Columnistas

¿Crecen o se debilitan los paros?
Autor: Bernardo Trujillo Calle
24 de Agosto de 2013


Cuando se piensa con las ganas, hay argumentos de lado y lado para sostener, cómo es para unos evidente, que los paros se están apagando por falta de argumentos ciertos relacionados con los verdaderos intereses de los gremios

Cuando se piensa con las ganas, hay argumentos de lado y lado para sostener, cómo es para unos evidente, que los paros se están apagando por falta de argumentos ciertos relacionados con los verdaderos intereses de los gremios y, también, para sostener que siguen vivos, alimentándose de intenciones políticas, más que de necesidades sentidas e insatisfechas.  El gobierno hace de bombero apagando incendios y sus enemigos, echándole leña al fuego para no dejarlo apagar.  Todo a consecuencia de que el país está llegando a un grado de intolerancia y polarización como jamás se había visto.  Los analistas políticos de lado y lado, se esfuerzan por demostrar la verdad de sus asertos, mientras que el pueblo llano sigue siendo el trompo de poner que paga los platos rotos.


No soy quién para decirlo en voz alta y, sin embargo me atrevo a recordar algo que es de todos conocido.  Los llaneros colombianos, los raizales, no los invasores que han llegado como la langosta a comerse a tarascazos las llanuras con la chequera en la mano, suelen poner el oído en la tierra para escuchar el paso de quienes cabalgan en su dirección.  Esto significa, en pocas palabras, que si el gobierno quisiera y tuviera con quien hacerlo, el tropel de los adversarios se escucharían en Palacio con tiempo sobrado para prevenirse y no dejarse sorprender.


Es que lo de “guerra avisada no mata soldado” dejó de ser una advertencia sabia que la experiencia le ha trasmitido desde hace siglos a la humanidad, particularmente a los gobiernos, que se duermen en la autocontemplación de sus logros, mientras les llega la hora de confrontarlos con otras realidades que han estado allí esperando una solución.  Ha sucedido y sucede en el Continente, desde Chile hasta los Estados Unidos, si bien con intensidad diversa y por motivos también diversos, que los movimientos de “indignados” se manifiestan con acciones violentas.  Igual en Europa – Grecia, España, Francia- cuando el empleo se hace difícil o los salarios rebajan, los pueblos se pelean con los gobiernos para  conseguir un modus vivendi, así sea de mera sobrevivencia.


Volviendo a los motivos de estos sucesivos paros organizados por los enemigos de Santos, la verdad es que su mayor componente viene de la política electoral.  Llegan las elecciones de Congreso con pronósticos reservados para algunos partidos pequeños que no alcanzarán el umbral y de allí el afán por ganarse unos votos alzándose contra el gobierno que parece ser la vía más cómoda para despertar el sectarismo y la inconformidad.  De otra manera no se explicaría el encono del Polo-Moir cuyo vocero tiene troquelado el mismo discurso con el cual quiere ajustar su precaria votación.  En cuanto a las presidenciales, no ha salido el candidato del PCD con el vuelo requerido por una contienda hasta ahora definida a favor de Santos con leguas de distancia.


La Unidad Nacional tiene satisfechos a los partidos mayoritarios, incluso al conservatismo, que no se despegará para irse en busca de una aventura sin porvenir.  Sin candidato propio, ha preferido subirse al tren de la victoria desde temprano sin dejarse atraer por los cantos de sirena de Pastrana.  En la Unidad conserva su identidad sin tener que rendirle después cuentas a sus electores de una derrota.  Santos, su alero protector, no les ha pedido otra reciprocidad distinta a la lealtad mientras gobierna, menos en el momento en que anuncia su intención de obtener la reelección.  Esto llevará a sus energúmenos adversarios a pensarlo dos veces de si continúan por la vía de azuzar paros y predecir leviatanes, o a amoldarse por otros cuatro años en un gobierno que les ofrece oportunidades democráticas de convivencia.  No les conviene irse al exterior a desacreditar a su país, ni poner en entredicho la causa que se defiende aquí frente a las ambiciones de Nicaragua.  Mas les valdría apoyar el proceso de paz y prepararse para gozar de sus beneficios.


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P.S.: La furia de Pastrana contra Santos se hizo manifiesta cuando éste dijo que publicaría las actas de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.  “Algo tendrá el agua cuando la bendicen”.  Pastrana es el principal responsable de la debacle.