Editorial

UNE e Isagen, dos casos diferentes
4 de Octubre de 2013


Impulsar este paso cuando UNE aún conserva ventajas comparativas en la telefonía fija y ha tomado ventaja en la oferta de acceso a internet móvil fue un acto de responsabilidad con el futuro de esa compañía y con la estabilidad de EPM.

Con la aprobación en marzo por las autoridades nacionales responsables quedará finiquitada la fusión de UNE y Millicom, operadores de telecomunicaciones que avanzan hacia la integración vertical de los servicios de transmisión de datos y voz, mediante dispositivos fijos y móviles, lo que significa que podrán ofrecer desde la telefonía fija tradicional hasta el acceso a internet con mecanismos de última tecnología. Esta operación que suma las fortalezas de una gran empresa pública y una destacada operadora multinacional fue aprobada por el Concejo de Medellín en un proceso de cara a la ciudadanía, en el que los cabildantes participaron con claridad y demostraron ser merecedores de la confianza que les han otorgado los ciudadanos.


La transformación accionaria de UNE y su acercamiento a alguna operadora de telefonía celular con presencia en el mercado nacional tenía que ocurrir más temprano que tarde, y así lo habían previsto los expertos durante los debates de la transformación de EPM en empresa industrial y comercial del Estado y de escisión de EE.PP.M en las EPM y UNE. Así las cosas, las preguntas pendientes giraban en torno al momento oportuno para tomar la decisión, el modelo de transformación, el socio para operar y el valor a recuperar en esa operación.


La asociación con una compañía equiparable en tamaño y experiencia a UNE, como Millicom, y con la que ya se han desarrollado proyectos exitosos, garantiza que así EPM ceda el control de la operación, consigue mantener su voz y capacidad de incidencia en la dirección empresarial, buscando conservar un equilibrio entre su exigencia de rentabilidad y las expectativas sobre la prestación del servicio público, garantizando que su cobertura y costos lo hagan accesible a todos los ciudadanos, algo en lo que solo se puede comprometer una empresa mixta. Impulsar este paso cuando UNE aún conserva ventajas comparativas en la telefonía fija y ha tomado ventaja en la oferta de acceso a internet móvil, fue un acto de responsabilidad con el futuro de esa compañía y con la estabilidad de EPM, cuya capacidad de inversión y expansión comenzaba a sentir los efectos de un lento pero visible retroceso de la presencia en el mercado de una compañía que no tenía capacidad para reaccionar con la celeridad necesaria en el muy cambiante mundo de las telecomunicaciones.


Esta operación le ha dejado a la ciudad la no despreciable suma de 1.4 billones de pesos, correspondientes a la deuda pendiente por la fusión con Colombia Móvil y al valor de adquisición de su 49% en UNE. Estos recursos oxigenan las finanzas municipales, que son sanas, y permiten dar un salto a la ciudad del futuro mediante inversiones transformadoras en educación, seguridad, inclusión social y salud, y movilidad y sostenibilidad, que serán gestionadas mediante fiducia, por el “Fondo Medellín, ciudad para la vida”, con un altísimo impacto en la generación de empleo, como está explicado en nuestras páginas informativas. A estos recursos se sumarán las transferencias que la Administración Municipal deberá recibir de la empresa fusionada, más fuerte que sus dos matrices, que es lo que se busca.


Para algunos de los lectores pudiera parecer contradictorio nuestro respaldo a la fusión UNE-Millicom con las críticas a la decisión del Gobierno Nacional de vender su participación en Isagen. Sin embargo, estas posturas resultan coherentes cuando se compara la debilidad de UNE en un mercado donde no podía ofrecer la integración que sus competidores más fuertes prometen, con la fortaleza de la generadora de energía hidroeléctrica y termoeléctrica cuyas utilidades y potencial crecimiento conquistando hasta mercados internacionales están a la vista de todos. Por otra parte, no es comparable una operación para asociarse con un par interesado en crecer conquistando nuevos mercados para las dos partes que una que implica la desinversión total para migrar, confiando en que así pudiera ocurrir, hacia un sector en el que no son claras las perspectivas de retorno para la inversión pública. Y tampoco parece equiparable un proceso que la ciudad debatió ampliamente en el escenario natural para estos debates: el Concejo, con una operación que el Consejo de Ministros decide a puerta cerrada, calculando valores a ojo de buen cubero (amén de sus últimos ajustes) y guardándose parte de la información que los ciudadanos, dueños de Isagen, tendríamos derecho a conocer y debatir.