Editorial

Campesinos siguen dando ejemplo
31 de Agosto de 2013


El pronunciamiento de los dirigentes del Paro Agrario en la ma馻na de ayer confirma el car醕ter hist髍ico de su movilizaci髇, clara en sus prop髎itos y m閠odos, plural en su liderazgo, decidida en su vocaci髇 noviolenta.

El pronunciamiento de los dirigentes del Paro Agrario en la mañana de ayer confirma el carácter histórico de su movilización, clara en sus propósitos y métodos, plural en su liderazgo, decidida en su vocación noviolenta. La claridad que teníamos sobre la distancia que separa al movimiento campesino de los vándalos fue confirmada con el pronunciamiento en el que proclamaron: “rechazamos enérgicamente los actos de violencia y vandalismo como lo hemos hecho desde el primer día que iniciamos el paro”. 


Al rechazar el vandalismo, los líderes del paro agrario han dejado en claro que pueden y deben marcar distancia con quienes abusan de los justos reclamos sociales para destruir bienes en los que está invertido el trabajo de los ciudadanos y arrasar con instalaciones públicas que nuestra sociedad ha construido con gran esfuerzo. Al distanciarse de estas acciones, los campesinos han dado ejemplo de ciudadanía y madurez en su movilización.


La palabra condena nos parece corta para expresar nuestro categórico rechazo a los actos vandálicos -¿o terroristas?- que ensombrecieron las marchas en solidaridad con el movimiento campesino. En Barbosa, Rionegro, Medellín y Bogotá, principalmente. La ciudadanía no puede dejar pasar desapercibido que el vandalismo ocurre cuando las universidades públicas se suman a las protestas, demostrando que entre sus miembros hay tolerancia –ojalá solo sea eso- con quienes se infiltran en las movilizaciones para perpetrar actos de odio. Es incoherente por decir lo menos, que se tolere que el recinto que la historia ha sacralizado como cuna de la razón y la palabra, se esté convirtiendo en guarida de antisociales. Quienes actúan así o permiten que eso suceda, deben hoy sentirse fuertemente cuestionados por la claridad con que el movimiento campesino se ha distanciado de la violencia.


La Fiscalía General de la Nación ha anunciado que procesará a quienes al usar armas de fuego, atacar edificios y personas, amedrentar a ciudadanos, han incurrido en actos cercanos al terrorismo, lo que informan que será posible gracias a las imágenes tomadas por policías y ciudadanos. Esperamos que este compromiso esté en la agenda prioritaria de ese despacho, como también deben ser prioritarias las investigaciones disciplinarias a miembros de la Fuerza Pública que han violado su reglamento atacando a los ciudadanos.


En un gesto de buena voluntad, ese sí, los campesinos han desbloqueado las carreteras, permaneciendo cerca de ellas, para anunciar al Gobierno Nacional su interés de seguir en la mesa de negociaciones, trabajando sobre un pliego de peticiones tan complejo como las situaciones que han generado empobrecimiento entre los campesinos. Como el presidente Santos había manifestado también interés en mantener las mesas de negociación, creemos que las partes están de acuerdo en que el diálogo es el medio para enfrentar este conflicto.


En su intervención de la mañana de ayer, el presidente Santos, ofuscado aun por los hechos del miércoles, había denunciado infiltración política señalando “que el movimiento Marcha Patriótica no busca sino llevarnos a una situación sin salida, para imponernos su propia agenda”, conclusión a la que, así lo dio a entender, había llegado porque “cuando están a punto de cerrarse los acuerdos, alguien sorpresivamente llama, alguien extrañamente aparece, los instiga a aumentar sus demandas, a correr la cerca y se echan para atrás”. Respetamos la inexperiencia del doctor Santos y sus ministros, pero tenemos que informarles que la revisión a lo negociado no muestra afiliación ultraizquierdista –nada más lejos de un comunista que un pequeño empresario-, ellas son expresión cautelosa de la desconfianza que los agricultores tienen por el Estado, que les impone asegurarse de que la letra menuda de los acuerdos no contenga trampas que luego los condenen.


Todavía es temprano para pronosticar el fin del paro, las características de los acuerdos o el costo de las soluciones que se van a ofrecer a los campesinos. Sin embargo, cualquiera sea el devenir, con los hechos de estos catorce días los campesinos y camioneros están construyendo país a través de acciones ciudadanas que fortalecen la democracia al ampliar las voces presentes y las formas de interpelarnos entre sus miembros. Nos sentimos orgullosos de los ciudadanos que están forjando el país con valentía y transparencia.