Columnistas

El Estudio de China
Autor: Anibal Vallejo Rend髇
10 de Septiembre de 2013


Las opiniones sobre este libro del doctor T. Colin Campbell y su hijo Thomas M. Campbell generan una enorme expectativa ya que hay quien dice que 搉unca antes se hab韆 logrado postular a la dieta vegetariana como la base para una vida sana

Las opiniones sobre este libro del doctor T. Colin Campbell y su hijo Thomas M. Campbell generan una enorme expectativa ya que hay quien dice que “nunca antes se había logrado postular a la dieta vegetariana como la base para una vida sana con tanto rigor” (Braddley Saul). Estudia la relación entre dieta y enfermedad y sus conclusiones son sorprendentes y convincentes para promover una dieta vegetariana como la base de una vida saludable que reduce los riesgos de enfermedades producto de los excesos. La intención de este libro no es la de vender algo sino la de contar una verdad y constituye una guía científicamente válida para conocer cuántas proteínas necesitamos y de dónde debemos obtenerlas. Los hallazgos de este estudio indican que cuanto menor sea la cantidad de alimentos de origen animal que consumimos, mayores serán los beneficios para la salud. Propone consumir una amplia variedad de productos de cualquier alimento vegetal, integral y sin refinar. Tan amplio que incluye frutos, flores, tallos y hojas, raíces, legumbres, hongos, cereales integrales. Propone reducir: carbohidratos refinados, aceites vegetales añadidos, pescado. Y propone evitar: carne roja, aves, productos lácteos y huevos. Una buena dieta es el arma más poderosa que tenemos para combatir las enfermedades. El autor con una amplia experiencia investigativa después de muchos años de pensar, por procedencia familiar y profesional, que había que superar la capacidad para producir proteínas animales, piedra angular de lo que llamaban buena nutrición, tuvo que reconocer que las proteínas no eran saludables. Se enfrentó a lo que podía ser una herejía y que además promovía el cáncer. Al cuestionar las proteínas y los alimentos de origen animal corría el riesgo de ser considerado un hereje. 


Una larga vida como científico e investigador llevó al autor a concluir, tras una rigurosa metodología, que las dietas bajas en proteínas inhibían el desarrollo del cáncer. De ellas determinaron en el grupo investigativo que la causa más determinante del cáncer fue la caseína que comprende el 87% de las proteínas de la leche de vaca. Y las proteínas seguras eran las vegetales, incluidas las del trigo y la soja. Los estudios experimentales realizados con animales dieron inicio a los realizados con patrones alimentarios en los humanos. Ahora esperamos que dichos resultados nada favorables para las costumbres alimenticias humanas, por haber sido iniciados con modelos humanos, no se rechacen con el argumento de la no extrapolación. Los individuos que consumían alimentos de origen vegetal eran los más sanos y menos propensos a enfermedades crónicas. Para cualquier persona interesada en conservar su salud, más allá de la promoción de una tendencia alimentaria, leer El Estudio de China se puede convertir en una experiencia para entrar en el mundo engañoso de la alimentación comercial y lo mucho que en el beneficio propio se puede evitar.