Columnistas

Simona Duque, la abnegaci髇 heroica
30 de Agosto de 2013


En la sala de sesiones del Concejo de Marinilla puede apreciarse en un cuadro de buenas proporciones la escena conmovedora de la hero韓a que entrega sus hijos a C髍dova para que ofrenden sus vidas, si es necesario, en la defensa de una Antioquia

Juan Jose Garcia Posada*


En la sala de sesiones del Concejo de Marinilla puede apreciarse en un cuadro de buenas proporciones la escena conmovedora de la heroína que entrega sus hijos a Córdova para que ofrenden sus vidas, si es necesario, en la defensa de una Antioquia independiente de la dominación imperial. El heroísmo de doña Simona Duque de Álzate no fue único ni excepcional. Pero su gesto inmenso de patriotismo y desprendimiento se recuerda y se exalta en la historia por su carácter representativo. Ella es el símbolo de incontables mujeres que entregaron sus hijos, sus maridos y parte de sus bienes a la causa de la Independencia. Simona de la Luz Duque nació en Marinilla el 30 de marzo de 1773; desde la adolescencia comenzó a demostrar su vocación maternal y su altruismo y contrajo matrimonio a la edad temprana de los 14 años, como consta en los archivos de su ciudad natal y en los relatos de autorizados historiadores. Fueron ocho los hijos que tuvo con su esposo, José Antonio Álzate, quien murió en 1801. La única mujer nacida de ese matrimonio, María Antonia, estaba destinada a ser la compañera de su madre en la protección del hogar. Los siete muchachos, preparados en las primeras letras mediante los rudimentarios métodos educativos de entonces, adiestrados para las faenas de la casa y dueños del mismo espíritu de rebeldía característico de muchos de sus contemporáneos, no se negaron a aceptar la decisión que había tomado la mater familia para definir su destino. Los tres primeros se enrolaron en las tropas del coronel José María Gutiérrez en 1813 que se dirigían al sur para combatir el ejército realista. Regresaron más tarde al hogar, uno de ellos en estado de invalidez. 


En 1819, los otros cuatro hermanos Álzate Duque se unieron a las filas de voluntarios que encabezaba el entonces coronel José María Córdova en la lucha contra los últimos bastiones de la corona en Antioquia. Los siete jóvenes, Antonio María, Manuel, Andrés, Francisco, José María, Juan Nepomuceno y Salvador no podían ser inferiores al arrojo y la valentía de su madre. La contribución de doña Simona Duque a la causa emancipadora fue total y sin condiciones. De ahí que no hubiera aceptado, ya en los albores de la República, la pensión que le difirió el vicepresidente Santander. No era mujer acaudalada. Sin embargo, juzgó que esos dineros podían ser más útiles para el país que empezaba a formarse en una atmósfera de libertad. 


Los protagonistas estelares de las jornadas históricas lo son por sus merecimientos personales, por las cualidades que los distinguen del común, como también por todo lo que encarnan de los seres humanos en cuyo nombre actúan. 


Simona Duque, a quien se recuerda como Cumbre de las Heroínas de Antioquia, reúne los valores y atributos de las madres abnegadas que asumieron y siguen asumiendo las confrontaciones bélicas como sacrificios desgarradores pero también como pruebas de compromiso y generosidad supremos en la defensa de los más caros intereses vitales.


*De la serie 21 artículos sobre la Independencia Antioqueña, preparada por la Academia Antioqueña de Historia (15/21).