Columnistas

Antioqueñas sin miedo
Autor: Manuel Manrique Castro
11 de Septiembre de 2013


Cómo se habría sorprendido el coronel José María Córdova cuando, en su cuartel general de Rionegro, recibió la visita de una viuda de Marinilla...

Cómo se habría sorprendido el coronel José María Córdova cuando,  en su cuartel general de Rionegro, recibió la visita de una viuda de Marinilla que le dijo: Vengo señor a traer mis joyas para contribuir por mi parte a salvar la patria y Córdova le aceptó esa oferta salida de lo más hondo de una madre capaz de tamaña oferta.  Las mejores joyas de doña Simona Duque eran cinco de sus siete hijos hombres.  Cuando Córdova le preguntó cómo sobreviviría sin la ayuda de ellos doña Simona respondió que tenía suficientes alientos para continuar trabajando y así lo hizo. 


Doscientos años después y en un mundo radicalmente distinto, que nadie tenía posibilidades de imaginar en el lejano 1800,  Valentina Toro,  una joven antioqueña de 20 años, nacida con ambos brazos muy cortos y tres dedos en cada mano, hace  lo que más le gusta: ilustrar y diseñar,  sin que la limitación con que vive le impida plasmar sus obras con imaginación fértil, delicadeza y detalle.  Nunca, según ella misma, esa condición fue sinónimo de adversidad.   No hace mucho una periodista le preguntó: cómo haces para dibujar con tres dedos y su respuesta fue, cómo haces tú para dibujar con cinco.  


Simona, porque le tocó vivir en los decisivos años de la independencia,  tan preñados de actos heroicos, y Valentina, ejemplo de tenacidad e imaginación en los radicales tiempos de cambio que vivimos, son los extremos de una lista de 200 antioqueñas,  seleccionadas por la Secretaría de Equidad de Género para destacar la contribución de la mujer al desarrollo del Departamento, cuando se conmemoran dos siglos de la independencia de Antioquia.   


El interés de la Gobernación fue identificar  mujeres  audaces, transformadoras, que hacen la diferencia en sus ámbitos de acción y que, por lo tanto,  son ejemplo y   referencia constante para las nuevas generaciones, sujetas aún a trato desigual y al peso de inequidades largamente incubadas.  Hacen parte del grupo escogido: Bertha Hernández de Ospina, quien  llevó su temple a la política;   Teresita Gómez, que desde los cuatro años quiso ser pianista y venció mil obstáculos para alcanzar el talento que hoy tiene, Eulalia Yagarí, luchadora sin desmayo por los derechos de la mujer indígena; Marta Arango, pionera del enfoque integral para la primera infancia e innovadora en la educación;  Gloria Cuartas, indesmayable y valiente líder por la paz del país,  Débora Arango, rebelde y contestataria con el pincel y el lienzo,  Alicia Mejía, creadora de Inexmoda y promotora del auge que Medellín tiene en este campo;  Alejandra Quintero, psicóloga y terapeuta sexual que se define a sí misma como mujer transgresora y muchas otras que han ensanchado horizontes, combatido prejuicios, resistido  e innovado en distintos  terrenos del quehacer humano.  La historia de cada una ha sido captada en una serie de micro programas  de dos minutos, denominada muy apropiadamente Mujeres sin miedo que resume lo más significativo de su huella personal y  está siendo transmitida por Teleantioquia. 


Sin embargo, el lanzamiento de la serie, postergado en una ocasión por el paro agrario y llevado a cabo finalmente el viernes pasado, pudo haberse hecho en un auditorio confortable, silencioso y apropiado para la proyección de imágenes y no en el bullicioso y transitado hall de la gobernación de Antioquia.  Después del gran esfuerzo de producción hecho,  bien valía la pena cuidar ese detalle para recibir apropiadamente a las protagonistas de la serie y   cerrar con broche de oro el más que merecido homenaje a estas 200  antioqueñas sin miedo.