Columnistas

Corrupción - Herencia - Agro
Autor: Alberto Maya Restrepo
30 de Septiembre de 2013


Catalina Crane, Alta Consejera Presidencial para la gestión Pública y Privada, según recientes declaraciones a la W radio, dejó en claro que tiene ideas que en nada ayudan a combatir la corrupción en el país.

Catalina Crane, Alta Consejera Presidencial para la gestión Pública y Privada, según recientes declaraciones a la W radio, dejó en claro que tiene ideas que en nada ayudan a combatir la corrupción en el país. Creo que ella es la misma persona que vi actuar en las aerolíneas Aces y Avianca y en aquel entonces muchas dudas me dejó. Su mensaje fue: si un corrupto (pese a sus antecedentes o condenas en el exterior) quiere licitar en Colombia puede hacerlo y recibir concesiones porque, vean lo que dijo, “hasta ese momento nada malo ha hecho aquí”. Qué alegres deben estar los corruptos con funcionarias así… y Santos no dijo ni mu.


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Santos se terminó de comer la herencia que le dejó Álvaro Uribe. El país va mal por cuenta de las Farc, del Eln, de las bacrim, del contrabando, de la minería ilegal, de la corrupción, de cafeteros insaciables, de transportadores cuyas reglas cada vez entiendo menos, debido, también, a que a Santos le falta visión de estadista y le sobra habilidad para pulir su imagen; le falta previsión; carece de sentido gerencial; es inepto ejecutor y carece de liderazgo y de pantalones, bien de dril de algodón tejido en Antioquia, o de lana elaborada en Boyacá.


Se comió la herencia haciendo tortilla con tres huevitos de oro. Adelantó una campaña electoral a base de mentiras pero en tono convincente, aparentando un uribismo que no sentía, así que cuando llegó a la Casa de Nariño borró lo dicho y empezó a hacer todo lo contrario, improvisando muy mal en no pocas ocasiones. 


En su discurso ante el Congreso, el pasado 20 de julio, Santos volvió a decir que el punto 1 de la agenda en La Habana se había acordado y contenía elementos muy novedosos e importantes. Por su parte, Humberto De la Calle, negociador del gobierno, le dijo al presidente de Fedegán que ese punto 1 no estaba concluido. ¿A qué juegan? Así no se genera credibilidad. Lo de Cuba se ha vuelto obsesivo para Santos porque pareciera que no sabe ya cómo quedar bien con las Farc y con los colombianos que piden resultados concretos, pero… ¿de dónde?


Para mí lo de La Habana es cuestión de tiempo que está ganando la guerrilla y, si bien, no se repetirían los errores del Caguán, sí se están cometiendo otros muy originales de la partida de póquer de Santos. De allí el silencio sobre esos diálogos, pues jugando póquer no se habla. Qué triste que uno tenga que decir que no le cree ni jota al presidente de su nación, quien otra vez no va a poder engañar a 9 millones de colombianos en las urnas y de allí el “oculto” plan B: el puntiagudo Germán Vargas Lleras.


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Santos ha aprovechado el lío con los campesinos para ofrecerles una especie de nueva política del agro, solamente para calmarlos porque tanto alboroto le causa tremendo daño a su imagen. También, todo indica, para aprovechar esa coyuntura para financiar su campaña reeleccionista, esto es, para dictar más impuestos o extender la vigencia de otro y con esos recaudos acelerar la única locomotora que sabe poner a andar: la de la propaganda política, la de exageración de sus escasos logros y la de minimizar sus numerosos errores en las partidas de póquer que ha emprendido, eso sí, pretendiendo hacer creer a los colombianos que él es el más idóneo para gobernar, pero sólo es para morar en la Casa de Nariño.


Lo de los impuestos ya lo veremos. Lo de su tal política del agro lo podría llegar a enredar porque a los campesinos ¿qué les podrá ofrecer y qué les dará distinto a lo que ya presuntamente ha acordado con las Farc en La Habana sobre ese asunto? Si hace algo distinto, le tiran las orejas los de la narcoguerrilla, dueños de la agenda en Cuba, así que andará sobre el filo de la navaja tratando que dar bien.


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P.S.- Qué lagartería y qué arrodillada la de Luis Carlos Villegas, el de la Andi, hasta que logró su objetivo: que Santos lo nombrara ministro o embajador. Villegas y Gabriel Silva Luján (ex cafeteros) están tan desteñidos como Santos.