Columnistas

Isagén, una joya rentable
Autor: Gabriel Zapata Correa
2 de Agosto de 2013


La propuesta del Gobierno Nacional de poner en ve.nta las acciones que tiene en Isagén, correspondientes al 57,66 %, ha levantado la natural polémica que se desprende de un negocio de semejante envergadura

La propuesta del Gobierno Nacional de poner en ve.nta las acciones que tiene en Isagén, correspondientes al 57,66 %, ha levantado la natural polémica que se desprende de un negocio de semejante envergadura, especialmente porque esta empresa es la tercera productora de electricidad del país y una de las más sólidas y rentables, por ello es considerada una  las joyas de la corona. Independientemente de las reacciones políticas, por la coyuntura que siempre aprovecha la oposición en éste y en cualquier Gobierno, vale la pena, para ilustración de nuestros lectores, contarles qué piensan  algunos representantes de sectores importantes del País. 


Para el Gobierno, en cabeza del Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santa María, el paquete accionario de Isagén se venderá en una subasta al mejor postor, tras señalar que “éste es un muy buen momento para hacerlo”. Argumentó que la venta del control accionario del Gobierno en Isagén, se debe a que tiene invertido 5 billones de pesos y las utilidades recibidas no compensan la inversión. - “Este año la rentabilidad fue de 100 mil millones de pesos, o sea que no es equivalente con esa inversión”, explicó.


El Ministro explicó además que este es un buen momento para vender porque el precio por acción se ha valorizado y la nación necesita esos recursos. “El valor de la empresa que se había pensado era 1.900 pesos por acción y hoy hablamos de vender a 2.800 pesos por acción y por eso vemos oportuno realizar esa transacción”.


Un experto consultor en el sector eléctrico, Pablo Corredor Avella, señaló que la venta de estas acciones se convertiría en la privatización más grande de la última década del Gobierno Nacional, si se tiene en cuenta que la venta de 10,1 por ciento de en 2007, se hizo a unos 4,7 billones de pesos.”Con esa venta, el Gobierno sale de un activo en generación y de un vehículo que le permitiría, en un momento de dificultad, motivar la inversión de los privados”.


Como aporte al debate vale recordar que en el 2007, en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, se privatizó un primer tramo de Isagén, ofreciendo al mercado el 19,22 por ciento, es decir, 523.9 millones de acciones con un valor unitario de 1.130 pesos. La movida le significó al Gobierno ingresos por unos 266 millones de dólares de ese momento. Uribe destacó la labor de “saneamiento” que hizo el Gobierno a Isagén haciéndola mixta con su control estatal.


Eduardo Sarmiento, Director de la Escuela de Altos Estudios Económicos, expresa que la decisión es la repetición de las privatizaciones, “con Isagén se va a cometer un error de grandes proporciones porque se está vendiendo la empresa que genera más altas utilidades al Estado y que ha sido más estable en la generación de ingresos, y a cambio, esa inversión se va a hacer en carreteras y los hechos demuestran que esto es altamente ineficiente. Puntualizó además que con la venta el Gobierno pretende suplir las deficiencias que le dejó la reforma tributaria.


En contraparte a este planteamiento, la Directora de Asuntos Económicos de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Ana Carolina Ramírez, señaló que esta medida garantiza las fuentes de financiación del programa de la cuarta generación de concesiones. “Es una buena decisión porque no se va a financiar nada novedoso ni se van a construir nuevas carreteras con esos recursos, sino que se van a financiar las que ya están programadas”, señaló.


Hay argumentos fuertes a favor y en contra de la propuesta del Gobierno. En ambas orillas se parte de una premisa que yo comparto ciento por ciento: Isagén es una de las empresas más sólidas y eficientes del Estado, y consecuente  a ello, los colombianos vemos los excelentes resultados de un manejo ético y responsable a lo largo de 18 años. Por eso pienso que el Gobierno debe abrir el debate, aparte de consideraciones políticas y de las trincheras de donde provienen las críticas. Como vocero del Partido Conservador  en el Senado de la República e integrante durante muchos años de la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso, propongo que esta decisión del Gobierno sea debatida ampliamente en el máximo recinto de la democracia, por la trascendencia que tiene para  los intereses económicos del País