Columnistas

El desastroso discurso de Santos en la ONU
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
29 de Septiembre de 2013


Un elemento característico del discurso santista es desconocer conscientemente lo que otros, especialmente el ex presidente Uribe, han hecho, para presentar como original lo que no es suyo...

Un elemento característico del discurso santista es desconocer conscientemente lo que otros, especialmente el ex presidente Uribe, han hecho, para presentar como original lo que no es suyo, intentando cosechar un mérito que no le corresponde. Es el caso de la justicia transicional. La Ley de Justicia y Paz es, posiblemente la PRIMERA aplicación de la llamada justicia transicional en el mundo que cumplió con los estándares exigidos por la Corte Penal Internacional, CPI, y la ONU, a pesar de ser vituperada y entrabada por todos aquellos que hoy piden impunidad total para las Farc. 


Con ella se logró el sometimiento y desarme de los paramilitares y muchos guerrilleros;  llevó a la entrega de las armas de estas bandas; condujo a la desmovilización de más de 30.000 miembros de las autodefensas y 6.000 guerrilleros; evitando la impunidad,  sometió a la justicia para aplicar penas de  ocho años de prisión a quienes cometieron delitos de lesa humanidad o de guerra, cuya condena formal ha marchado lentamente,  pero, no obstante, los ha mantenido  en prisión en Colombia o extraditado a las cárceles norteamericanas, para cuando regresen cumplan su condena y ha logrado la confesión de decenas de miles de asesinatos y la petición de perdón a  las víctimas de centenares de crímenes.


Ahora, Santos en su discurso en la ONU no tiene empacho en decir que “Colombia es tal vez el primer país del planeta en asumir un proceso de esta naturaleza durante la vigencia del Estatuto de Roma, lo que nos convertirá en un modelo para otros casos en que se busque privilegiar el diálogo sobre la solución armada, como debe ser” (www.caracol.com.co, 24.09.2013). Vergonzoso.


Otra de las características argumentativas de Santos es la anfibología, que el diccionario de la RAE define como “Doble sentido, vicio de la palabra, cláusula o manera de hablar a que puede darse más de una interpretación.” En efecto, el presidente Dijo en la 63 Asamblea General que no habría impunidad: “Y quiero ser claro: NO habrá impunidad por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos de manera sistemática […]”Si entendemos la justicia y la lucha contra la impunidad –en una transición– como un conjunto de medidas que satisfagan a las víctimas y no solo como la administración de procesos penales, es posible encontrar una solución integral para todos.


Me refiero a medidas como el esclarecimiento real de lo sucedido, el reconocimiento de responsabilidad, la recuperación de confianza, el acceso a una reparación, o aquellas destinadas a garantizar la no repetición. De esta manera la justicia se convierte –como debe ser– en un apoyo y no en un obstáculo para la paz” (Ibid).


Como quien dice, quiere hacerle creer a la comunidad internacional y a los colombianos que no habrá impunidad para los crímenes de guerra y lesa humanidad, al menos para los máximos responsables, y, por lo tanto, se aplicará justicia; pero ¿ven ustedes en el  párrafo anterior la condición de la CPI y la Oficina de la Alta Comisionada de no dejar sin castigo de dichos delitos? No menciona penas de prisión, así sean disminuidas como en la Ley de Justicia y Paz. Al contrario, se trata de medidas distintas a los procesos penales. Y no les dijo que la ley marco jurídico para la paz contempla la renuncia a la investigación judicial de los crímenes mencionados y, en caso de que se diesen, la suspensión de la pena. Lo dicho, maestro de la anfibología.


Se reúne con la Fiscal de la CPI  y le dice a los medios que ella señala que la malinterpretaron, que lo que quiso fue hacer recomendaciones a este proceso de paz. ¿Y qué quería que le dijera? ¿Qué estaba en contra de la paz de Colombia? Santos intenta ocultar el verdadero sentido de lo que la Fiscal dijo respecto a las “recomendaciones”. ¿Qué ocurrirá si no se siguen esas “recomendaciones”? Pues que la CPI  intervendrá en Colombia. No es sino mirar que ese organismo mantuvo en firme, a través de su sala de apelaciones la condena a 50 años al ex presidente liberiano Charles Taylor, en estos días.


Y el chiste final: que convertirá a las Farc en aliadas para combatir el narcotráfico, ¡Cómo no! Ese cartel no renunciará al narcotráfico, fuente de infinitos recursos que el Estado no puede proveer. Ya en un foro al que asistió un tal señor Fabrizio Holdschild, delegado residente de la ONU en Colombia (y que calificó el discurso de Santos en la ONU como “histórico” (tal vez porque nunca un presidente nuestro había hecho uno tan malo), se habla de eliminar definitivamente la erradicación aérea, dar subsidios a costa del Estado, en fin, de tal cúmulo de condiciones, que lo que ocurrirá es que las Farc abandonarán el narcotráfico cuando el negocio no sea rentable. Como quien dice, dentro de muchos años. ¿Se ha preguntado el presidente para qué quieren las Farc  zonas de reserva campesina, que además de ser asentamientos de control territorial coinciden con los campos de cultivo de esa organización?  Claro que lo ha hecho. Lo que ocurre es que en su rodada está dispuesto a concederlo todo


ADENDA. Me alegra que se haya puesto fin a la pesadilla del doctor Guillermo Gaviria Echeverri. La justicia cojeo, sintió la indignación ciudadana, y tuvo que hacer honor a la verdad.