Columnistas

Antioquia: memorias y horizontes
28 de Agosto de 2013


Con esta hermosa frase, Aníbal Gaviria Correa, entonces gobernador del Departamento, lanzó en 2007, ya finalizando su período, el inicio de la preparación de los 200 años de la Independencia de Antioquia.

Beatriz Restrepo G. *


Con esta hermosa frase, Aníbal Gaviria Correa, entonces gobernador del Departamento, lanzó en 2007, ya finalizando su período, el inicio de la preparación de los 200 años de la Independencia de Antioquia. Como lo señaló en su momento, no era exagerado hacerlo con 5 años de antelación, dada la importancia del  acontecimiento, previendo con ello  evitar la improvisación tan frecuente entre nosotros. Quedó claro bajo este enunciado que  no se trataría solo de una rememoración vuelta a dos siglos de historia, sino de una en la que se hicieran también propuestas de futuro que contribuyeran a la solución de nuestros problemas y a la consolidación de una identidad antioqueña. Se expresaban como ideas la fuerza, la unidad  y la diversidad de Antioquia. 


Por un lado, la vigencia de múltiples memorias del pasado y la legitimidad de  horizontes plurales de futuro. En efecto, son diversas las memorias de nuestro pasado: la de los indígenas es la memoria del  despojo y el sometimiento;  la de los negros, es la memoria de la inhumanidad y el desarraigo;  la de los mestizos,  la de la incierta  búsqueda de una posición entre dos mundos;  la de los blancos,   memoria de  vencedores, la  de una creciente acumulación. Pero no han transcurrido en vano estos 200 años de historia. La irrupción de los derechos humanos en nuestro panorama político, los precarios procesos de democratización, la naciente ciudadanía, los no siempre cumplidos procesos de desarrollo, los débiles vientos de modernización, han permitido abrigar esperanzas de cambio en las condiciones de vida de todos los pobladores. Y es así como ahora, esos pasados, estrictamente inmodificables, pueden ser mediante el reconocimiento y la  reparación, transformados en horizontes de esperanza. Que no son otros que la afirmación  de la igual dignidad de todos, la aceptación de la diversidad y las diferencias, la inclusión y la equidad, la reconciliación, el acceso a las oportunidades, de tal manera que  todos los pobladores asuman su papel de sujetos plenos en todas las dimensiones de la vida social y ocupen de manera libre  su lugar en la historia de Antioquia, no en sus márgenes.


Por otro, está la idea de una Antioquia. Antioquia con mayúscula, no es una cultura, estas son plurales y diversas (la costeña, la montañera (paisa), la ribereña, la urbana, etc.); es una extensión geográfica determinada y transformada en territorio mediante la interacción de sus habitantes con su entorno natural; es una unidad político-administrativa, con una institucionalidad pública y privada debilitada; es un imaginario colectivo todavía impreciso cruzado por numerosos estereotipos, clichés y prejuicios que es necesario criticar; es, podría sugerirse, un proyecto todavía en construcción, que debemos convertir, además, en un propósito tanto social (de inclusión), político (de igualdad) como moral (de justicia como equidad).  ¿Qué Antioquia queremos?  ¿Cómo será la Antioquia del tricentenario? 


El gobierno de Antioquia presidido por Sergio Fajardo preparó una amplia y excelente programación para la celebración del bicentenario en la que la población participó de manera masiva. No dejemos que ello se convierta en un evento que ya culminó. Es preciso mantener vivos todos los elementos informativos, históricos, críticos, culturales y espirituales recibidos, como insumos en la tarea que ahora toca acometer: la construcción de un proyecto social, político y moral llamado Antioquia en  el cual cada hombre y cada mujer sean seres que alcancen la humanidad …  sean hijos del planeta ….egresados de la tierra … que se realicen con plenitud (parafraseando un conocido texto de Teresa de Calcuta), pero también conscientes de su responsabilidad histórica frente al territorio que han recibido de sus ancestros y que se entreteje con memorias y horizontes.  El Centro de Fe y Culturas se siente  comprometido con esa tarea.


(A la memoria de Lucía de la Cuesta, miembro fundadora del CFC). 


*Miembro del Centro de Fe y Cultura