Columnistas

Referendo por la paz
Autor: Juan Manuel Galán
11 de Septiembre de 2013


En el 2012, el Gobierno Nacional confirmó los diálogos con la guerrilla de las Farc en Cuba. Hoy, un año después, nuestro papel de ciudadanos es protagónico en este proceso de negociación.

En el 2012, el Gobierno Nacional confirmó los diálogos con la guerrilla de las Farc en Cuba. Hoy, un año después, nuestro papel de ciudadanos es protagónico en este proceso de negociación. El proyecto del referendo por la paz que cursa actualmente en el Congreso, contribuye a fortalecer este papel y a materializar la sostenibilidad de los acuerdos logrados.


Sobre el referendo por la paz hemos oído mucha desinformación; permítanme hacer algunas claridades: Por ejemplo, se ha dicho que es inconstitucional permitir que el referendo se lleve a cabo el mismo día de las elecciones parlamentarias o presidenciales. Tal prohibición NO existe en nuestra Constitución de 1991; en cambio, el legislador en la Ley 34 de 1994 la consagró, por lo que se propone que esta norma sea modificada a través de una ley estatutaria. También se ha dicho que el actual proyecto será la oportunidad perfecta para que las Farc lleven a cabo una campaña armada en favor del referendo que constreñiría a los ciudadanos a través de la fuerza, para dar el SI. No lo vamos a negar, es un riesgo real. Precisamente por eso,  la ponencia del proyecto de ley busca dar claridad en que, de llevarse a cabo la votación, será indispensable la dejación de las armas y las hostilidades por parte de la guerrilla de las Farc, y además, contempla un nuevo artículo que reitera la prohibición de ley, de hacer uso del proselitismo armado.


Finalmente,  se ha dicho que el referendo por la paz niega el voto libre del ciudadano y que la propuesta tal como está planteada, hará que los colombianos se sientan constreñidos a votar a favor de un candidato y del referendo. Nada más alejado de la verdad. Es importante dar claridad sobre que este proyecto, apunta a garantizar el ejercicio político libre y sin presión armada, por lo que los electores podrán contar con cubículos separados, la expedición de una tarjeta electoral que será independiente de los tarjetones sobre el referendo y la libertad de señalarles a los jurados de votación que no desean recibir el tarjetón correspondiente al referendo. Así, buscamos garantizar que como lo ha dicho la ponencia, el su fragante pueda tomar una decisión de manera libre en relación con si vota o no el referendo, y a su vez si lo vota de forma positiva o negativa.