Nacional

Opositor advierte a Nicaragua evitar imagen bélica ante Colombia y Costa Rica
Autor: Redacción EL MUNDO
21 de Septiembre de 2013


El líder opositor sandinista Edmundo Jarquín declaró que la mejor defensa que tiene Nicaragua ante las acusaciones de expansionismo por parte del país es que no sea percibida como belicosa.


EFE


La mejor defensa de Nicaragua ante las acusaciones de expansionismo por parte de Colombia y Costa Rica es que no sea percibida como belicosa, afirmó hoy el líder opositor y disidente sandinista Edmundo Jarquín.


Colombia ha rechazado el fallo de la Corte Internacional de Justicia, CIJ, que le restituyó a Nicaragua, en noviembre pasado, un área en el mar Caribe calculado entre 75mil y más de 90 mil kilómetros cuadrados y que estuvo bajo administración colombiana por 84 años.


Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos acusó de expansionismo a Nicaragua y reiteró que el fallo de la CIJ es inaplicable.


Por su parte, el Gobierno de Costa Rica anunció su apoyo a Colombia.


Ambos países, junto con Panamá, anunciaron que entregarán una carta al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Ban Ki-moon, en la que acusan a Nicaragua de expansionismo.


"Hasta ahora la reacción del Gobierno de Nicaragua ha sido políticamente serena, comedida, invocando las normas legales internacionales, esto es lo mejor para los intereses de Nicaragua como país", dijo Jarquín.


El líder opositor recordó que el fallo de la CIJ, así como el reclamo de Nicaragua sobre su plataforma continental expandida en el Caribe, no afecta a Costa Rica ni Panamá.


El excandidato a la presidencia señaló que la actitud altisonante y sin ningún fundamento jurídico del país, así como la intromisión de Costa Rica, se debe exclusivamente razones de política interna, no jurídicas, impulsadas por los presidentes Santos y Laura Chinchilla.


Jarquín advirtió del riesgo que correrían los derechos internacionales de Nicaragua si su presidente, Daniel Ortega, sigue el camino de sus homólogos.


Jarquín es uno de los mayores críticos de las políticas internas de Ortega, a quien señala de encabezar un Gobierno que rechaza la institucionalidad.