Economía

Economic crimes, on the rise
Crímenes económicos, en aumento
Autor: Angela María Agudelo Restrepo
6 de Septiembre de 2013


Las compañías deben saber a qué tipo de riesgos se enfrentan con este tipo de delitos, que presentan un crecimiento exponencial. Se necesita generar más conciencia, coinciden empresarios y analistas.

El daño por crímenes económicos en compañías en el país se estima que ascendió a US$3.600 millones en 2012, según la Encuesta de Fraude en Colombia 2013, que hizo la consultora Kpmg a 197 directivos de empresas, entre enero y marzo pasados.


Ese valor es cercano al 1 % del Producto Interno Bruto y se espera que aumente, indicó Arturo del Castillo, experto de Servicios Forenses de la firma, al insistir en que el tema debe dejar de verse como un tabú. En 2011, la cifra había sido deUS$950 millones.


“Los crímenes económicos representan una seria amenaza para el mundo de los negocios”, afirmó Ignacio Cortés, experto de la misma consultora. Recordó que Colombia, por ser una economía en expansión, es más susceptible a estos crímenes, que son de carácter patrimonial y afectan tanto a las compañías como a las instituciones de gobierno.


Los de más impacto


Cortés resaltó que el fraude financiero, cuya afectación se estimó en US$1.800 millones y la corrupción, en US$800 millones, fueron los dos tipos de crímenes que más daño económico causaron en 2012, seguidos por cibercrimen y malversación de activos.


La misma encuesta encontró que 6,5 de cada diez empresas han padecido al menos un fraude en los últimos doce meses, siendo el más común la malversación de activos, con un 46 %, seguido de la corrupción (31 %), el cibercrimen (13 %) y el fraude financiero (10 %).


El fraude interno (que comete un empleado de la propia organización) pasó de representar el 68 % de los crímenes económicos en 2011 al 70 % en 2013. En ese sentido, Del Castillo señaló que “las organizaciones son excesivamente tolerantes ante el defraudador”.


Al respecto, Andrés Posso, auditor, indicó que “me parece muy importante que se empiece a generar conciencia de que en las empresas ocurren actos como estos”. Agregó que en su compañía hay una línea telefónica de denuncia y un departamento de auditoría.


Del Castillo destacó, por su parte, la importancia de sensibilizar al personal en torno a un código de ética, a la vez que se refuerza la aplicación de sanciones, de modo que los individuos perciban el miedo a ser cogidos, pues en la medida en que se previenen y controlan los delitos, se aumentan las perspectivas de inversión y de crecimiento empresarial.



Aplicación de la ley

El empresario Germán Botero, asistente a la presentación del estudio ayer en Medellín, llamó la atención sobre los bajos estándares éticos en el país y la falta de aplicación de la ley, donde “el que la hace la paga” sigue siendo una utopía.


“Aquí el ladrón sabe que tiene un alto porcentaje de salir libre, por lo que hacer fraude se va volviendo cultural”, dijo Botero, y reconoció que “el problema es grave en todo el mundo”.


Resaltó que el panorama nacional es desalentador comparado con países como Estados Unidos. “Aquí la presencia policial es mínima y si la hay no está bien equipada”, con tecnología y acceso a información, que permita la toma de decisiones, precisó.