Columnistas

Población y censos en Colombia
Autor: José Alvear Sanin
18 de Septiembre de 2013


Gabriel Poveda Ramos es más conocido como ingeniero, economista e historiador que como matemático y estadígrafo. Añade ahora a la larga lista de sus obras un libro de especial interés, “Población y censos en Colombia desde la Conquista hasta el siglo

Gabriel Poveda Ramos es más conocido como ingeniero, economista e historiador que como matemático y estadígrafo. Añade ahora a la larga lista de sus obras un libro de especial interés, “Población y censos en Colombia desde la Conquista hasta el siglo xxi”. 


Admirables la madurez, disciplina y lucidez de Poveda. Su incansable actividad es ahora mayor que nunca. En octubre de 2010 apareció su monumental “Carrileras y locomotoras” (Eafit); en 2011, “Ingenieros y científicos inmigrantes a Colombia” (Gobernación de Antioquia); y en lo que va corrido de este año han aparecido “Historia de las matemáticas en Colombia” y “Población y censos” (estas dos últimas publicadas por Unaula), y está lista “Cien años de ingeniería antioqueña”, libro ordenado por la SAI para celebrar su efemérides.


El tema demográfico es fundamental en economía, y su correcta apreciación es necesaria en todas las ciencias sociales y para la formulación de políticas y la asignación de recursos.


El Dane, afortunadamente, no se limita a realizar los censos. También ha publicado series históricas bien fundadas. Pero en general es difícil apreciar los cambios poblacionales del pasado, por la inexactitud o la disparidad de los datos recogidos por los historiadores de nuestra economía. 


Desde luego, los estudios seminales de Juan de Dios Higuita (1940) sobresalen por ocuparse sistemáticamente de un asunto que otros autores tratan apenas de manera incidental.


Hasta la aparición de este estudio de Poveda Ramos, el lector corriente debía defenderse con la mínima información ofrecida por el “Compendio de estadísticas históricas de Colombia”, de Miguel Urrutia, con Mario Arrubla primero, y luego con Fernando Gómez.


Ese relativo vacío viene a colmarse con el libro que comento. Su primera parte sigue el crecimiento de la población desde las fantásticas apreciaciones sobre su magnitud antes de 1492 hasta nuestros días. 


Sin embargo, Ángel Rosemblat estimó una población indígena de unas 485.000 personas antes de ese año, aunque Alberto Pardo, al citarlo, habla de 850.000. Entre ambas cifras debió estar la población nativa. Ahora superamos los 41’468.384 que calculaba el Dane para mayo del 2005, cifra última en la serie de Poveda. 


Anotemos los siguientes hitos:


En 1771 el Virrey Messía de la Cerda estimaba la población en 702.661 almas. 


En 1810 se calculaba en 1’400.000. 


La guerra de la Independencia parece haber costado 300.000 vidas. Observo, de pasada, que el necesario estudio de esa hecatombe aún no se ha llevado a cabo. 


En 1871, el “Anuario estadístico” da cuenta de 2’727.079


En 1912 éramos 5´072.604


El primer censo confiable, en 1928, arroja 7’851.110 habitantes


En 1951, 11’260.000 personas


En 1964, 17’484.508 


En 1973, 20’646.600


En 1993, 33’109.840...


Recojo las anteriores cifras como abrebocas, porque en las primeras 78 páginas del libro hay completa información sobre el tema, mientras las 100 que siguen “Modelo paretiano de la distribución de poblaciones en las ciudades de Colombia”, solo son accesibles para profundos conocedores de la teoría y la técnica estadística. 


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El Fondo Editorial Unaula se supera con “Población y censos en Colombia”, de impecable factura editorial. Felicitaciones


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Por la inexactitud en los datos sobre la superficie de nuestra patria en 1830, cuando inicia su vida propia, me puse a estudiar el asunto, ignorando que Poveda Ramos ya lo había establecido en 1’590.900 Km2. Afortunadamente, mis estimaciones coinciden, prácticamente, con las suyas. 


Y ya vamos en 1’148.000 Km2, antes de pensar en nuestro despedazado mar Caribe...