Columnistas

Victoria de las Farc en el Catatumbo
Autor: Alfonso Monsalve Sol髍zano
4 de Agosto de 2013


El vicepresidente Angelino Garz髇, el expresidente Ernesto Samper, el senador Juan Fernando Cristo, el representante de la Onu para los Derechos Humanos, Todd Howland, y el congresista Iv醤 Cepeda, conforman la comisi髇 que acordaron el Gobierno

El vicepresidente Angelino Garzón, el expresidente Ernesto Samper, el senador Juan Fernando Cristo,  el representante de la Onu para los Derechos Humanos, Todd Howland, y el congresista Iván Cepeda, conforman la comisión que acordaron el Gobierno y los dirigentes del paro del Catatumbo para llegar a un acuerdo.


Por supuesto, dentro de los puntos de éste, el  primero es el de  la zona de reserva campesina del Catatumbo; el segundo, el de  la erradicación de cultivos; el tercero, el plan de inversión, y el cuarto, garantías de impunidad para los organizadores y ejecutores de acciones violentas; más otras seis exigencias.


Santos hubiese podido evitarle al país los más de cincuenta días de esta protesta coordinada por las Farc, si en el primer día hubiese nombrado la comisión gubernamental, porque viendo el listado de sus componentes,  queda en evidencia de que se trata de una “negociación” de yo con yo, aunque Santos, para cubrir las apariencias “exige” que el paro se levante. Veamos: Samper ha dicho que respalda a los campesinos, confundiendo a  las hordas beligerantes con labriegos; Howland ya condenó al Estado por uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, pero se negó a rechazar los actos violentos del grupo de encapuchados y sus secuaces (¡Qué caradura!); el vicepresidente protestó por el trato dado a los “legítimos” representantes de una comunidad, mientras que se trataba bien a aquellos que se habían alzado en armas; Cepeda, quien desde el principio manifestó el apoyo a sus camaradas; y Cristo, un gamonal que siempre ha posado de izquierda y “que confía en la palabra de los líderes del paro”. Usando un verbo que ha sido utilizado mucho en estos días: ¿adivinen a qué acuerdo llegarán estos delegados?” 


Ya el señor Jerez dijo que evacuarán la agenda en una semana y que el primer punto será el de la reserva campesina. Así comienza la comedia de demostración de fuerza que hizo el presidente, y arranca la tragedia de la balcanización de Colombia y de la  entrega a las Farc y al gobierno venezolano, de nuestro país. El Catatumbo es de uno de los sitios más estratégicos, si no el más, de la geografía colombiana: frontera con Venezuela,  poseedor de importantes recursos petroleros y mineros, y, claro está, grandes cultivos de coca.


No nos engañemos: en el Catatumbo no hubo un paro campesino sino una protesta armada de un grupo de personas de las  Farc o estrechamente vinculadas con éstas, y, correlativamente, con el cultivo de coca. Los verdaderos campesinos, así como otros sectores de esa comunidad (comerciantes, transportadores, estudiantes, etc.),  fueron víctimas del emplazamiento, la movilización obligada, el hambre, la coacción, el cerco económico, la negación a los derechos de la salud y educación.  Y un grupo damnificado de especial importancia cultural, los indígenas; que posee 158.000 hectáreas


Es una situación en la que se juega en buena parte el destino del país y un presidente con dignidad jamás hubiese cedido ante semejante chantaje orquestado por la delegación de las Farc en La Habana y los restantes miembros del secretariado, en Colombia y Venezuela. 


No se trata de una exageración; el Catatumbo,  tiene 1.100.000 hectáreas (la mitad del  departamento del Norte de Santander). Las Farc piden, hasta ahora, 365.865 hectáreas ubicadas en 339 veredas, como  zona de reserva  campesina, zrc. En este escenario,  esa guerrilla  tendrá, entre otras, las siguientes dos ventajas fundamentales: un enorme territorio con una extensa frontera con Venezuela,  sobre el  transitarán hombres y armas. Es la base de apoyo  más importante para los planes de convertir nuestra democracia en una dictadura marxista; b) protección de los cultivos de coca y sumisión de los campesinos a los mismos. Estos puntos se complementan porque, además de armas y hombres, transitará el narcotráfico y otros crímenes transnacionales, como el lavado de dinero. 


Todo porque en la concepción de las Farc  de que las zrc funcionen con la misma estructura jurídica de los resguardos indígenas, algo que desmiente el gobierno de palabra, pero acepta de hecho, al admitir estas concesiones, el Catatumbo será un territorio autónomo muy grande con once municipios, en el que las Farc serán la autoridad militar (no como la guardia indígena, armada de palos) , judicial y administrativa, es decir,  el Estado mismo, y en el que las FF.MM no podrán ejercer soberanía a nombre de nuestro estado de derecho. Y si quisieran hacerlo, se enfrentarían no sólo con esa guerrilla sino también con elementos del ejército venezolano.


El famoso “Acuerdo” entre el gobierno y las Farc no ha sido formalmente firmado, pero de hecho ya se está ejecutando. Y esto apenas comienza…y sin vaselina.