Columnistas

Solidaridad animal
Autor: Anibal Vallejo Rendón
22 de Octubre de 2013


El 26 de septiembre de 1997, un sismo destruyó la basílica de San Francisco de Asís en Italia y provocó enormes daños en pueblos cercanos.

El 26 de septiembre de 1997, un sismo destruyó la basílica de San Francisco de Asís en Italia y provocó enormes daños en pueblos cercanos. Pero poco antes del acontecimiento muchos habitantes se percataron que los animales se comportaban de manera extraña. Durante la noche anterior algunos perros ladraron más que de costumbre, los gatos parecían nerviosos, perturbados e incluso se escondían. Vecinos del lugar comentaron que algo raro había sucedido con los animales unos días antes. Las palomas revolotearon en forma extraña y hasta los faisanes chillaron de una manera inusual. 


Rupert Sheldrake ha recopilado historias similares sobre los animales que presienten lo que los humanos no alcanzamos a prever. A casi 20 kilómetros de distancia de Asís está Foligno, la que también quedó gravemente dañada por el movimiento sísmico. Allí, una semana antes,  las ratas salieron de sus nidos e invadieron las orillas del río. Muchos dirán, después de sucedidas las tragedias, que son coincidencias. Muchos ignoraran estas conductas animales por no ser observadores, por ser indiferentes a las manifestaciones del mundo animal. Muchos conocemos suficientes testimonios  del comportamiento inusual de los animales en casos similares.


En 1933 en Helice, Grecia, en la costa del golfo de Corinto, la ciudad portuaria fue tragada por el mar. Cinco días antes, según el historiador Diodoro de Sicilia, animales como ratas, serpientes y comadrejas abandonaron la ciudad en legiones, para asombro de los habitantes. En la época clásica el escritor romano Plinio el Viejo afirmó que una de las señales de un próximo sismo era “la excitación y el terror de los animales sin motivo aparente”. Otros tipos de premoniciones se refieren a comportamientos aprehensivos previos a accidentes, catástrofes o peligros. Se han registrado casos de perros que impedían a sus amos a seguir adelante cuando había un peligro inminente como caminar por un sendero en el que poco después cayeron árboles. Animales que impidieron a sus amos a realizar un viaje donde luego se presentó un accidente de carretera. Casos de explosiones, estrellamiento, hundimiento, desprendimiento de estructuras. ¿Cómo explicar qué les provocó a esos animales la alarma? Son presentimientos de que algo alarmante está a punto de ocurrir. Hay perros que saben cuándo sus amos están de regreso al hogar, gatos que responden al teléfono cuando llama una persona a la que están muy unidos, caballos que pueden encontrar el camino a su casa en un terreno desconocido. Como hay perros que ayudan a recuperar cuerpos humanos en los desastres. La dolorosa tragedia en los edificios Space en Medellín, impacta por su magnitud y dolor humano. Ver esos perros de salvamento olfateando entre las ruinas, buscando entre las montañas de escombros, dignifica el espíritu de solidaridad con la vida. ¿Por qué el ser humano es violento unas veces y solidario con la tragedia en otras?


Salty, el perro que salvó la vida del ingeniero colombiano invidente Omar Eduardo Rivera durante la voladura de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, lo guió en medio del desastre hasta descender 71 pisos y dejarlo a salvo en medio del caos, los gritos, las sirenas, el pánico, el terror.  Es lo que se espera en esta dolorosa situación de la comunidad damnificada en Medellín cuando los perros de rescate revivan la esperanza. Nuestra solidaridad.