Columnistas

Paralelo: “La Violencia en Colombia” Vs. “¡Basta ya!”
Autor: Alejandro Garcia Gomez
10 de Agosto de 2013


“Los fines partidistas de quienes escribieron ‘La Violencia en Colombia’, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra”, (editorial de El Siglo, 15.IX.62).

“Los fines partidistas de quienes escribieron ‘La Violencia en Colombia’, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra”, (editorial de El Siglo, 15.IX.62). El mismo había insinuado en su editorial -13.IX.62- que Monseñor Guzmán (coautor) podía estar en connivencia con los bandoleros; luego, en otro, que él mismo era capellán de los bandoleros (28.IX.62). Los de La República, del mismo estilo, por espacio se obvian. “El Cardenal de Bogotá [Concha Córdoba] declara: 1.- Monseñor Germán Guzmán, autor principal del libro ‘La Violencia en Colombia’ no solicitó de la Autoridad Eclesiástica la licencia para imprimirlo, como lo manda el Canon 1.386 del Código de Derecho Canónico...”, comunicado a la prensa, 27.IX.62. El periódico “Día del Señor” (05.X.62) de los Padres Claretianos se refiere a que uno de los coautores (Orlando Fals Borda) no era competente para estudiar las realidades del país porque pertenecía a la religión protestante –era el decano de la Fac. de Sociología, Universidad Nacional, que brindó el soporte científico de la investigación-. La dirigencia y periódicos liberales saludaron con aplauso esa obra que este año cumple 51 de publicada (junio 1962, Tomo 1). 


En estos días, acaba de aparecer el libro “¡BASTA YA! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General. Grupo de memoria histórica”, en internet. Escalofriantes datos. El editorial de El Nuevo Siglo lo recibe así: “Culpar  de la violencia a [Laureano] Gómez, que enfermo gobierna un año, es tergiversar  el hilo conductor de los antagonismos políticos y sociales, con responsabilidad innegable de los partidos históricos” (29.VII.13). Según el escritor William Ospina: “Las guerras no terminan cuando se cuentan los muertos sino cuando se eliminan sus causas… ¿Qué van a decir ahora los grandes poderes y los políticos que nos gobernaron?... Frente a estas tremendas evidencias de la irresponsabilidad, de la mezquindad y de la pequeñez histórica, no bastará con mostrar ojos asombrados y rostros compungidos” (El Espectador, 27.VII.13). Un articulista de EL MUNDO de Medellín: “Con este texto Santos intenta justificar su negociación de la paz, porque le sirve para defender, en la Corte Constitucional, la impunidad” (28.VII.13). 


“Nunca se llegará a saber con seguridad cuántos muertos produjo La Violencia en el país”, dice esa obra (pg. 289,), pero “Se puede calcular en 200.000 los muertos hasta 1962” (pg. 292, T. 1). Daños materiales: por situación documental especial sólo se logró para el Dpto. del Tolima: $970.200.015,oo (de la época), casi igual a su presupuesto de 1955. En otras regiones fue imposible. También fue imposible determinar el número de desplazados. Y quizá lo peor: el rompimiento de sus comunidades y con ello de sus costumbres y solidaridad. En el Informe ¡Basta ya!: 4’744.046 desplazados, 2’520.512 menores entre 1985 y 2012. 166.069 muertos civiles desde 2085 hasta marzo 2013. 


¿Profecía de La Violencia en Colombia?: “La Violencia es algo más que una hecatombe brutal y que los incendios y la miseria… es una problemática que no ha pasado ni ha sido superada. Pervive en sus más hondas implicaciones macerando factores que precipitarán un cambio radical de estructuras en el país” (pg. 300, T. 1). Preguntamos: ¿Qué causó el derrumbe actual de nuestro país? ¿Qué originó el narcotráfico, las guerrillas, los paramilitares, el paraempresariado y la narcoparapolítica, la corrupción hacia abajo y hacia arriba pública y privada, las bacrim, los desplazamientos, las masacres, las hacinadas e inmanejables ciudades de hoy? La impunidad ha sido la madrina de la corrupción y con la inequidad han generado la apatía política, antesala de eventos ruptura del s. XX de Colombia como el 9 de abril/48 y la era Pablo Escobar. El fenómeno Catatumbo es ínfimo comparado con lo que podría sobrevenir.