Editorial

Huellas de la Cumbre Afro
19 de Septiembre de 2013


Dadas las condiciones de atraso y discriminación contra habitantes que también han protagonizado la historia del desarrollo colombiano es preciso promover leyes con fuertes acciones de discriminación racial positiva.

La Tercera Cumbre Mundial de Autoridades Afro que culminó el miércoles tras seis días de deliberación en Cali y Cartagena trajo a Colombia a varios de los más representativos, y promocionados, líderes mundiales en acciones afirmativas por el fin del racismo, entre ellos la ministra nigero-italiana Cecilie Kyenge y el pastor Jesse Jackson, primer negro candidato a la Presidencia de Estados Unidos, que cerró el evento con un fuerte respaldo al proceso de paz en Colombia aduciendo que “la violencia no es una opción” y precisando que “estamos en espera de la celebración de la reconciliación”, discurso que tuvo mayor difusión que las juiciosas sesiones sobre las acciones prudentes y necesarias para poner fin al racismo que carcome a países como Colombia.


La participación de científicos colombianos con reconocimiento mundial como el renombrado biólogo Raúl Cuero, investigador en la Nasa, o el antropólogo Jaime Arocha, doctor de la Universidad de Columbia, rescata historias particulares de éxito que contribuyen a promover el respeto racial, si esa es la intención, o a crear una sensación, para nada fiel a la realidad, de inexistencia de racismo en el segundo país con más cantidad de habitantes negros en Latinoamérica, según investigaciones del Observatorio contra el Racismo, de la Universidad de los Andes. Esas historias personales y excepcionales, que se asemejan a la del astrofísico Herman Mosquera o las de la deportista Catherine Ibargüen confirman  a Colombia como país racista, que prefiere el aséptico trato de “afrodescendientes” antes que fuertes políticas afirmativas por la inclusión.


Por cuenta de una pregunta mal hecha hasta el censo 2003 -los investigadores esperan un cambio en el planteamiento para el que se proyecta para 2015- el Dane no tiene certeza sobre el porcentaje de población negra en el país. Para ese organismo es el 10 %, pero esa cifra es desmentida por centros de investigación como el de la Universidad del Valle, que señala que el 19 % de la población colombiana es afrodescendiente. Otros analistas reclaman que las consideraciones deberían incluir a los colombianos de origen afro, lo que implicaría reconocer que el 26 % del país es negro.


La falta de información básica tiene suma gravedad porque vicia los análisis sobre condiciones de pobreza, acceso a las oportunidades de educación y trabajo y demografía.


Con base en sus datos inexactos, el Dane calcula que apenas el 7 % de los negros colombianos ha llegado a la profesionalización, mientras que el Centro de investigación sobre discriminación racial de la Universidad de los Andes lamenta sus esfuerzos inútiles para identificar la empleabilidad de los negros, por falta de información en las empresas. Los análisis sobre desplazamiento a causa del terrorismo extremista de izquierda y derecha muestran a los negros como los pueblos más afectados por estos hechos. Pastor Murillo, investigador en justicia, sostiene que “los negros en Colombia están en la base de la pirámide social y ocupan los últimos lugares en índices de desarrollo humano”. Andrés Palacios Chaverra, exviceministro de Trabajo, señala la pobreza de los negros como una consecuencia del inocultable racismo colombiano.


Quienes niegan el racismo pudieran alegar que en este país no ocurren los incidentes bochornosos que en Italia se han producido contra la ministra de Inclusión Racial, médica Cecilie Kyenge, pero ni ellos ocultarán hechos como el hundimiento en el Congreso del proyecto de ley propuesto por el presidente Santos en su campaña, que pretendía implementar acciones positivas para el acceso a la educación superior y el empleo, semejante a los que tienen países americanos con amplias poblaciones negras como Estados Unidos y Brasil. Dadas las condiciones de atraso y discriminación contra habitantes que también han protagonizado la historia del desarrollo colombiano es preciso promover leyes con fuertes acciones de discriminación racial positiva que impongan el acceso al crédito, la educación superior, el empleo, las oportunidades de acceder a cargos de dirección en el Estado y a participar en las listas al Congreso, pues es preciso que el país se acostumbre a la presencia de sus líderes negros en los escenarios públicos y a su participación en la toma de las decisiones que a todos involucran.