Columnistas

¿Cuáles partidos?
Autor: Henry Horacio Chaves P.
3 de Agosto de 2013


No ha encontrado la ciencia política un pilar mejor para la estructura democrática que los partidos políticos: Cuanto más férreos, mejor el entramando que sustentan.

No ha encontrado la ciencia política un pilar mejor para la estructura democrática que los partidos políticos: Cuanto más férreos, mejor el entramando que sustentan. Y como tampoco se ha vislumbrado un modo de gobierno mejor que la imperfecta democracia, lo que ocurre con los partidos políticos debe ser del interés general, no importa que se milite en uno u otro, o que no se milite en ninguno. Los partidos deben ser la expresión de las gamas de opinión, de visiones de mundo, asociaciones en torno a las ideas, más que empresas electorales como las que dominan la política.


Con una bochornosa escena a la que ya se refirió el editorial de EL MUNDO, el Partido Verde desechó la posibilidad de vincular al exalcalde de Medellín, Alonso Salazar, como vocero y presidente. Con ello, además desaprovechó la oportunidad de volver a reunir a líderes como Mockus, Peñalosa, Fajardo y Garzón; dejó de sumar con la posibilidad de arrimar a otros líderes regionales. Se negó a tener un líder que pensara en el partido, como lo garantizaba su inhabilidad para ocupar cargos públicos, pero también la ocasión de “arreglar la casa” y constituirse en un verdadero partido político con vocación de poder. Ahora, después del auge de la llamada Ola Verde, aparecerá en las próximas elecciones para repetir historias de desinflados como ocurrió ya con la Alianza Democrática M19, el Polo Democrático y tantos más.


Claro que también pierde Compromiso Ciudadano que tenía la oportunidad para integrar un partido y superar el estadio de movimiento o clan de amigos en torno de una figura personal. Falta ver cómo se recompondrán las cargas y cómo aparecerá en las próximas elecciones, porque ha ido con un aval distinto en cada elección. Uno de ellos, como en su momento lo fue también de Mockus, fue la ASI, que de movimiento indígena derivó en un partido “Independiente”, así no esté claro independiente de quién o de qué.


Pero si por aquí llueve no escampa por la U. ahora resulta que algunos de sus fundadores se sienten dizque “secuestrados” por un partido del que piden ser expulsados. Primero, es una falta de respeto con los secuestrados  y segundo es una trapisonda innecesaria: uno no pide que lo echen, se va y punto. Como debieron hacerlo hace rato, pues apenas hicieron elegir al presidente, empezaron a hacerle oposición. No se fueron por mantener sus curules y sus beneficos. Es decir, esperaban sacarle provecho a estar en el Congreso a nombre de un partido con el que según ellos ya no comulgan, pero luego ser expulsados para poder ir a integrar otro nuevo. Que digámoslo de una vez, es otra colcha de retazos que se unen por el poder de la conveniencia y al calor de las jornadas electorales. ¿Qué hubiera pasado si el partido de la U los hubiera expulsado hace un año? ¿Acaso habrían salido dando las gracias?


Por cuestiones de espacio dejo para otro día la mirada sobre los otros partidos y las críticas que le han hecho en esa materia a la constitución del 91. Por ahora, cierro diciendo que se empieza a ambientar una nueva reforma política “a la medida”, como ocurre en cada elección, para ambientarla empiezan a criticar el umbral por alto, los mismos que lo establecieron cuando eran mayoría.