Columnistas

Javiera Londoño, precursora del movimiento antiesclavista en América
13 de Septiembre de 2013


¿Por qué es interesante el estudio de la historia?, ¿Qué importancia tiene este título en la historia universal? La Historia no es algo del pasado; tiene la esencia trascendente que exige nuestro compromiso de asumirla como herencia de la humanidad:

Alicia Giraldo Gómez


¿Por qué es interesante el estudio de la historia?, ¿Qué importancia tiene este título en la historia universal? La Historia no es algo del pasado; tiene la esencia trascendente que exige nuestro compromiso de asumirla como herencia de la humanidad: es presente y se actualiza en el porvenir de generación en generación. Vivimos nuestra propia historia y con ella vamos escribiendo la nueva historia de la Patria. Somos artífices de la cultura y a cada uno de nosotros nos corresponde una tarea, que por sencilla que sea, tendrá altura si encierra valores, los cuales engrandecen a los hombres y llenan su vida de auténtico contenido. Es misión de cada generación desentrañar de los instantes históricos los valores auténticos y son históricos, aquellos que perduran por su fecundidad más allá de sus límites inmediatos. Este es el caso de lo hecho por una mujer, doña Javiera Londoño, en la Antioquia del siglo XVIII, que sorprendió al mundo entero al conceder en forma espontánea, la libertad de sus 145 esclavos, primer acontecimiento de esta categoría en el país y en América, que encendió la chispa de la libertad de la población esclava. Esto nos obliga a enaltecer su nombre en este Bicentenario de la Independencia de Antioquia, a los 245 años de su muerte y presentarla a las generaciones del siglo XXI, como verdadero ejemplo de hermandad, esto es: Iguales, libres y dignos.


Doña Javiera no sobresalió por su cultura ni por sus dotes de inteligencia, ni por su liderazgo sino por su espíritu solidario y fraterno. Nacida en Medellín en el año de 1696, su infancia transcurrió en la incipiente Villa en una familia que tenía por ley conservar las tradiciones de su estirpe castellana: cultivar su fe, guardar fidelidad a su Prelado, a su Monarca y además guardar gran respeto por la disciplina de su familia. Contrajo matrimonio con el Capitán español Ignacio Castañeda y Atehortúa y no tuvieron hijos. Se radicaron en el Oriente de la Provincia de Antioquia y fueron dueños de la región bañada por el Rio Negro, más adelante Río Nare, en los Valles de San Nicolás de Rionegro y en donde se fundaron poco a poco los poblados de El Retiro, Marinilla, Guatapé, hasta el Río Cocorná. Este es un territorio aurífero, con abundantes aguas, valles, bosques y fértiles laderas, en donde se fundaron colonias mineras y agrícolas. Tenían grandes hatos de ganado porcino, vacuno y caballar en los valles de Llanogrande, desde el Alto de Pantanillo, donde nace el Río Negro. Levantaron rancherías, fundaron capillas y en éstas, entronizaron las imágenes de San José y de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona y Reina de todas sus posesiones. Doña Javiera, era la persona que tomaba todas las decisiones y asumía la dirección de los negocios. Don Ignacio y doña Javiera hicieron testamento mutuo en el año de 1757 en Rionegro, por el cual convinieron, que al no tener descendientes y como deber de gratitud, concederían la libertad a los esclavos de su propiedad y les otorgarían tierras para su sustento. Su esposo murió el 8 de Septiembre de 1766 en Rionegro y ella, murió el 12 de Octubre de 1767.  Al morir don Ignacio, doña Javiera modificó algunos términos de su testamento, hecho que generó alegatos en el proceso de la mortuoria. Finalmente, la Real Audiencia, confirmó los derechos de los esclavos.  


Es difícil comprender en la filosofía imperante en las colonias de América, cómo una mujer sin más instrumentos para imponer su criterio, que la fuerza de su voluntad y la inspiración de la Providencia, se lanzara a romper con los sistemas filosóficos, sociales y políticos, establecidos desde la antigüedad y de proyecciones incalculables en el mundo entero. Ella murió sin sospechar siquiera la trayectoria que despejaba en los caminos de la Historia y que nos llevaría a ocupar un puesto de preeminencia en la cultura universal. Este es un mensaje dirigido a la juventud, para que llene su vida de instantes históricos y rompa, las cadenas de la esclavitud moderna y así todos nos sintamos con legítimo derecho, solidarios en la misma Creación.


*De la serie 21 artículos sobre la Independencia Antioqueña, preparada por la Academia Antioqueña de Historia (17/21).