de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos-SAI: la historia no es sólo de grandezas, como lo acabamos de mostrar en pasadas columnas, sino que también registra las flaquezas de nuestra humana condición.  Ante los hechos cumplidos tenemos que enfrentamos con responsabilidad y valerosa autocrítica.


Como lo hemos estado advirtiendo las autoridades metropolitanas y municipales han sido lentas, por decir lo menos, en atender los llamados para  detener el desenfreno urbanístico sobre  las laderas del Valle de Aburrá, aunque de fuente fidedigna sé que Planeación Municipal de Medellín ha empezado a trabajar en este propósito.


A pesar de los repetidos y numeroso eventos catastróficos ocurridos en las laderas orientales del Valle de Aburrá, las curadurías siguen siendo laxas en el otorgamiento de licencias de construcción y obras de infraestructura, sin que se cumplan los mínimos estándares en diseños arquitectónicos y estructurarles, ni mucho menos con los estudios geotécnicos e hidrogeológicos requeridos, no sólo para el sitio del emplazamiento de la obra específica sino también de las zonas aledañas, que puedan desestabilizarse por razón de las excavaciones proyectadas.


Es que no podemos aceptar los esguinces éticos que puedan estar cometiendo las autoridades, urbanizadores y nuestros mismos colegas, que sólo buscan el lucro capitalista olvidando la función social  que debe cumplir todo proyecto ingenieril.


 Ante esta situación, es necesario insistir en algunos aspectos y recomendaciones que permitan prevenir catástrofes y afectaciones a la población e infraestructura asentada en nuestras laderas: 


-El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, curadurías urbanas y oficinas de planeación municipales deben extremar los controles en el otorgamiento de licencias de construcción en terrenos de ladera.  Los tradicionales estudios de suelos para establecer la capacidad portante del suelo para las edificaciones, en estos casos no son suficientes para evaluar las amenazas geotécnicas e hidrogeológicas a que están expuestos los proyectos urbanísticos y de infraestructura 


-En todos los casos se debe exigir al urbanizador el Plan Parcial del Suelo de Expansión, vale decir estudios de estabilidad de las zonas aledañas que puedan ser afectadas por el proyecto.


-Los municipios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá deben privilegiar los proyectos urbanísticos cubiertos por el sistema de transporte masivo a lo largo del valle, donde además se cuenta con los mejores servicios públicos y se dispone de oferta de zonas planas o de poca pendiente, sin los graves problemas de estabilidad y de infraestructura vial de las laderas. Para este propósito, es necesario un gran esfuerzo por parte de los entes públicos encargados de la planificación del uso del suelo, así como de los mismos urbanizadores para recuperar y re-urbanizar los terrenos planos de nuestro extenso valle.


Para concluir, creo que aunque la normativa y los controles más estrictos por parte de las autoridades competentes son el principio del cambio, lo fundamental es que los  arquitectos, ingenieros, desarrolladores, constructores, inversionistas y hasta las  inmobiliarias replanteen los principios éticos en sus negocios.  No olvidar que el derecho a una vivienda digna, que ofrezca refugio y protección contra  las inclemencias climáticas y otras amenazas es uno de los derechos fundamentales del ser humano, que le es esencial  como morador de este planeta.