Columnistas

Como miran en el exterior nuestro proceso de paz
Autor: Evelio Ramírez Martínez
8 de Agosto de 2013


He insistido en mis últimos comentarios sobre la importancia que para Colombia representa firmar un acuerdo con la Farc y otro con el Eln

He insistido en mis últimos comentarios sobre la importancia que para Colombia representa firmar un acuerdo con la Farc  y otro con el Eln, que permitan al país recuperar su normalidad jurídica, perdida hace ya muchos años, en razón  de ese enfrentamiento entre colombianos. Algunos compatriotas no miran con simpatía el proceso iniciado, porque temen que este se convertiría  en otra burla al país como las ocurridas anteriormente. Sin embargo, la paz representa un privilegio tan grande para una comunidad,  que su logro bien merece asumir algunos riesgos.


Pero mirar el proceso de paz desde el interior del país, es diferente a observarlo desde otros confines, ya que allá, no reinan los  rencores y las frustraciones que han dejado más de cincuenta años de lucha fratricida y, por ende, no quedan esos recuerdos tristes de ese pasado de violencia que  lacera con rigor,  el alma de los colombianos.


Un ejemplo, de la forma como miran tan importante avance de la sociedad colombiana en otros pueblos del mundo,   se encuentra en un comentario aparecido en la revista inglesa “The Economist”  del 27 de julio al 4 de agosto del presente año. Y que lleva como título: “Paz y amor fraternal”. 


Transcribir el primer párrafo de tan importante comentario,  permite formar criterio sobre qué ha sido la lucha política en Colombia y como  se han frustrado fácilmente  procesos de paz. Dice textualmente el párrafo mencionado: “El aniquilamiento de la Unión Patriótica (UP) un pequeño partido de izquierda, creado en 1985 como arma política de la Farc, fue uno de los más oscuros episodios en la historia reciente de Colombia. Más de 3.000 miembros del partido, inclusive dos candidatos presidenciales fueron asesinados entre  1980 y 1990”.


Y finaliza el comentario con esta admonición que bien vale ser tenida en cuenta por los politólogos que analicen algún día el proceso político vivido por Colombia. Dice así ese párrafo final: “La debilidad de la izquierda en Colombia debe mucho a la ambigua posición que la misma ha tonado hacia la violencia  política y la lucha armada. Hoy, mucha de esa ambigüedad ha desaparecido. Pero tal legalidad incluye el riesgo que la Farc ejerza violencia, si la misma trata de tomar parte en la política activa. Y, a su turno, esto significa que el mejor chance de la izquierda ganar soporte reposa en que la Farc deje de una vez sus armas para siempre”. 


Este comentario es ilustrativo respecto a lo que los pensadores políticos extranjeros piensan del proceso de paz en Colombia y como observan que aquí no han podido avanzar las corrientes de izquierda, en razón de la presencia en el ámbito político de la guerrilla manejada por la Farc. 


En conclusión: el proceso de paz que se adelanta, en caso de ser terminado con éxito, beneficiaría, sin lugar a duda, a toda Colombia; pero  paradójicamente la desaparición de  una guerrilla que ha enarbolado siempre esas banderas de izquierda; de cierto modo, ha contribuido a frenar la expansión y penetración de esas ideas en el pueblo colombiano; y, por esta razón. su presencia en el ámbito político, a la vez que genera desconfianza a muchos y temor a otros, se convierte en factor negativo respecto al crecimiento y futuro de dicha izquierda en el país.