Columnistas

Ocho preguntas
Autor: Hernán Cárdenas Lince
3 de Agosto de 2013


Es importantísimo que en Colombia se le hagan ocho preguntas que están relacionadas con principios éticos a las personas que dirigen y orientan la televisión, ya que este medio de comunicación realmente es quien guía a toda nuestra patria.

Es importantísimo que en Colombia se le hagan ocho preguntas que están relacionadas con principios éticos a las personas que dirigen y orientan la televisión, ya que este medio de comunicación realmente es quien guía a toda nuestra patria.


¿El trabajo que usted hace en la televisión, programas, noticieros o publicidad lleva al público a una visión distorsionada de la realidad?


¿En el trabajo que usted hace en la televisión se usa el poder para manipular al público?


¿Sus trabajos en la televisión están marcados por segregación política, étnica o religiosa?


¿En sus labores en la televisión se tiene muy en cuenta que el público tenga la edad apta para escuchar y ver lo que se está transmitiendo?


¿Lo que usted hace para la televisión se sirve de la ‘violencia’ como forma para atraer un gran público?


¿Realmente usted se siente orgulloso de participar en los programas que emite la televisión?


¿Usted se sentiría tranquilo si un hijo menor suyo es espectador de un programa de televisión en el cual usted ha colaborado?


¿En el programa de televisión en el que usted participa, de alguna manera se transmiten acciones y valores que le gustaría que se aplicaran y difundieran por toda Colombia y en el resto del mundo?


En países más cultos y desarrollados que Colombia las anteriores ocho preguntas se le han hecho a personas que en alguna forma y modo laboran en la televisión, dando respuestas que hacen que se ponga en duda la relación de los principios éticos con la real programación que habitualmente la televisión transmite, destacando que los verdaderos intereses radican en el ‘negocio’ de la televisión, al mismo tiempo que la enorme capacidad educativa se está desperdiciando mientras se dan datos estadísticos que explican que un simple ciudadano colombiano dedica cinco años y medio del total de su vida a ver televisión.


La relación y la aplicación de principios éticos en la televisión es algo fundamental pues la realidad nos señala que la televisión en Colombia es propiedad de unas pocas personas que olvidan la importancia que tiene el que los principios éticos sean la base de ese sistema de comunicación que en realidad está dominando a toda la sociedad.


La televisión debe actuar en todo momento con principios éticos, al mismo tiempo que se debe convertir en un sistema ‘educativo’ que oriente toda nuestra población. Recordemos por ejemplo que en los últimos 40 años la televisión nuestra unificó en modo de hablar de los costeños con los bogotanos y de estos con los pastusos, características que se lograron mediante el  buen lenguaje empleado en la televisión por el personal presentador de programas.


La capacidad educativa de la televisión no solo es para niños; se debe aplicar en altos grados educativos y tecnológicos, ya que este medio de comunicación puede hacer todo en una forma ingeniosa y divertida, siempre que lo haga con claros conceptos éticos.


No puedo dejar de mencionar otro tema fundamental, y es que la política en la actualidad es manejada directamente por la televisión y sin ella ningún candidato podría alcanzar un puesto como el de presidente de la república. Recordemos también que en este momento Colombia vive un importantísimo momento en los diálogos de La Habana, los que deberían ser inteligentemente transmitidos por la televisión con los más claros fundamentos éticos.


Las ocho preguntas que se hacen en el comienzo de esta nota son de gran importancia para nuestro futuro y al mismo tiempo tenemos que agradecerle a un gran intelectual y profesor de la universidad de San Francisco como es Arthur Asa Berger.