Columnistas

Paranoia tard韆
Autor: Omaira Mart韓ez Cardona
22 de Octubre de 2013


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Tal vez sea característica cultural, pero cada vez es más evidente la tendencia que tenemos los colombianos a reaccionar tardíamente, a dejar todo para última hora, a ser oportunistas y a esperar que las cosas ocurran para dejarse contagiar por una especie de paranoia colectiva y de sensaciones angustiantes que conllevan a lo que popularmente se denomina “el arte de empelicularse” entendiéndolo como la capacidad de imaginar que pasan o pasarán cosas que realmente no ocurren o probablemente nunca sucederán.


Las tragedias ocasionadas por desastres naturales o errores humanos siempre generan malestar y por supuesto atemorizan y desestabilizan a las víctimas o damnificados directos y con menor intensidad  a los testigos indirectos, pero parece que cada tragedia de estas fuera la primera y cada que ocurre se olvidan las anteriores, se cometen los mismos errores y toman por sorpresa así hayan sido anunciadas. 


La tragedia humana por naturaleza ya es bastante dramática para aumentarla haciendo de ella un espectáculo sobreactuado que a la semana siguiente ya no se recordará; hay que tratarla con responsabilidad y mucho tacto, sin propagar como un virus temores que desestabilizan el bienestar de la comunidad. Independiente del dolor que generan este tipo de sucesos como el de la torre de viviendas que se derrumba, no significa que todas las edificaciones altas están en riesgo y que ocurrirá lo mismo. 


Prevenir antes de y aprender de experiencias pasadas, es ser más proactivos y no aprovechar las tragedias como oportunidades para alarmar o sacar provecho, no hay que esperar a que las cosas ocurran para generar cadenas de solidaridad, de autocuidado y de  bienestar colectivo.


Esa manía de buscar siempre culpables en los otros o  lo que comúnmente se conoce como “lavarse las manos” para desconocer la responsabilidad sobre lo que nos pasa, es una actitud insana que conduce a la completa indiferencia. Aún hay mucho por aprender en asuntos de prevención para no dejarse contagiar por la paranoia. 


Se debe entender que también es responsabilidad como ciudadanos tener claras las diversas posibilidades que tienen las situaciones  que se presentan en la vida y sobre las cuales hay que decidir. Cualquier decisión implica riesgos y genera varios posibles escenarios que hay que contemplar para prever y planear la manera cómo se asumirán si se llegan a presentar; eso es ser proactivos sin caer en el pánico y el pesimismo.


Cuando se han tenido fracasos, pérdidas, decepciones  o se ha sufrido una tragedia, no deben ser un obstáculo para volverlo a intentar, cada nuevo intento debe asumirse de distinta manera corrigiendo las equivocaciones de la primera vez porque cada situación debe fortalecer y no debilitar. 


Prevenir es vivir mejor, más tranquilos y con la confianza de que se tiene la capacidad para afrontar en cualquier momento una situación inesperada que no nos cogerá con las manos cruzadas. De otras culturas sabemos que poner en práctica las lecciones aprendidas es la mejor estrategia de prevención para que las cosas evitables no vuelvan a ocurrir.