Columnistas

Darío Jaramillo, eminente poeta
Autor: Evelio Ramírez Martínez
19 de Septiembre de 2013


Hace pocos días encontré en alguno de los diarios del país una información en la que se anunciaba la aparición de un nuevo texto compuesto por el poeta Darío Jaramillo Agudelo, que llevaba por título el de “Fantasmas”.

Hace pocos días encontré en alguno de los diarios del país una información en la que  se anunciaba la aparición de un nuevo texto compuesto por el poeta Darío Jaramillo Agudelo, que llevaba  por título el de “Fantasmas”.  Pensé inmediatamente que se trataba de un nuevo texto  de poesía, compuesto por el gran poeta y, en consecuencia,  procedí a solicitarlo a la librería.  Cuando lo recibí me di cuenta que se trataba  de un relato bien logrado sobre fantasmas, lógicamente bien escrito como cualquiera de las obras compuestas por el connotado escritor, y, en consecuencia,  procedí a leerlo con sumo cuidado. 


En las leyendas que ha recogido el hombre a través de  su historia, existen una serie de fantasmas,  que se han hecho célebres.  Al respecto basta recordar algunos de ellos famosos  como “La llorona”, “El jinete  sin cabeza”, “El holandés errante”, “Gasparín”, “El fantasma de la ópera”, “El fantasma de Canterville” y  “Myrtle la llorona”, para solo citar  algunos de ellos. Uno de los cuentos que a este comentarista llamó más la atención en  el texto de Darío, es  el que lleva por título  “el mayordomo”. Según esta leyenda,  al llegar por primera vez a una casa de campo, la esposa entró al recinto de la casa para buscar el interruptor que conectaría el servicio de energía y así se podría iluminar el lugar para ver mejor, y al regresar al vehículo dijo: “aquí hay fantasmas”, ¿cómo se te puede ocurrir?: “No  se me  ocurrió, me lo acaba de decir el mayordomo”. “Si el mayordomo te dijo que hay fantasmas es mejor que nos vayamos ya de aquí”. “¿Por qué? preguntó ella”. “Porque aquí no hay mayordomo”.    


Pero es indispensable recordar: ¿Quién es Darío Jaramillo,  y cuál ha sido su aporte a la poesía colombiana? En primer lugar, Darío nació en Santa Rosa de Osos, tierra donde  parece nacieran  muchos colombianos predestinados  a engalanar la estrofa, pues allí vinieron al mundo poetas  como Francisco Rodríguez Moya, gloria de las letras nacionales,   y si bien Barba Jacob no naciera allí, si vivió parte de la vida en la bella altiplanicie. 


Una de  las composiciones lindas de Darío Jaramillo es la denominada poemas de amor y uno de ellos dice lo  siguiente: “Algún día escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche;/ un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias/ Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar, y que no mire a las estrellas /  Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar  los dedos `por tu piel / y que convierta en palabra tu mirada/ Sin comparaciones, sin metáforas, algún día escribiré un poema que huela a ti. Un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo. Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha”.


En el  poema transcrito bien  puede apreciarse la calidad de la poesía compuesta por Darío Jaramillo Agudelo quien, con sobrada razón, la opinión ha sabido valorar con términos elogiosos como el siguiente: • “Es el gran renovador de la poesía amorosa colombiana y uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo XX en su país. Su obra poética se  caracteriza por un marcado corte intimista. También se ha destacado como brillante narrador Y  ensayista”. 


Antioquia en cuyo territorio nacieran destacados poetas como Gutiérrez González, Epifanio   Mejía, Porfirio Barba Jacob, Francisco Rodríguez Moya, para solo citar unos pocos, ostenta también el honor de haber visto nacer en sus montañas al muy ilustre poeta: Darío Jaramillo Agudelo.