Economía

Decent work: priority for women, youth and disabled
Trabajo decente: prioridad para mujeres, jóvenes y discapacitados
Autor: Johana Ramírez Gil
8 de Octubre de 2013


El concepto de “trabajo decente” fue formulado por los gobiernos y organizaciones de empleados y trabajadores de la OIT como una manera de identificar las prioridades de esta organización.


Foto: Giuseppe Restrepo 

“El trabajo decente sintetiza las aspiraciones de los individuos durante su vida laboral”, declaración de la OIT. 

En la conmemoración del Día del Trabajo Decente que se adelantó ayer, el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, anunció que en un mes y medio estará en marcha los beneficios económicos periódicos y el seguro de desempleo para los trabajadores afiliados a las cajas de compensación familiar.


Para mitigar los efectos negativos de estar desempleado, el programa contempla mantener el acceso a salud, al ahorro a la pensión, los beneficios del subsidio familiar al desempleado durante los primeros seis meses de tiempo cesante y brindar capacitaciones laborales. 


El jefe de la cartera destacó que  con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) actualmente se adelanta la formulación de trabajo decente en cinco departamentos del país y en la última conferencia internacional del trabajo, Colombia no fue incluida en la lista de observación de países que tienen temas relacionados con la libertad sindical y derecho de asociación. 


“Se han hecho 2.000 visitas de inspección a cinco sectores (minero, porcicultor y cañero, entre otros) y se han impuesto 4.300 sanciones a empresas por violación de normas laborales, evasión en el pago de seguridad social e intermediación laboral. Las multas ascienden a $45.000 millones”, dijo Rafael Pardo. 


Según Sharan Burrow, secretaria de la Confederación Sindical Internacional, uno de los principales objetivos de esta conmemoración es reafirmar el derecho al trabajo decente y ponerle fin a la desigualdad laboral.


Condiciones del trabajo decente


Pero, ¿cuáles son las características de un trabajo decente? Según Héctor Vásquez, especialista Laboral de la Escuela Nacional Sindical (ENS), debe ser un trabajo productivo, no para sobrevivir ni de rebusque, con ingresos dignos que le permitan al trabajador un nivel de vida adecuada, con protección social, afiliación a riesgos laborales y pensiones, hay además libertad sindical con derecho de asociación colectiva y huelga y no debe presentarse discriminación por razones de color de piel o gustos sexuales. 


“En Colombia, prácticamente todas las condiciones anteriores son violadas”, opinó Héctor Vásquez, quien citó el más reciente estudio de la Escuela Nacional Sindical titulado: ¿Qué tan decente fue el trabajo en Colombia en 2012? “Solo el 36 % de los trabajadores en el país tienen condiciones de trabajo decente, el resto 74 % tiene empleos precarios, por fuera de la legislación laboral y los cuales no se consideran dignos”.


Para Luis Alejandro Pedraza, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la principal violación que se presenta en Colombia es no permitir un contrato directo e indefinido en labores que permanentemente se desarrollan en la empresa para sacar los productos. De ahí, que sin un contrato directo y permanente se niegue el derecho de asociación, la libertad colectiva y  sindical. 


Poblaciones vulnerables


Después de Brasil, Colombia es el segundo país con mayor prevalencia de personas con discapacidad permanente. Se calcula que en Colombia hay cerca de tres millones de personas en tales circunstancias. El 53 % de los discapacitados son mujeres, quienes además superan ampliamente a los hombres a partir de los 40 años de edad.


“Es un grupo poblacional muy discriminado en el acceso y la permanencia en el mundo laboral, bien deliberadamente o como resultado de barreras intrínsecas o estructurales en el entorno de trabajo, que impiden que una persona con discapacidad pueda desenvolverse en condiciones de igualdad a los demás trabajadores”, analiza el estudio de la ENS. 


De ahí, que de las 615.274 personas con discapacidad registradas en 2010, apenas el 16,6 % laboraba, el 4,3 % buscaba un trabajo y solo el 1,6 % estaba pensionada. Incluso, el 60 % de esta población no percibe ingreso alguno, el 70 % pertenece a los estratos 1 y 2 y menos del 1 % a los estratos 5 y 6. 


Por su parte, en 2012 los jóvenes representaban el 28,9 % de la fuerza de trabajo del país, pero su tasa de desempleo fue del 18,98 %, que duplica la tasa nacional de desempleo y es superior al promedio de América Latina. La situación se agudiza para las mujeres jóvenes, cuya tasa de desempleo es del 28,16 %, frente a la de 14,32 % de los hombres jóvenes. 


Además, la mayoría de las mujeres en Colombia no  disfruta de trabajo decente y el déficit del mismo es estructural. Tienen menos libertad para encontrar un trabajo acorde con su nivel de competencias,  se ubican mayoritariamente en trabajos informales y tienen menor tasa de afiliación a pensiones. También es menor su afiliación sindical, cita la Escuela Nacional Sindical.


En ese sentido, el ministro Rafael Pardo destacó que una de las políticas más importantes para garantizar el trabajo decente en esta población es la meta de vincular por lo menos 100.000 trabajadores domésticos al sistema de subsidio familiar antes de concluir el año. “Es un vehículo para formalizar a este sector que es altamente informal, además el 97 % de los trabajadores domésticos son mujeres”, concluyó.



Pilares del trabajo decente

La puesta en práctica del Programa de Trabajo Decente se logra a través de la aplicación de los cuatro objetivos estratégicos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que son una hoja de ruta para los gobiernos en todo el mundo y que tiene como objetivo transversal la igualdad de género: 


Crear trabajo: Una economía que genere oportunidades de inversión, iniciativa empresarial, desarrollo de calificaciones, puestos de trabajo y modos de vida sostenibles.


Garantizar los derechos de los trabajadores: Está dirigido a todos los trabajadores y, en particular, a los trabajadores desfavorecidos o pobres que necesitan representación, participación y leyes adecuadas que se cumplan y estén a favor, y no en contra, de sus intereses.


Extender la protección social: Para promover tanto la inclusión social como la productividad al garantizar que mujeres y hombres disfruten de condiciones de trabajo seguras, que les proporcionen tiempo libre y descanso adecuados, que tengan en cuenta los valores familiares y sociales, que contemplen una retribución adecuada en caso de pérdida o reducción de los ingresos, y que permitan el acceso a una asistencia sanitaria apropiada.


Promover el diálogo social: La participación de organizaciones de trabajadores y de empleadores, sólidas e independientes, es fundamental para elevar la productividad, evitar los conflictos en el trabajo, así como para crear sociedades cohesionadas.