Columnistas

Space, complicidad de constructores y autoridades
Autor: Guillermo Maya Muoz
21 de Octubre de 2013

El colapso de la torre 6 del edificio Space, el pasado 12 de octubre, en las lomas de EL Poblado, lugar de una riqueza paisajista envidiable, ha sido un shock de incredulidad para los antioqueños, en los ingenieros, los empresarios y las autoridades.


Sin embargo, aunque el derrumbamiento no podía evitarse, como fatalmente se comprobó, dadas las condiciones constructivas del edificio, si se hubieran podido evitar las muertes de quienes perecieron bajo los escombros, con la aplicación del principio de precaución, que la firma constructora CDO no tuvo en cuenta: “No existe ningún peligro para el resto del edificio donde no se encontró falla estructural”.


En este sentido, los antioqueños hemos sido testigos de las declaraciones negligentes de quienes tenían la responsabilidad de evaluar las posibilidades de su derrumbamiento, dadas las quejas que había sobre las daños constructivos que los dueños y habitantes de las apartamentos venían poniendo en conocimiento de la constructora.


Afortunadamente, y en contravía de la opinión de CDO, el Departamento Administrativo para la Gestión del Riesgo, Emergencias y Desastres de Medellín hizo evacuar a los habitantes de la Torre que finalmente se derrumbó, evitando así un número mayor de muertes. Para el director (e) del Dagrd era evidente la gravedad de la situación: “Uno no tiene que ser ingeniero civil o especialista para saber que el daño es grave, porque lo que teníamos era un desplazamiento de unos 30 o 50 centímetros en un elemento estructural” (Vivir en el Poblado, octubre 17-24-2013)


Se dice que los errores de los médicos se entierran y los de los ingenieros quedan en pie, a la vista, pero en este caso también hubo víctimas fatales. La caída del edificio Space es un evento único, en Medellín y en Colombia. No se caen edificios todos los días, en un día sin sismos, como cuando cae un rayo en un cielo sereno. Es evidente que Space se cayó por errores, en el cálculo de la estructura, los estudios de suelos o por los materiales utilizados.


Precisamente el profesor de la Universidad Nacional, Facultad de Minas,  John Jairo Blandón, señala que “fallas en la calidad de los materiales o en el diseño estructural del proyecto y no los suelos habrían originado el desplome de una de las torres del complejo Space” (Falla en la calidad de los materiales pudo causar desplome de torre, eltiempo.com, octubre 15-2013). 


Más allá de las causas  técnicas del derrumbamiento del edificio, que finalmente son humanas e imputables jurídicamente, subyace la codicia y el deseo de enriquecimiento de los constructores y del sector inmobiliario que han convertido a El Poblado en una zona con alta densidad poblacional, problemas agudos de movilidad vial, y riesgos constructivos serios que deben ser evaluados.


En El Poblado, los constructores contando con una oferta limitada de tierra, en un terreno de fuertes pendientes, y una alta demanda por vivienda, como símbolo de prestigio social, por parte de sectores sociales de altos ingresos, han preferido construir en altura, maximizando el número de pisos y por tanto las ganancias, poniendo una sobrecarga muy alta sobre los suelos de la zona, con la complicidad de las curadurías y de las autoridades locales, comprometidas con los intereses inmobiliarios y no con la ciudadanía.


En la columna La codicia inmobiliaria (El Mundo, febrero 9-2012)  señalaba como los gremios constructores pretendían seguir edificando, sin descanso y sin pausa, en El Poblado.  “Federico Estrada Gerente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín, (…) ha afirmado, en el semanario Gente El Poblado (enero 13-2012) que en El Poblado todavía se puede construir más, que la densidad poblacional es baja, y que de acuerdo al POT (Plan de Ordenamiento Territorial) de la ciudad, los habitantes podrían pasar de 190.000 hoy a 300.000 en los próximos años. Es decir, un 57%”.


Según la propuesta del dirigente gremial, se deduce que “para albergar 110.000 personas más habría que construir unos 20.000-25.000 apartamentos, que estarían albergados en 300-400 edificios. Además, esto significa un incremento de 50.000 autos, mínimo. Esta desbocada actividad constructora significará menos zonas verdes, aumento de los riesgos de deslizamientos y otros, y agudizamiento de los problemas de movilidad”.


En referencia al deslizamiento que sufrió la urbanización Alto Verde, igualmente en El Poblado, hace unos años, la ingeniera Carolina Melo, señala como causa del hecho a las autoridades y constructores: “El derrumbe en Alto Verde se debe a la incapacidad de las autoridades de gobierno, de hacer cumplir a los constructores (…) las normas contenidas en el manejo ambiental, (…) para evitar estos deslizamientos o no permitir la construcción en estas zonas donde la fragilidad del terreno por su permeabilidad al agua es conocida (…).” (2008, Tesis de Grado, Facultad de Minas, p. 21).


Es necesario poner límites a la actividad constructora en Medellín, y que las regulaciones se hagan cumplir por las autoridades elegidas por la comunidad. Para los medellinenses sería inadmisible que tuviéramos que pagar por la negligencia de los constructores, en un proceso de socialización de las pérdidas con la complicidad de las autoridades, mientras se privatizan las ganancias, evitando a todo trance o limitando el pago de indemnizaciones, y los daños y perjuicios a la ciudad. 


Los medellinenses necesitamos que las autoridades investiguen a profundidad y se den respuestas a las inquietudes de todos, especialmente de quienes perdieron a sus seres queridos, y su patrimonio por la negligencia de algunos.