Columnistas

¿Qué estamos enseñando?
Autor: Hernán Mira
23 de Octubre de 2013

mira@une.net.co


“Para enseñar ética no hay expertos, se necesita de toda la sociedad. La incoherencia entre los valores que defendemos –libertad, igualdad, solidaridad- y lo que realmente transmite la sociedad competitiva y de consumo es el mayor obstáculo para la educación en valores” Victoria Camps.


Según una reciente encuesta, el 30 por ciento de los estudiantes universitarios de Antioquia han copiado trabajos de los compañeros. Un 80 por ciento de los 5.944 estudiantes encuestados, ha tolerado que un compañero le copie en un examen. El 66 por ciento dijo que incluyó en un trabajo a alguien que no lo hizo. Y un 56 por ciento respondió que había copiado en un examen.


Estos datos sumados a los que muestran los estudios sobre la corrupción, donde salen mal librados por igual los funcionarios y los empresarios, nos dan a entender que estamos viviendo en medio de una cultura de la trampa. Los antioqueños hemos hecho un altar al tener, especie de “becerro de oro”, y dejamos al ser, algo siempre fundamental, un poco de lado. Ese magnífico lema “ser más para servir mejor” aquí muchas veces se le da la vuelta para quedar en “tener más para que nos sirva mejor” y los otros que esperen, como se dice.


En otro estudio “Así somos los antioqueños” se preguntó que cualidades le enseñaría a un niño, sobre unas que se les presentaba. Independencia la mencionó el 39 por ciento, muy bajo. Determinación y perseverancia 21 por ciento, bastante baja. Libre expresión 29 por ciento, también baja. Y otras respuestas adecuadas fueron: sentido de responsabilidad 79 por ciento, tolerancia y respeto a otros 88 por ciento, generosidad 45 por ciento, que debería ser más alta.


En un excelente libro “Qué hay que enseñar a los hijos” la filósofa y profesora de ética Victoria Camps, propone algunos valores que se deben enseñar. Felicidad es uno fundamental, y aclara algo que muchas veces dejamos de lado, que el consumo ilimitado favorece confundir la felicidad con la satisfacción inmediata “el niño acaba convenciéndose de que solo teniendo y comprando cosas se puede ser feliz”; eso nos pasa aquí. Otro es responsabilidad, el niño no aprende a comportarse bien si no le enseñamos y mostramos que unas cosas son mejores que otras; no parece que esto lo estemos haciendo bien. 


Uno más es generosidad que es el antídoto del egoísmo y el apego a todas las pertenencias e intereses propios. Se enseña a ser solidarios enseñándoles a ser generosos. Nuestros niveles de pobreza e inequidad, muestran que no vamos bien en esto. Buen gusto, en las reglas de convivencia lo que se llama “saber estar”; no todo vale en cualquier sitio y ocasión. Carácter es otro, ¿cómo se forma el carácter? inculcando hábitos y haciendo que el niño se adapte a las costumbres que creemos buenas; ¿en cuales creemos nosotros?


CODA. ¡Bobito no!, lo recuerda el columnista Esteban Carlos Mejía, como uno de esos dichos y mandatos antioqueños bien perversos y dañinos, que invitan a pasar por encima de los otros y ganárselas todas como sea.