Columnistas

La multiplicaci髇 de Buen Comienzo
Autor: Manuel Manrique Castro
25 de Septiembre de 2013


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Una novedad silenciosamente esparcida por el país es que los programas dirigidos a la primera infancia van poniendo en las puertas de la escuela primaria niños con  bagajes distintos que, para comenzar, los protegen mejor contra el riesgo de repetición de ese, con frecuencia traumático, primer año.  No que ese sea el propósito de la acción pública y privada dirigida a la primera infancia pero se trata de una muestra contundente de los acertados efectos cuando la política pública es integral y permanente.  


Medellín está en los primeros lugares de esa lista, si no en el primero, gracias al programa Buen Comienzo próximo a cumplir diez años de ininterrumpida ejecución,  manteniendo y mejorando tanto sus componentes principales como la cobertura y, consecuentemente, la inversión pública destinada a su sostenimiento.   No es cosa menor lo ocurrido ni puede minimizarse por ser un Programa destinado a la niñez en los inicios de su vida.  Por el contrario, estamos frente a un desafío de impacto multidimensional,  tanto en la vida de la niñez, sus familias, las comunidades de donde proceden y también en la acción del gobierno de la ciudad,  forzado a responder con enfoque interdisciplinario y acción multisectorial a los derechos y demandas de los niños menores de seis años.   Si estos aprendizajes y experiencias se trasladaran a otras esferas de la vida pública, cuánto beneficio cosecharíamos. 


Por qué Buen Comienzo habría de ser sólo privilegio de la niñez de Medellín si menores de seis años, paisas y colombianos, los hay en toda Antioquia.  Empezó aquí porque la Ciudad tuvo la voluntad política, organizó el Programa haciendo suyo el conocimiento existente y emprendió un trayecto rico en aprendizajes y renovación constante.  Tal vez la cuenta que aún tiene pendiente es el trabajo formativo con las familias de las comunidades para que nuevas y humanizadas prácticas de crianza predominen donde aún hay tantos conceptos errados de cómo debe interactuarse con niños y niñas en esta etapa tan importante de su evolución.


Que el gobierno nacional venga impulsando con marcado interés y recursos la estrategia De cero a siempre y esté a la cabeza de Antioquia quien en el año 2004 era alcalde de Medellín, bajo cuya iniciativa nació Buen comienzo,  ha influido decisivamente para  que esa idea circunscrita hasta hace algunos meses sólo a la ciudad Capital, haya empezado a extenderse a los otros 124 municipios del Departamento.  


Los retos que se vienen son enormes y la Alianza Medellín Antioquia tiene una inmejorable oportunidad de ponerse a prueba. El primero de ellos es estimular la voluntad política de alcaldes y concejos municipales para que asuman el Programa con el compromiso y determinación necesarios.  El otro es el montaje eficaz de Buen comienzo municipio por municipio asegurando, desde luego, el trabajo con las familias.  En muchos de ellos la estrategia De cero a siempre está en marcha y habrá que inyectarle impulso adicional  para que se robustezca. Con criterio acertado la Gobernación habla de estructurar un Sistema de desarrollo infantil temprano  lo que constituye un aporte útil a los esfuerzos nacionales.  Tampoco puede perderse de vista el calendario político.  Las administraciones territoriales  van llegando a la mitad de su período  y la campaña electoral del 2014 está prácticamente lanzada.  En estas condiciones la Gobernación tendrá que redoblar el paso para que  Buen Comienzo Antioquia quede no sólo sembrado sino funcionando cuando llegue el final de su mandato.