Columnistas

¿Indulgencias por twittear?
Autor: Mariluz Uribe
19 de Agosto de 2013


No lo puedo creer, el Papa Francisco que alborotó los amores religiosos de todos, ahora concede indulgencias, por cosas como seguirlo en Twitter y demás inventos. ..

No lo puedo creer, el Papa Francisco que alborotó los amores religiosos de todos, ahora concede indulgencias, por cosas como seguirlo en Twitter y demás inventos. .. 


Indulgere=  indultar, ser amable, abrir camino, conceder, tomar libertad...  O es tan joven Francisco que no alcanzó ni a saber por qué existió la Reforma, que formó la religión protestante,  nacida de la critica del alemán Martin  Lutero a la “venta de indulgencias”  de la Iglesia Católica, entonces pagando plata para abreviar el tiempo en el Purgatorio  inventado, dicen,  por Gregorio el Grande (¿?) y confirmado en el Concilio de Florencia sigo XV, invento inexistente y cancelado, lo mismo que el Limbo, hace ya rato.


Hay que rogar: -Oh Dios, si existes haz que la ignorancia se borre de tu pueblo y más aún de los que lo dirigen. 


Estábamos felices porque el Papa Francisco había bajado a la calle a mezclarse y saludarnos ¡y vea pues con las que sale!


En qué creer si no se puede creer en lo que se cree. Al fin y al cabo desde el colegio nos enseñaron que fe se definía como “creer en lo que no vemos porque Dios lo ha revelado”.  Ni siquiera nos han presentado a Dios, solo representado y eso. Y ahora nos toca permanecer con fe, o sea creencia en algo nunca visto, y nos toca creer que hay que comprar un computador para seguir al Papa en twitter o en lo que sea, programas que para mí de todas maneras son vergonzosos. Qué dirían Verne, George Orwell, Aldous Huxley, Asimov, Wells, Kurt Vonnegut, pues en su ciencia ficción no alcanzaron a llegar tan lejos.


Nos enseñaban en la casa y en el colegio a no levantarnos la  bata que porque iba y se nos veían los calzoncitos de algodón bordado y ahora es a alzarse la bata por computador, porque no es problema ni trae consecuencias, aparte de que lo violen o asesinen a uno por supuesto.


-Dios, si estás dándote cuenta de esto que pasa por aquí, bájate de la Capilla Sixtina donde estás envuelto en la túnica blanca que te puso el diseñador Miguel Ángel trepado en su escalera de andamios, e impide que en tu nombre o mejor dicho usándolo, se hagan y digan bobadas.


Bien dijiste y no lo olvidamos, que volverías a ésta tu tierra creada, cuidadosamente hecha a mano por ti con barro y otros ingredientes. 


Aunque si bajas de túnica inconsútil, con pelo largo y conviertes el agua en vino, te pueden encarcelar o seguir un proceso, o detener precautelativamente, o exportar, digo extraditar,  pues si te dieran la casa por cárcel, no sé a dónde te irías, si desde que te fuiste de la carpintería de José  donde trabajaste hasta tus 30 añitos, ni él ni María volvieron a saber en qué andabas, ni dónde ni con quién.


Dicen que están concediendo regalitos de indulgencias para los que twiteen con tu representante en la tierra, ayúdanos Jesús, así como levantaste a Lázaro y  te dejaste lavar los pies de María de Magdala, así como de niño te volaste al Templo dejando a tu mamá y a José preocupados y  luego echaste los mercaderes por aprovechar el  local para vender mercancía,  ven a ver lo que está pasando en éste,  el planeta en el que te dignaste aterrizar. Pues si nos creaste tan inteligentes, que Eva se pilló por qué  habías puesto a su alcance tanto la culebra como la fruta del árbol de la ciencia del  bien y del mal,  que no nos vayamos embobando con el paso de los  siglos, paso que al contrario debería hacernos cada vez más inteligentes: Vivimos más tiempo para pensar (cuando apagamos la tele y el celu) y para trabajar, sin morir a los 33 traicionados por un vecino de mesa! 


*Psicóloga PUJ.  Filóloga U de A