Economía

Women rowing against labor inequality
Mujeres remando contra la desigualdad laboral
Autor: Johana Ramírez Gil
15 de Septiembre de 2013


El acoso laboral hacia las mujeres ha crecido 75 % desde 2008 y no solo se limita a lo sexual, también a las exigencias laborales en horarios extendidos y a la baja remuneración, indicó la CUT.


Foto: Angela Patricia Zapata 

La informalidad es una de las problemáticas que afrontan las mujeres. Según posición ocupacional, el trabajador por cuenta propia representa el 59,1 % de la población ocupada informal en el país. El 55,1 % no cotiza a pensiones. 

Las mujeres tienen mayor índice de desempleo (12,3 %), incluso por encima del promedio nacional (9,9 %), además de menor participación y ocupación en el mercado laboral y en la mitad de los casos, ellas están inactivas por dedicarse a los oficios del hogar, mientras que los hombres que se retiran de trabajar lo hacen principalmente para estudiar.


Estas cifras entregadas por el Dane en el más reciente especial de Mercado Laboral, que incluyó ítems de seguridad social, inactividad, juventud, sexo e informalidad, evidencian la brecha laboral de género que persiste en el país, concluyó Daniel Hawkins, director de Investigaciones de la Escuela Nacional Sindical (ENS).


“Hay patrones culturales que necesitan mucho tiempo para que cambien. Esperamos políticas más proactivas en promover una armonía laboral entre los hombres y las mujeres en términos de salarios y  equidad”, opinó.


Al respecto, Ligia Alzate, directora de Juventud y Niñez de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), considera que todavía no se ha creado trabajo decente para las mujeres porque continúa el paradigma de que ellas, por ser “más queridas y responsables”, pueden desempeñar trabajos con mano de obra más barata.


El último Estudio Salarial y de Tendencias de Gestión Humana también evidenció una brecha laboral por género. De acuerdo con José Manuel Acosta, presidente de Human Capital, firma que elaboró la investigación, “lamentablemente continúa una desigualdad en las políticas salariales entre hombres y mujeres, a pesar de que tenemos leyes que protegen la nivelación salarial. La fluctuación está entre el 17 y 24 % y en algunos cargos más altos, puede ser más notoria”. 


 


Qué tipo de empleo 


Entre tanto, la posición ocupacional de mayor participación fue trabajador por cuenta propia tanto para hombres como mujeres, informó el Dane. Sin embargo, la principal rama de actividad para los hombres ocupados fue en el campo y para las mujeres, comercio, hoteles y servicios. 


Por eso, ciertos sectores económicos están siendo ocupados por un género determinado, indicó el especialista de la Escuela Nacional Sindical.  “Si miramos las minas, canteras  e hidrocarburos, hay una participación concentrada de hombres y si miramos comercio, servicios y confecciones, está completamente ocupado de mujeres” y agregó que estos trabajos en los que ellas se  desempeñan se caracterizan por  informalidad, largas jornadas laborales y baja remuneración. 


Una de las soluciones, explicó Ligia Alzate, es que el hombre asuma una corresponsabilidad en el hogar, con los hijos, para que así la mujer también pueda salir de su casa, estudiar y acceder a empleos mejor remunerados y ascender profesionalmente.


“En las convenciones colectivas se debe vigilar la jornada laboral, con horarios adecuados, porque si son ocho horas, que se cumplan, teniendo en cuenta que la mayoría de las mujeres llegan a su casa a seguir trabajando, sumando más de 16 o 18 horas laborales”, dijo. 


Así mismo, el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, explicó durante el Foro Regional de América Latina y el Caribe sobre Empresas y Derechos Humanos adelantado en Medellín, que uno de los grandes causantes de las desigualdades entre hombres y mujeres, es la división sexual del trabajo. Las mujeres han desarrollado labores del hogar no remuneradas y los hombres, por el contrario, han desarrollado trabajos en la esfera de producción remunerada, lo que ha generado una distribución irregular y desigual de los recursos. 


 


Mujeres, trabajos en casa


Precisamente, con la entrada en vigor del Convenio 189 sobre el Trabajo Doméstico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se pretende mejorar las condiciones de vida de más de 50 millones de personas empleadas en trabajo doméstico en el mundo, de las cuales 20 millones están en América Latina y el Caribe, el 90 % son mujeres  y más del 70 %  de ellas lo ejercen en la informalidad.


El Convenio  establece que trabajadoras y trabajadores domésticos tienen los mismos derechos básicos que otros trabajadores, que tienen derecho a jornadas de trabajo razonables y descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, a información clara sobre las condiciones de empleo, a la cobertura básica de seguridad social, y al respeto de los derechos laborales fundamentales.


“El trabajo doméstico tiene gran relevancia para nuestra región y por eso es importante tomar medidas para que tengan los mismos derechos básicos que otros trabajadores”, dijo  Elizabeth Tinoco, directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, quien agregó que la nueva norma constituye un hecho sin precedentes pues por primera vez se aborda en forma específica un sector laboral en el cual predomina la informalidad. 


De ahí, que el trabajo doméstico sea una importante fuente de empleo para las mujeres de la región ya que lo ejercen más del 15 % de las mujeres ocupadas. 


 Y la mayoría trabaja por largas jornadas laborales, bajo salarios, escasa y nula protección social,  malas condiciones de vida, explotación laboral,  incumplimiento generalizado de las normas laborales e incluso abuso de derechos humanos, advierte el estudio “Trabajadores domésticos en el mundo” de la OIT.



La normativa

En Colombia, la explotación laboral es un delito como cita el Artículo 17: “Se prohíbe la esclavitud, la servidumbre y trata de seres humanos en todas las formas”. Además, el país cuenta con la Ley 800 de 2003 en la cual adopta el protocolo internacional para prevenir y sancionar la trata de personas y la Ley 985 de 2005, que refuerza la normativa para la lucha contra ese delito y la protección a las víctimas. 


Precisamente, el 80 % de las víctimas  son mujeres y el 56 % de las tratas son con fines laborales o económicos, según la Organización Internacional para la Migración (OIM) y el Programa Integral contra Violencias de Género. 


La explotación laboral se presenta en múltiples contextos, en lo económico, en lo físico y en lo psicológico, como por el no pago oportuno del salario o de horas extras, el pago menor del salario acordado, trabajo sin condiciones mínimas de seguridad e higiene,  maltrato verbal o físico, amenazas o extorsiones en caso, por ejemplo, de tener condición de ilegal.