Columnistas

Economía en dos direcciones
Autor: Rafael Bravo
23 de Agosto de 2013


Cuando se trata de medir el pulso de la economía nada mejor que echar mano del gigante Wal-Mart y lo que ocurre en sus cajas registradoras.

Cuando se trata de medir el pulso de la economía nada mejor que echar mano del gigante Wal-Mart y lo que ocurre en sus cajas registradoras. Para sorpresa de los analistas y contra todo lo esperado, sus ventas en el primer semestre mostraron una disminución revelando un panorama que llama a la cautela para lo que resta del 2013.  Si bien existe una recuperación real de la economía por un aumento en el consumo, la población de bajos ingresos se está quedando atrás confirmando lo que muchos temen es una ampliación de la brecha entre ricos y pobres.


Mientras hay un incremento en los créditos para vehículos y viviendas en los sectores medio y alto, las familias de menores ingresos se enfrentan a una enorme presión que se ve reflejada en un lento crecimiento y una tasa desempleo poco común en un periodo de recuperación. Los empresarios norteamericanos finalmente comienzan a perderle el miedo a contratar nuevos trabajadores, solo que ahora lo están haciendo a través de empleos temporales (tres de cada cuatro) y con salarios bajos. Un círculo menos que virtuoso pues las nuevas plazas se concentran en el comercio y los servicios que no pagan lo suficiente para impulsar la demanda. No sobra repetir que el consumo representa el 70 por ciento de la economía norteamericana. 


Un creciente porcentaje de hogares ha comenzado a abrir  sus billeteras luego de verse obligados a bajar las altas deudas contraídas durante la larga noche de juerga consumista de mediados de la década. Los recientes aumentos en los precios de la vivienda igualmente han servido para que los propietarios recuperen sus valores patrimoniales de modo que se sientan cómodos a la hora de gastar.


Para aquellos que dependen de su cheque mes a mes la historia no es tan color de rosa. Por un lado, sus ingresos por hora cayeron en un 0.2 por ciento al igual que el promedio de horas trabajadas por semana que mostro una cifra negativa del 0.3 por ciento de un año a otro.


La Ley de Salud Obama, peyorativamente llamada Obamacare, es una de las razones que se mencionan para no vincular trabajadores de tiempo completo por la comunidad empresarial. Esa norma obliga a todos las empresas con más de 50 empleados a ofrecer planes de salud impactando a los medianos y pequeños patrones que son la columna vertebral de la estructura de contratación  La Administración decidió entonces postergar esa exigencia hasta el 2015 ante el temor de afectar negativamente los niveles de empleo.


Finalmente, los empresarios aprendieron a ser eficientes con menos trabajadores por lo que no tienen prisa en cambiar de curso. De acuerdo con un estudio de la firma Sageworks citado por Reuters, la utilidad medida en función de cada empleado subió  a más de 18 mil dólares en el año anterior, en comparación con el 2009 que fue de 14 mil dólares. Una economía que va en dos direcciones: una que beneficia a los de mayor ingreso y la otra que presiona a los de abajo.