Mundo deportivo

“El Sheriff”, humilde y firme
Autor: Andrés Felipe Bedoya Serna
27 de Agosto de 2013


Javier Castrilli lideró la bandera del arbitraje argentino durante la década de los años 90. Es recordado por su firmeza e imparcialidad dentro de la cancha, pero también por su humildad por fuera de ella.


Foto: Angela Patricia Zapata 

Javier Castrilli está dedicado hoy día a la política y a sus negocios personales.

Hablar de Javier Castrilli es referirse a un ícono del arbitraje, no solo argentino sino también suramericano. Aunque apenas dirigió siete años en el profesionalismo (1991-1998), dejó un legado entre los silbatos internacionales. “El ídolo de los equipos chicos”, fue bautizado en la década de los 90, debido a su temple y carácter dentro de la cancha y porque siempre ofreció garantías en general para todos los clubes a los que dirigió.


Hoy día está dedicado a la política. Fue funcionario de gobierno durante algunos años en temas referentes a la seguridad en torno al fútbol. Por ello fue uno de los invitados al Seminario Internacional Fútbol y Convivencia, que se celebró ayer en Plaza Mayor.


En diálogo con EL MUNDO, “El Sheriff”, como se le conoció durante mucho tiempo, habló del arbitraje suramericano, la violencia en el fútbol y hasta recordó un partido que dirigió en el estadio Atanasio Girardot, con un grave error a bordo.


- En su época de árbitro demostró siempre que era capaz de pitar, por ejemplo, dos penaltis en contra de Boca en “La Bombonera”. ¿Cómo formó ese carácter?


“Eso se va construyendo, deben haber condiciones básicas, innatas en cada individuo pero se va conformando con educación, primero desde la familia y segundo con la incorporación de conocimientos, a través del colegio y la universidad. El respeto por el orden, la convivencia y la aceptación del otro, por las reglas que nos rigen, por las instituciones y por el que siente distinto, todas esas cuestiones se van incorporando a través del tiempo, pero son muy importantes en los primeros años de la vida de las personas”.


-¿Cómo ve el nivel actual del arbitraje en Suramérica?


“Es una cantera inagotable de valores, no solo en cuanto a condiciones humanas sino también técnicas, innatas en nuestros árbitros. Porque tienen que convivir desde pequeños, desde su formación, con la trampa, con el engaño y con las dificultades propias del fútbol de esta región, que en otros lugares del mundo no existen. Eso le genera un amplio bagaje de conocimientos para neutralizar esas trampas y dificultades. Lo que me llama la atención y a lo que debemos apuntar son los motivos por los cuales existen tantas irregularidades, uno observa árbitro por árbitro y ve una actuación destacada en un partido y al siguiente es un desastre. Hoy en día no se puede asegurar que este o aquel es el mejor árbitro de Suramérica o del país. Hay que tener cuidado con eso y analizar las razones por las cuales hay una producción tan irregular”.


- ¿Cuántos partidos dirigió en Colombia?


“La verdad no recuerdo, nunca llevé ningún tipo de estadística pero siempre encontré acá en Colombia una alegría, no solo por la belleza de sus ciudades sino por la calidad humana que me hace sentir reconfortado cada vez que vengo”.


- ¿Recuerda algún partido en el estadio Atanasio Girardot?


“Uno de la Supercopa de 1996 entre Nacional y Santos. La serie se definió por penaltis y recuerdo un remate de un jugador de Nacional que fue gol y no lo convalidamos. Claramente el balón pega en el palo, ingresa y vuelve a salir del arco. El juez de línea era Ángel Sánchez, hoy comentarista de Fox Sports, y él fue quien realmente falló, pero quedé yo en el ojo del huracán. De todas formas el árbitro siempre debe convivir con el error”.



Generalidades del seminario

Además de Javier Castrilli, estuvieron como invitados al Seminario Internacional de Fútbol y Convivencia hombres como el escritor argentino Jorge Barraza, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya; y el presidente de la Dimayor, Ramón Jessurum, además de docentes universitarios y sociólogos. Se tocaron tópicos como el fútbol y las políticas públicas a favor de la convivencia nacional, y la hinchada o el barrismo, entre otros.


“Me invitaron por intermedio de la Alcaldía de Medellín y acepté de inmediato porque la violencia en torno al fútbol es un tema que vengo estudiando y analizando desde 1999. Cuando dejé el arbitraje comencé a trabajar y a estudiar el fenómeno de la violencia en el fútbol y luego temas mucho más amplios, como el de la seguridad en este deporte. Agradezco que me inviten a participar en este tipo de encuentros porque amo el fútbol. Y humildemente siempre estoy dispuesto, mal, bien o equivocadamente, a compartir la experiencia que adquirí durante varios años y brindar el conocimiento que tengo del tema a quien lo necesita”, manifestó Javier Castrilli.